¿Cuánto debo esperar para tener mi segundo hijo?

¿Cuánto debo esperar para tener mi segundo hijo?
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Has pasado la experiencia de ser madre por primera vez y ahora os estáis planteando la posibilidad de darle un hermanito a vuestro hijo. Si bien la primera paternidad os ha otorgado experiencia suficiente para afrontar la llegada de un recién nacido, ahora surgen otras dudas. ¿Debemos esperar un tiempo para recuperarnos del primero? ¿O será perjudicial la diferencia de edad para la relación de los dos hermanos?

A continuación te enumeramos algunas de las ventajas y de los inconvenientes de tener el segundo hijo enseguida o, por el contrario, esperar unos años. Después serás tú la que decidas.


Menos de 2 años de diferencia

• Ventajas

- Como amigos: Los niños que se llevan pocos meses de diferencia, generalmente crecen como amigos. Son, además de hermanos, compañeros de juegos. Pueden convertirse en íntimos u odiarse como enemigos en décimas de segundo, para volver a hacer las paces en un tiempo mínimo.

- Fase de desarrollo similar: Es más sencillo entretenerlos a la vez si tienen edades próximas ya que sus gustos y necesidades serán parecidas. No tendrás que leerle a uno “Aprendo los colores” mientras el otro quiere escuchar “Harry Potter”. O podrás jugar con los dos a los mismos juegos sin que uno te pida una partida de monopoly y el otro los “cinco lobitos”.

- Etapa de pañales más corta: La época de criar a los niños se concentra. Habrá más pañales a la vez, más lloros y más peleas por la taza de Winnie de Pooh, pero cuando termina este periodo, se acabó.

- Papá se compromete: Tener dos niños en dos años puede ser beneficioso para tu matrimonio o tu vida en pareja. Muchas veces el padre, cuando se tiene un bebé,  puede ser desplazado en las tareas de su cuidado. Cuando llega el segundo muy pronto, la ayuda de otra persona es fundamental. De este modo ambos padres se comprometen.

- Tiempo para trabajar: Si decides dejar de trabajar y quedarte en casa hasta que tus hijos vayan a la guardería, ese tiempo sin trabajar será menor si tienes los niños seguidos y no tendrás que postergar mucho tu carrera profesional.


• Inconvenientes:

- Agotamiento constante: No cabe duda de que cuidar un niño es físicamente agotador, por lo tanto más aún será tener dos de edades similares, especialmente si no tienes a alguien que te eche una mano.

- Más gastos: Doble cantidad de pañales, de biberones, de sillitas, etc. Está claro que los gastos van a multiplicarse considerablemente. Los recibos vendrán siempre por partida doble: el colegio, la ropa, los libros…


Entre 2 y 4 años

• Ventajas

- Disfrutas de los dos bebés: Tú primer hijo ya tiene más de dos años y le has prestado exclusiva atención mientras era un bebé. A muchas mujeres les sobrevienen sentimientos de culpa por no haber dedicado bastante tiempo a su hijo durante los primeros años de vida. Si decides tener tu segundo hijo después de los 2 años, podrás cuidar a un bebé, mientras el mayor ya va al cole.

Compañeros de juegos: La diferencia de edad aún es suficientemente pequeña como para que ambos encuentren aficiones y juegos que compartir. Además el mayor le enseñará a jugar.

- Menor estrés: Tener hijos con cierto tiempo de diferencia le da a tu relación un respiro. Tendrás más tiempo para tu vida de pareja.

- Recuperas el tiempo: Esperar unos años a tener un segundo hijo te permitirá poner en orden tu vida después del caos de ser madre por primera vez, o de poner tu cuerpo en forma y recuperar la línea que tenías antes del primer embarazo.


• Inconvenientes

- Pareja por obligación: Muchas veces se tiende a que los hermanos hagan todo juntos. Tienen edades similares pero hay la suficiente diferencia como para que no les gusten ya las mismas cosas. En ocasiones, inconscientemente, se les obliga a hacer cosas juntos y ellos realmente no lo desean. Al mayor le podrá parecer “de pequeños” todo lo que hace su hermano.

- Competencia por mamá: El hermano mayor está en una edad peligrosa en lo que a celos se refiere. Aún no es muy mayor para ocupar su tiempo con amigos, ni muy pequeño para no enterarse de lo que ocurre, por lo que necesitará tiempo para adaptarse al nuevo hermanito. Es lógico que sienta celos a la vez que frustración por no poder jugar todavía con un recién nacido al que habíais anunciado como un nuevo compañero de juegos.


Más de 5 años

• Ventajas

- Una mano extra: Con un poco de suerte, tu hijo mayor podrá convertirse en una pequeña ayuda. Le encantará poder echarte una mano al cambiarle los pañales o traerte la toalla para bañar a su hermanito. Puedes concederle pequeñas responsabilidades, que como hermano mayor aceptará encantado.

- Nuevos roles: Tu hijo mayor adoptará el papel de cuidador y el pequeño se beneficiará de sus “sabios consejos”. Durante toda la vida tu primer hijo será capaz de aconsejarle y guiarle, gracias a su experiencia vivida, en las relaciones con amigos, en el colegio, con los deberes, en los primeros pequeños problemas…

- Estabilidad económica: Tras varios años apretándote el cinturón, ya habrás tenido tiempo de recuperarte. Tendrás una mejor posición económica para comprar un coche más grande, una casa mayor, etc. y afrontar todos los gastos relacionados con el bebé.

- Calma y confianza: Seamos realistas, sabrás más ahora que hace unos años. Este tiempo entre ambos hijos y la nueva perspectiva te pueden ayudar desempeñar tu nueva maternidad de forma más tranquila. Además con tu primer hijo  te diste cuenta de lo rápido que crecen los niños, así que ahora sabrás disfrutar mejor del segundo.


• Inconvenientes

- Vidas divididas: Tus hijos vivirán etapas de desarrollo distintas y puede ser un poco extenuante tener que atender las necesidades de los dos a la vez, ya que probablemente tengan horarios y actividades diferentes: mientras tienes que ir a recoger a uno a su clase de inglés al otro le toca la toma de leche.

- Infancias distintas: Tus hijos no compartirán tantas cosas como si tuvieran menos diferencia de edad ni tendrán los mismos recuerdos familiares.

- Vuelta a los pañales: Puede resultar duro tener que volver a la etapa de criar un recién nacido después de haberte acostumbrado a la libertad de tener un hijo mayor. Tu vida tendrá que volver a cambiar y amoldarse a la vida con un bebé y después de un tiempo sin entrenar será más difícil hacerlo.

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¿Cómo decirle que va a tener un hermanito?

Según Natalia Sastre, psicóloga del Gabinete Sastre Reyes "no existe el momento idóneo para decirlo, cada uno conoce a sus hijos y tiene que observar si se produce algún cambio en su comportamiento: realiza más llamadas de atención, empieza a hacer cosas de cuando era más pequeño… Lo que debemos evitar es esperar a que el nuevo bebé haya nacido. El hermano necesita prepararse poco a poco, debemos ir contándole lo que va pasando e involucrarle lo máximo posible en el proceso del embarazo, que sienta las patadas, que sepa qué es lo que va a ocurrir. Debe conocer cómo esto va afectar a la vida de todos y cómo va a poder colaborar en el cuidado del bebé".

Para ello Sastre aconseja acostumbrarle a ese cambio antes con amigos con los que pueda pasar el tiempo y darse cuenta de que los padres también le quitan tiempo a él para dárselo a otro niño, que comparta los juguetes con ellos, su espacios… es decir, que empiece a experimentar que no es el único al que se hace caso, con el que se juega o al que se mima.
 

Para evitar los miedos

"Se debe tratar con normalidad- dice Natalia Sastre-. La llegada del nuevo hermanito no le debe coger por sorpresa. Habrá que prepararle para el cambio, contándole que su hermano va a nacer, que va a tener que compartir cosas y cuidarlo, pero que también ganará otras. Es inevitable que sienta celos; sucede con los amigos, con la relación de los padres... es un sentimiento normal en el ser humano, lo que sucede es que debemos, en la medida de lo posible, hacer que sea sólo una etapa de adaptación al cambio y no algo que se mantenga de por vida".


¿Cómo puede reaccionar cuando nazca?

Las reacciones son muy variadas dependiendo de cada niño, en general podríamos decir que suelen darse comportamientos de rivalidad con el bebé y nos damos cuenta con comentarios como "no, al bebé no, él es pequeño y no le gusta" o "no, el bebé no viene con nosotros", comportamientos agresivos como quitarle el chupete al bebé, los juguetes, taparle la nariz... A menudo buscan hacer o dejar de hacer cosas que saben que van a molestar a papá y a mamá, buscando agotar su paciencia. También es habitual el regreso a comportamientos infantiles, pareciendo en muchas ocasiones que han retrocedido a etapas anteriores, por ejemplo si ya no se hacían pis en la cama, empiezan a hacerlo... Otros síntomas que podemos observar son retraimiento, problemas de sueño, rabietas, llantos, negativas a comer, vómitos...


¿Cómo influye la edad?

Aunque no existe una norma estricta en estos casos, podríamos suponer que cuanto mayores son los niños, más fácil es hablar con ellos y hacerles entender que nadie les va a arrebatar su lugar ni se les va a dejar de querer; pero por otro lado según tienen más edad, han vivido más tiempo siendo el hijo único sin compartir espacio, tiempo, ni cariño con otro, lo que lo hace más costoso. En definitiva no depende tanto de la edad en algunos casos sino de cómo ha crecido: compartiendo con otros, exclusivamente con los padres, etc. o de la actitud de los propios progenitores ante la llegada del nuevo miembro de la familia y la forma de tratarlos a uno y a otro.

Lo que sí suele influir es la diferencia de edad entre el hermano y el bebé. Si ésta es superior a tres años es más difícil que tenga celos porque su nivel de madurez e independencia es distinta, al igual que las necesidades que piden sean cubiertas por los padres.


Hijos únicos e hijos con hermanos

Natalia Sastre no cree que existan diferencias psicológicas importantes entre hijos únicos y niños con hermanos. Considera más relevantes la educación y el desarrollo que hayan tenido: "A priori parece que un hijo único es más posesivo, celoso o dependiente de sus padres que uno que posee hermanos, pero esto no tiene que ser así, sino que dependerá de cómo se haya relacionado ese niño con los demás, si está acostumbrado a compartir sus cosas con otros, a ser el centro de atención… y esto no tiene por qué ir ligado a la ausencia de hermanos".

Adiós a los celos

Los celos desaparecen cuando el niño ya se ha adaptado a la nueva situación, si pasa el tiempo y la conducta de llamada de atención y retroceso evolutivo permanecen, debemos preocuparnos. Cuando el comportamiento del niño mantenido en el tiempo afecta e interfiere en la actividad cotidiana y aparecen otros trastornos psicológicos como son ansiedad, depresión, trastornos específicos del aprendizaje escolar, retraso del lenguaje… es el momento de acudir a un profesional para que nos ayude a tratarlo.
 

 


Fuentes: Natalia Sastre, Psicóloga del Gabinete Sastre Reyes. Instituto Nacional de Estadística (INE).

Redacción: Lola García-Amado

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