Ovulación y ansiedad, ¿qué relación hay?

Ovulación y ansiedad, ¿qué relación hay?
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La ovulación está directamente relacionada con los niveles hormonales del organismo, y estos no solo pueden verse alterados por enfermedades físicas, sino que está demostrado que las emociones pueden alterar el ritmo normal del ciclo ovulatorio. Así, las mujeres con altos niveles de estrés y ansiedad pueden ovular hasta un 20% menos, por lo que tendrán más dificultades para concebir.

La ovulación es el proceso de emisión de un óvulo que se produce todos los meses en las mujeres sanas desde la menarquia o primera menstruación hasta la menopausia, es decir, desde los 11-12 años hasta los 50, aproximadamente.


El ciclo ovulatorio dura unos 28 días (aunque las variaciones normales oscilan entre los 21 y los 35 días), y cada mes, en la fase folicular, se desarrolla el folículo donde se encuentra el futuro óvulo. En esta etapa, la hipófisis comienza a segregar grandes cantidades de una hormona llamada folículo-estimulante o FSH, que estimula los ovarios para que se desarrollen los folículos. Éstos a su vez comienzan a segregar grandes cantidades de estrógeno; mientras, el hipotálamo libera otra hormona llamada prolactina, que interviene en la maduración de los folículos del ovario.


En cada ciclo se selecciona aleatoriamente un folículo que crece hasta alcanzar una medida aproximada de 20 mm. En ese momento, se rompe y se libera al futuro óvulo, empezando la fase ovulatoria, en la que el hipotálamo comienza a liberar otra hormona llamada luteinizante o LH que completa la maduración del folículo, liberando al óvulo unas 24 horas después.

Ovulación y angustia, ¿están relacionadas?

Ovulación y angustia, ¿están relacionadas?

En muchas ocasiones, al hablar de un proceso como la ovulación, nos damos cuenta de que existen algunos mitos sobre los síntomas que la acompañan y lo que también este proceso desencadena. Por eso es importante saber bien qué significa ovulación, las consecuencias que tiene y la relación que puede o no tener con determinados estados de ánimo, como la angustia en este caso.


Entonces, el ovocito (llamado en este momento terciario o de Graff) se dirige a la cavidad peritoneal, donde es atrapado en el extremo de los tubos de las trompas de Falopio. Allí espera a ser fecundado por un espermatozoide. Si eso pasa, comienza el embarazo. Si no, se produce la muerte funcional del cuerpo lúteo y la mucosa uterina se desvitaliza. Estas secreciones se desprenderán días después rompiendo los vasos sanguíneos y provocando una hemorragia vaginal conocida como la menstruación.


Como habrás podido ver, en todo este proceso intervienen gran variedad de hormonas que, como decíamos, pueden verse alteradas no solo por problemas físicos, sino también por problemas mentales como ansiedad, estrés, depresión, trastornos alimenticios, etc.


¿Cómo afecta la ansiedad a la ovulación?


Está demostrado que el estrés, los nervios o la ansiedad pueden alterar las hormonas, evitando que se libere el óvulo y, por lo tanto, que tenga lugar la menstruación. Así, muchas mujeres seguro que han experimentado cómo, en época de más estrés o conflictos, la regla se les retrasa o no aparece hasta el ciclo siguiente. Esto puede hacer pensar muchas veces que se está embarazada, ya que el primer síntoma del embarazo es la amenorrea o ausencia de menstruación, pero realmente no es así y un test de embarazo confirmará que no se trata de un embarazo.


Por otra parte, en cuanto el organismo vuelve a controlar sus niveles de ansiedad, la regla vuelve. No es necesario ningún tratamiento, tan solo reducir el ritmo y evitar el estrés y la ansiedad.


El problema es que estas alteraciones en la ovulación afectan a la fertilidad, dificultando el embarazo en parejas que buscan un bebé. Y es que la ansiedad no solo altera la ovulación, sino que también interfiere en la frecuencia de la actividad sexual. Así, el estrés puede afectar al funcionamiento del hipotálamo, la glándula del cerebro encargada de secretar la hormona luteinizante, esencial para madurar y liberar al óvulo del folículo. De hecho, diversas investigaciones afirman que las mujeres con altos niveles de estrés y ansiedad pueden ovular hasta un 20% menos y, si no hay óvulo, no hay embarazo. Además, si los ciclos se vuelven irregulares es más complicado conocer los días fértiles, clave para lograr un embarazo.


Por otra parte, el estrés también afecta a los hombres y puede influir negativamente en la calidad del semen, lo que dificulta la concepción ya que unos espermatozoides sanos son fundamentales para fecundar al óvulo.


Así que si estás buscando un embarazo, es importante que elimines el estrés de tu vida y lleves un ritmo de vida tranquilo que incluya dormir al menos 8 horas al día, una alimentación sana y equilibrada, hacer ejercicio de manera regular y controlar el peso. También es importante no fumar ni beber alcohol ya que ambos vicios dificultan la fertilidad.


Pero no solo tú debes evitar el estrés, también tu pareja ya que, como decíamos, la hormona cortisol, liberada en momentos de estrés, interfiere en la ovulación y disminuye la libido, con lo que la frecuencia sexual disminuirá y, si no hay sexo, no hay embarazo.


Una vida sana, calcular los días fértiles y mantener relaciones sexuales frecuentes seguro que consiguen que logres un embarazo rápidamente. Pero recuerda que si tienes más de 35 años y tardas más de un año en lograr la concepción, debes acudir al médico para que os hagan pruebas por si hubiera algún problema que tratar.


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