Estoy embarazada y todo me da asco

Estoy embarazada y todo me da asco
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¿Desde que te has quedado embarazada todo te da asco? ¿La comida, la colonia de tu marido, el ambientador de casa…? Tranquila, es algo habitual que suele ir pasando a medida que avanza el embarazo, aunque es posible que sigas sintiendo de vez en cuando esa sensación hasta que des a luz.

Uno de los primeros síntomas que aparecen al quedarse embarazada son los ascos, es decir, sentir una sensación desagradable ante ciertos estímulos, olores, sabores, etc. Estos ascos suelen ir unidos a las náuseas del embarazo por lo que parecen hacia la cuarta o quinta semana de embarazo y se pueden hacer más frecuentes e intensos a medida que avanza el primer trimestre de gestación. De igual modo, al igual que las náuseas, suelen ir desapareciendo a medida que entras en el segundo trimestre de embarazo, aunque es probable que durante todos estos meses tengas asco ante ciertos olores o sabores que antes te encantaban, como un perfume, una comida, un olor, etc.


El hecho de que muchas cosas te den asco en estos meses se debe a ciertos factores:


1. Aumento de la sensibilidad olfativa. Según un estudio sueco, el 67% de las gestantes percibe de un modo más intenso algunos olores, sobre todo durante el primer trimestre de embarazo. Y otra investigación llevada a cabo por el Monell Center realizado a 13.500 gestantes descubrió que las embarazadas muestran mayor sensibilidad ante determinados olores, por lo general, los menos placenteros.

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Además, según el estudio hasta un 14% de embarazadas percibe lo que se conoce como olores fantasmas, es decir, aromas que realmente no están presentes en el ambiente, pero la embarazada nota. Generalmente son olores desagradables. Así, el 61% nota olor fecal o podrido, un 28% a moho, el 17% describe una fragancia metálica y otro 17% a quemado.


Esto puede ser un mecanismo de autoprotección de la madre contra sustancias tóxicas que pueden ser perjudiciales para el bebé, como el tabaco, por ejemplo, al que la mayoría de las embarazadas se muestra mucho más sensible que de normal. También el olor del alcohol, del café o de determinados detergentes que tienen compuestos químicos nocivos suelen resultar desagradables y dar asco a las gestantes, lo que confirma esta idea.


2- Incremento de ciertas hormonas. El aumento de ciertas hormonas ligadas al embarazo, como la progesterona o los estrógenos, incrementan la sensibilidad olfativa, así como el gusto, por lo que también puede hacer que nos den asco ciertos sabores y aromas que antes nos gustaban o no nos molestaban. De igual modo, el aumento de la hormona HGC (gonadotropina coriónica humana), que aparece cuando el embrión se implanta en el útero y provoca las náuseas, puede hacer que muchas cosas nos den asco ya que las náuseas no son otra cosa que una sensación de asco o ganas de vomitar causada por ciertos aromas, sabores, etc. Solo el hecho de pensar en una comida puede hacer que nos entren ganas de vomitar, ganas que aumentan al tener la comida delante y olerla o saborearla.


3- Otros cambios físicos y emocionales. Además, en estos meses es frecuente que te sientas cansada, irritada, estresada o tengas cambios de humor causados por las alteraciones hormonales, los cambios físicos y las preocupaciones. Todo eso puede hacer que estés más sensible y que cualquier cosa te moleste o te de asco.


¿Qué hacer en estos casos?


Si eres incapaz de llevarte nada a la boca o te sientes mal cada vez que hueles ciertos olores, puedes seguir estos consejos:


1- Lleva contigo un pañuelo impregnado de colonia o un bote pequeño de un perfume ligero y fresco que te resulte agradable para ponerte en la nariz cada vez que huelas un olor que te dé asco.


2- Si no eres capaz de comer con otras personas porque la visión o el olor de sus comidas te da asco, come antes o después que los demás o hazlo en otro sitio (explicando lo que te pasa para que no pienses que estás enfadada).


3- Es probable que muchas comidas te den asco y no puedas ni verlas, pero seguro que hay otras muchas que no. Busca qué alimentos puedes ingerir sin problemas y deja de lado los demás hasta que el asco se te vaya pasando.


4- Algunos olores suelen evitar la aparición de las náuseas o los ascos, como el limón fresco. Si notas que algo te da asco, puedes partir un limón por la mitad y olerlo.


5- Respirar profundamente o tomar aire fresco puede ayudarte a combatir la sensación de asco y de náuseas.


6- Intenta llevar un embarazo tranquilo y evitar el estrés. Recuerda que este ascos e te irá pasando a lo largo de la gestación y desaparecerá del todo tras dar a luz.

 

 


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Fuentes:

Blott, Maggie (2015), Tu embarazo día a día, Barcelona, Ed. Planeta.

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

“Quantitative Assessment of Olfactory Experience during Pregnancy”, Avery N. Gilbert y Charles S J. Wysocki.

Fecha de actualización: 18-09-2018

Redacción: Irene García

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