Riegos del embarazo a los 40 años

Riegos del embarazo a los 40 años
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Las condiciones laborales y personales actuales hacen que muchas mujeres se planteen la maternidad pasados los cuarenta. Aunque muchas tienen embarazos que llegan a buen término, sí que existen algunos riesgos que se ven incrementados pasada la barrera de la cuarentena.

- Riesgo de aborto: el riesgo de aborto espontáneo con la edad materna se sitúa en torno al 11,1 % entre 20-24 años, 11,9% de 25-29 años, 15% de 30-34 años, 24,6 de 35-39 años, 51% de 40-44 años y del 93% a partir de los 45 años.

 

- Aumento del riesgo de anomalías cromosómicas: El trastorno cromosómico más común es el del síndrome de Down (trisomía en el par 21), que conlleva un retraso mental y otras malformaciones como cardiopatías graves. La incidencia de este síndrome aumenta con la edad materna; así, es inferior a 1 entre 1.000 en mujeres menores de 30 años, mientras que en mujeres entre 40-42 años el riesgo aumenta hasta el 1 entre 105 y por encima de 48 años el riesgo será de 1 entre 16.

 

- Hipertensión arterial: Se trata de un cuadro caracterizado por tensiones arteriales elevadas que suele presentarse a finales del segundo trimestre y durante el tercero. Su incidencia aumenta con la edad materna y gestaciones múltiples. En pacientes con antecedente de hipertensión arterial suele empeorar con el embarazo. Cuando la hipertensión arterial en la futura madre va acompañada de edemas y proteinuria se denomina preeclampsia. Los cuadros de preeclampsia van desde formas leves a otras muy graves. Si se presenta dicho cuadro se requiere un control estricto materno-fetal.

Cuando el embarazo llega a los 40

Cuando el embarazo llega a los 40

La presión de tener hijos a una edad temprana planea a menudo sobre las mujeres. Según el 82% de nuestros lectores la edad idónea para tener hijos debería ser antes de los 35 años y el 55% piensa que lo ideal sería hacerlo antes de cumplir 25. Sin embargo la realidad es otra y cada vez son más las mujeres que desafiando al reloj biológico y amparadas en los avances médicos, retrasan el momento de la concepción, posponiendo la maternidad hasta establecerse laboralmente, encontrar al compañero ideal o iniciar una segunda familia.

 

- Parto prematuro y bajo peso del niño al nacer. El riesgo de la prematuridad no es únicamente la mortalidad neonatal, sino también las secuelas que pueden dejar en el recién nacido que pueden ser graves (sordera, ceguera…)

 

- Diabetes Gestacional. Constituye la alteración metabólica que más frecuentemente se asocia al embarazo en edad avanzada afectando al pronóstico de la madre  (infecciones de orina, aumento excesivo de peso, parto prematuro…) y al del futuro hijo (macrosomía, hiperbilirrubinemia o distrés respiratorio) si no se controla adecuadamente.

 

- Cesáreas o partos instrumentados. El riesgo aumenta en las mujeres de más de 40 años que dan a luz a su primer bebé. Existe una mayor probabilidad de prolongar la segunda etapa del parto aumentando así el sufrimiento fetal por lo que aumenta la probabilidad de tener un parto vaginal instrumentado (ventosa o fórceps) o una cesárea.

 

- Agravamiento de patologías previas de la gestante durante el embarazo y el puerperio.

 

A pesar de todos estos inconvenientes, la Dra. Rocío Núñez, subdirectora de la Clínica Tambre, nos indica que “todos los embarazos requieren de hábitos de vida saludables y de especial cuidado, las mujeres en edad avanzada que se quedan embarazadas deben incrementar los cuidados y estar constantemente bajo control de los especialistas”.



Fuente: Dra. Rocío Núñez, subdirectora de la Clínica Tambre

Redacción: Lola García-Amado

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