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Coágulos de sangre en el embarazo

Coágulos de sangre en el embarazo

Las mujeres embarazadas tienen seis veces más posibilidades de sufrir una trombosis o coágulo ya que los cambios hormonales aumentan el volumen de sangre hasta en un 50% y, además, aumentan los factores de coagulación de la sangre. Aunque puede llegar a ser muy grave, normalmente se detecta a tiempo y se tarta sin problemas.

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Indice

 

¿Por qué se produce un coágulo de sangre?


Los coágulos de sangre o trombosis son masas de sangre que se forman cuando la sangre pasa de estado líquido a sólido. Generalmente, tras hacernos una herida, el cuerpo produce coágulos para detener la hemorragia. Sin embargo, hay veces que estos coágulos se forman bloqueando un vaso sanguíneo, lo que puede causar serios daños en el cuerpo ya que no permite la circulación fluida de la sangre por el organismo.

Este tipo de problema generalmente está ligado a una serie de enfermedades previas: trombofilia, coagulación intravascular diseminada (DIC), alta presión arterial, sobrepeso u obesidad… Aunque también hay otros factores que pueden desencadenar la aparición de un trombo:

- El embarazo, ya que la sangre se coagula más fácilmente durante la gestación para prepararse para la pérdida de sangre que se producirá en el parto. Asimismo, el flujo de sangre en las piernas se hace más lento al final del embarazo ya que los vasos sanguíneos están más comprimidos a causa del crecimiento del útero.

- La ingesta de algunos medicamentos, como pastillas anticonceptivas u hormonas de estrógeno. Estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de coagulación, así que habla con tu ginecólogo antes de usar estos fármacos.

- Fumar. El tabaco daña el revestimiento de los vasos sanguíneos, lo cual puede resultar en la formación de coágulos de sangre.

- El posparto. Es más probable que se forme un coágulo de sangre en las primeras 6 semanas después del parto.

- El reposo o la vida muy sedentaria. Si tienes que hacer reposo a causa del embarazo o si tu vida es más sedentaria, es probable que tu circulación sanguínea no sea buena y puedas desarrollar coágulos.

- Una cesárea previa. Tras una cesárea es posible desarrollar coágulos, por eso hay que tener cuidado y adoptar algunas medidas como levantarse y andar en cuanto sea posible. - Estar deshidratada. La deshidratación puede estrechar los vasos sanguíneos y hacer que la sangre se espese, lo cual puede aumentar las probabilidades de coágulos de sangre.

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Consecuencias de un coágulo en el embarazo


Es una dolencia muy rara, ocurre a 1 o 2 mujeres de cada 1.000. Sin embargo, sus consecuencias pueden ser muy graves si no se trata a tiempo:

- Coágulos de sangre en la placenta: Si el flujo de sangre de la placenta al bebé no es suficiente, este verá perjudicada su alimentación y oxigenación.

- Ataque al corazón: se produce si el coágulo de sangre bloque el flujo de sangre al corazón.

- Aborto espontáneo, es decir, la pérdida del feto antes de las 20 semanas de gestación.

- Crecimiento intrauterino Retardado (CIR). Esto indica que el feto mide menos de lo que debería para su edad gestacional. En función del momento de la gestación en la que aparece el retraso de crecimiento, se establecen dos tipos: CIR simétrico: se caracteriza porque todos los órganos tienen un crecimiento disminuido proporcional. CIR asimétricos: existe una descompensación entre los distintos órganos.

- Insuficiencia placentaria: se produce cuando la placenta no puede cumplir adecuadamente con sus funciones: alimentación del feto, suministración de oxígeno, fabricación de hormonas, eliminación de desechos, etc.

- Preeclampsia: gestosis que suele aparecer después de la semana 20 de embarazo caracterizada por tensión alta, proteinuira, visión borrosa, mareos… Si no se detecta y controla a tiempo, puede causar complicaciones muy graves.

- Parto prematuro, es decir, nacimiento del feto entre la semana 20 y la 35. El parto prematuro puede tener consecuencias graves, sobre todo si el feto nace antes de la semana 26.

- Embolia pulmonar. La embolia es un coágulo de sangre que se desplaza desde donde se creó hasta el pulmón, causando bajos niveles de oxígeno en la sangre y daños al organismo. Es una situación de urgencia que se caracteriza por problemas respiratorios, ritmo cardiaco rápido o irregular, dolor de pecho, desmayo, ansiedad, sangre al toser.

- Muerte intrauterina: el feto muere dentro del útero.

- Accidente cerebrovascular: si el coágulo bloquea el flujo de sangre al cerebro.

- Trombosis: es una situación en la que el coágulo de sangre bloquea el flujo sanguíneo de un vaso. Suele suceder en las venas profundas de las piernas pero puede darse en otras partes del cuerpo.

- Tromboembolismo venoso: Ocurre cuando el coágulo se desplaza por la corriente sanguínea hasta un órgano vital.

 

¿Qué se puede hacer en estos casos?


Los signos que indican que una mujer puede tener un coágulo de sangre son: hinchazón o dolor en una pierna, dolor que empeora al caminar, venas más grandes de lo normal.

Si se sospecha que se padece esta condición será necesario llevar a cabo una serie de pruebas para confirmar el diagnóstico y ver dónde está el coágulo: ultrasonido, resonancia magnética, pruebas de coagulación, etc.

Durante la gestación se puede administrar un anticoagulante llamado heparina que se puede continuar tomando tras el parto. Otras veces, tras el parto se suministra un anticoagulante llamado warfarina. La warfarina se puede tomar sin riesgo en la lactancia materna.

Con un tratamiento adecuado, no tiene que causar ninguna complicación y el embarazo podrá llegar a término sin problemas.


Fuente:

American Pregnancy Association

Fecha de actualización: 02-10-2020

Redacción: Irene García

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