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Cirugía y anestesia en el embarazo

Cirugía y anestesia en el embarazo

Nueves meses es un periodo de tiempo lo suficientemente largo como para pueda ser necesario que requieras una intervención quirúrgica. Normalmente, a las embarazadas, cualquier operación se les pospone hasta después del parto, pero en ocasiones esta opción no es posible si se trata de una cirugía de urgencia. En este caso, una de las mayores preocupaciones para los médicos será intervenir afectando lo menos posible al feto.

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Índice

 

¿Se puede usar anestesia en el embarazo?

En primer lugar, hay que tener cuidado con la anestesia. El efecto de los anestésicos se multiplica por lo que hay que reducir la cantidad administrada en un 30% aproximadamente. Es mejor la anestesia local que la general, por lo que, siempre que se pueda, se recurrirá a la anestesia epidural o de la zona correspondiente. Se prefiere el uso de medicamentos de anestesia inyectados por vía epidural o raquídea para evitar el paso de estos a través del bebé.

Las benzodiacepinas se consideran seguras a dosis médicas, mientras que el óxido nitroso no ha mostrado poder teratogénico a dosis habituales pero sí a dosis mayores sobre animales, por lo que se recomienda evitarlo en los dos primeros trimestres para no producir alteraciones en el ADN del feto.
 

Operaciones más comunes en el embarazo

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Algunas intervenciones pueden postergarse hasta después del parto ya que no implican urgencia, como una cirugía de menisco o quistes ováricos no cancerosos. Sin embargo, las enfermedades que ponen en riesgo la vida de la mujer no pueden retrasarse, como una apendicectomía para tratar una apendicitis, la más común en estos meses. También es muy habitual la operación para extraer la vesícula si se ha inflamado.

En cuanto a los casos más graves, como operaciones cardiovasculares, neurocirugías, trasplantes o tumores, requieren una evaluación minuciosa ya que sí pueden comportar riesgos, por lo que solo se llevarán a cabo cuando no puedan retrasarse.

Los estudios apuntan a que solo un 0,2% de embarazadas pasará por quirófano en estos meses por problemas no obstétricos, una de cada 500.
 

¿Qué cirugías deben evitarse en la gestación?


Además, hay ciertos tipos de cirugías que son muy peligrosos, con lo que deben evitarse:

- La cirugía abdominal y pélvica por riesgo de parto prematuro o aborto (según las semanas de gestación).

- Los fenómenos de hipertensión/hipotensión perioperatorios tienen efecto directo sobre el flujo uterino.

Si la intervención es totalmente necesaria, es mejor siempre en el segundo trimestre, ya que en el primero aumentan las posibilidades de aborto o de afectar al desarrollo del feto; y en el tercero de provocar un parto prematuro. Y siempre, se realizará la intervención monitorizando al feto para controlar sus funciones vitales y vigilar que no le ocurra nada durante la intervención o poder actuar si algo pasara.
 

¿Se pueden realizar las radiografías y otras pruebas?


En cuanto a las pruebas previas para la realización de la operación, como radiografías o resonancias, una radiografía de tórax te expone a una radiación de 0,06 rads, pero, para que esta radiación afecte al feto, debe ser de más de 10 rads, por lo que no existe riesgo para el bebé. Aun así, te pondrán un delantal de plomo para minimizar el impacto sobre el feto.

Los TAC (tomografía computarizada) emiten el doble de radiación que los rayos X, pero, aun así, a no ser que te hayan muchos en muy poco tiempo, tampoco hay peligro.
 

¿Qué riesgos puede causar una operación en el embarazo?


Un reciente estudio publicado en la revista JAMA Surgery afirma que una operación de cirugía en el embarazo no causa más índice de mortalidad, morbilidad en general o complicaciones.

El único problema que sí existe a la hora de operar a una embarazada es que los síntomas pueden confundirse con las molestias propias del embarazo, con lo que a veces se tarda un tiempo en diagnosticar correctamente el problema, lo que puede causar cuadros más graves.

Además, los médicos señalan la importancia de tener en cuenta el trimestre de gestación, ya que en el primer trimestre ciertos medicamentos pueden afectar al desarrollo del feto. Y en el tercero es más difícil llevar a cabo una operación sin provocar un parto prematuro. Por eso se recomienda, siempre que se pueda esperar, realizar la operación en el segundo trimestre.

Asimismo, durante una intervención quirúrgica hay que tener en cuenta que el corazón y los pulmones de una gestante funcionan de manera diferente en estos meses, incluso los medicamentos se metabolizan de manera distinta, por lo que hay que tener un cuidado extra.

En relación a los riesgos para el feto, los medicamentos no producen malformaciones, pero una cirugía grave sí puede causar estrés a la madre, lo que puede provocar aborto o parto prematuro, según las semanas de gestación.


Fuente:

Blott, Maggie (2015), Tu embarazo día a día, Barcelona, Ed. Planeta.

https://jamanetwork.com/journals/jamasurgery

Fecha de actualización: 29-07-2020

Redacción: Irene García

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