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Embarazo con nervios

Embarazo con nervios

Es normal sentir nervios en el embarazo, tanto al principio del mismo, como en las últimas semanas. Sin embargo, no debes dejar que estos nervios te controlen ya que tus emociones afectan al feto, por lo que debes estar lo más tranquila y relajada posible.

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Índice

 

¿Por qué estoy nerviosa?

Los nervios o el nerviosismo son un estado emocional en el que nos sentimos agitados, estresados, ansiosos y preocupados. Estos nervios se manifiestan físicamente en una serie de señales como sudor en las palmas de las manos, palpitaciones y taquicardias, problemas de concentración y de sueño, estado alterado, etc.

Normalmente, estamos nerviosos ante una situación importante que no sabemos cómo va a terminar o si va a ir bien, por lo que es normal experimentar cierta sensación de nervios y ansiedad al quedarse embarazada, ya que un embarazo es algo muy importante y, durante las primeras semanas, siempre existe el miedo de sufrir un aborto espontáneo o de que algo vaya mal y el feto no se desarrolle con normalidad.

Una vez las semanas van pasando y las diferentes pruebas confirman que todo va bien (análisis, ecografías…), es normal que estos nervios se vayan pasando y experimentemos una fase más tranquila que suele durar hasta que comienza el tercer trimestre. Llegados a este punto, los nervios por el parto y por el cuidado del bebé vuelven a aparecer y pueden causarnos de nuevo ansiedad, problemas para dormir o agitación.

También es posible que estés nerviosa por otros motivos que no tengan nada que ver con el embarazo, como problemas en el trabajo, familiares, con tu pareja, económicos… En todos los casos, debes saber cómo afrontar estos nervios para que no te superen.

Como decíamos, estar un poco nerviosa as lo largo del embarazo es normal y les ocurre a todas las mujeres. Sentir nervios por el desarrollo del bebé, por la salud del niño y de la madre, por el parto o por el cuidado del recién nacido una vez llegue a nuestras vidas es lo habitual, sobre todo en primerizas, pero nunca debemos dejar que estos miedos nos controlen, puesto que un estado permanente de nervios y ansiedad puede causarnos insomnio y otros problemas de sueño, cambios de humor, depresión, malestar físico e incluso afectar al desarrollo físico y cerebral del feto.


¿Cómo afectan los nervios al feto?

Diversos estudios han demostrado que el exceso de cortisol (la hormona que libera el organismo en estados de estrés) puede afectar a la manera en la que los circuitos cerebrales se conectan, lo que influirá en el modo de reaccionar ante el estrés del niño al crecer. Así, si los niveles de cortisol son elevados durante toda la gestación, el cerebro se programa para tolerarlos, lo que causará que la tolerancia del niño al estrés sea muy alta, algo perjudicial en situaciones peligrosas, ya que puede no reaccionar adecuadamente para ponerse a salvo.

También aumenta el riesgo de que el niño desarrolle problemas mentales y de conducta como el Déficit de Atención con Hiperactividad. Pero no solo afecta al sistema nervioso del bebé a largo plazo, también altera el ritmo cardiaco del feto en el útero y puede aumentar los niveles de la hormona liberadora de corticotropina (CRH), pudiendo causar un parto prematuro.

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¿Qué debo hacer para controlar los nervios?

1- Averigua la causa de tus nervios para intentar controlarla y comprender que todo se puede solucionar o que no tiene por qué pasar nada malo.

2- Consulta con tu médico todas tus dudas y preocupaciones, especialmente tras los resultados de las pruebas. Si te ha comentado algo que no entiendes o que te parece que puede ser peligroso, no te vayas de la consulta sin resolver tus dudas, no sea que te quedes preocupada por algo sin importancia.

3- Acude a todas las revisiones y hazte todas las pruebas indicadas para puedas controlar el embarazo y, en caso de que pase algo, tratarlo a tiempo.

4- No pienses en el “y si…”, si no en lo que pasa ahora. Si por el momento todo va bien, céntrate en eso y disfruta del embarazo. Una mentalidad negativa solo causa más nervios y ansiedad. Descarta los semtimientos y emociones negativas y quédate solo con lo bueno.

5- Intenta descansar y dormir lo más posible. Si tienes problemas para conciliar el sueño, prueba con remedios naturales como salir a dar un paseo antes de acostarte, tomar alguna infusión relajante, beber un vaso de leche tibia (la leche tiene triptófano, que ayuda a conciliar el sueño), hacer ejercicios de relajación, etc.

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6- Algunos alimentos contribuyen a mejorar nuestro estado de ánimo, como los carbohidratos, las proteínas o la tiamina. Procura seguir una dieta sana y equilibrada rica en estos alimentos para encontrarte mejor.

7- Algunas plantas e infusiones son relajantes, como la manzanilla, la valeriana, la pasiflora o la tila. Tanto la tila como la manzanilla no se deben consumir en exceso durante el embarazo, así que procura no tomar más de una taza al día e ir cambiando de infusión.

8- Aprende y practica técnicas de relajación y meditación para ser capaz de controlar los nervios. Respiraciones profundas, yoga, mindfulness… son muchas las técnicas que nos ayudan a sentirnos mejor y mantener los nervios y el estrés a raya.

9- Si tu trabajo es muy estresante, intenta reducir el ritmo y quitarte carga de trabajo para que el estrés laboral no se añada a los nervios del embarazo. Prioriza y aléjate de aquellas actividades o situaciones que te ponen nerviosa.

Y, si hace falta, ponte en contacto con un profesional de medicina que te ayude con el tratamiento adecuado a controlar estos nervios. 
 

 


Glosario

Taquicardia

Definición:

Aumento de la frecuencia cardíaca. Puede deberse a causas fisiológicas (durante el ejercicio físico o el embarazo) o por distintas enfermedades como sepsis, hipertiroidismo, y anemia.

Síntomas:

Puede ser asintomática o provocar palpitaciones.

Tratamiento:

Si se debe a causas fisiológicas, no hace falta tratamiento. Si es por otros motivos, habrá que tratar la enfermedad que la provoca.

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