Estoy embarazada y asustada… ¿Qué hago?

 Estoy embarazada y asustada… ¿Qué hago?
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Nunca te dijeron que dos rayitas podían hacer que el mundo se te viniera encima. Has esperado al pie de la letra los minutos que recomendaba el prospecto y ha aparecido una banda de color en forma de punto, de cruz o rayita. La prueba ha detectado la hormona HCG en la orina. Toda la escena parece de película, como si la estuvieras viendo desde fuera y no te perteneciera. Alegría, emoción, sorpresa… Y luego un pánico terrible, una sensación de extrañeza que nunca antes habías tenido. ¿Por qué estás asustada?

Estoy embarazada… ¿y ahora qué?

Estoy embarazada… ¿y ahora qué?

Lo has intentado mil veces o te ha pillado completamente por sorpresa. El caso es que ya hace más de tres días que debería haberte bajado la regla. Pero por fin te has decidido a ir a la farmacia. Te has comprado uno de esos test de embarazo que has visto tantas veces en películas, series… Pero esta vez la protagonista eres tú. Has esperado al pie de la letra los minutos que recomendaba el prospecto y ha aparecido una banda de color en forma de punto o de cruz. La prueba ha detectado la hormona HCG en la orina. Aunque parezca irreal: estás embarazada. ¿Y ahora qué?

En tu interior se está creando vida. Nada más ni nada menos. Por lo que estar asustada es la reacción más natural y auténtica que puedes experimentar. Te sientes feliz, emocionada... y seguramente también nerviosa, insegura y llena de miedos. ¡Un cóctel molotov de sentimientos! Pero no te estás volviendo loca, todos estos sentimientos –por muy radicales que parezcan– son normales. Y forman parte de tu estado. Al fin y al cabo, el embarazo es una auténtica revolución para tu organismo, para tu mente y para tu vida.

 

Quizá ya hace días que los sospechabas. El primer síntoma es el más evidente y ocurre en todos los casos, aunque se hace evidente con anterioridad en las mujeres cuya regla es más regular. El retraso de tu menstruación es un indicador muy potente para pensar que estás encinta. Aunque primero tendrás que descartar que se deba a otros factores como cambios en la temperatura, la alimentación o el estrés. Más adelante llegarán los mareos y las náuseas. Sobre todo por las mañanas, en las que puedes levantarte sintiendo que todo te da vueltas.

 

Luego desarrollarás otro ‘súper poder’ como la capacidad de poder olerlo todo y tener los sentidos mucho más desarrollados. Lamentablemente tiene efectos secundarios: junto al hecho de tener náuseas y que el olfato se desarrolle, también cambiará nuestro gusto por ciertos alimentos y sentirás que cosas que antes comías sin problema ahora no puedes soportar y viceversa. Pero no es lo único que se ha transformado, tus pechos ahora son dos focos de sensibilidad absoluta y probablemente hayan aumentado de talla.

 

El único síntoma que puede despistarte y quitarte la idea de que estás embarazada es un pequeño sangrado que aparece por la implantación del óvulo en el útero. Esto hace que muchas mujeres caigan en la trampa de que están teniendo la menstruación.

 

Además, tu cuerpo ‘bajará su rendimiento’ debido a muchas causas. Puede producirse también una disminución de la tensión arterial y que padezcas también dolores abdominales. O que tengas excesivo sueño y cansancio por la fiesta hormonal que hay en tu organismo.

 

Para empezar, respira. Lo más importante es que no te alteres. Piensa en todas las mujeres del mundo que ahora están embarazadas, preguntándose quizá lo mismo que tú. Si es un embarazo deseado, debes empezar a aceptar este nuevo cambio con alegría y cero estrés. Lo más normal es que vaya todo bien, y siguiendo unas pautas básicas y los controles recomendados, tendrás a tu bebé en nueve meses que pasan volando.

 

Es importante mantenerse tranquila en el embarazo, no sólo porque estar nerviosa te impedirá disfrutar el proceso, sino que también influirá negativamente en la salud del bebé. ¡Pero sabemos que eso de ‘tranquilízate’ no funciona para estar más calmada! Y lo único que nos provoca es más angustia por no saber cómo tranquilizarnos. De hecho, es completamente natural sentir miedo durante este proceso, ya que una investigación descubrió un periodo sensible, entre la semana 12 y la 22 de gestación, en el que el cortisol –sustancia que segregamos ante situaciones de estrés– genera más vulnerabilidad al desarrollo del sistema nervioso.

 

Cuida lo que comes


Si tú te cuidas, cuidarás a tu bebé. Vas a tener que adaptarte a pequeños cambios en tu alimentación. Deberás evitar ciertos alimentos como jamón serrano, chorizo, salchichón, salami, sushi, atún rojo, pez espada, tiburón… y todos aquellos alimentos que no estén bien cocinados ya que pueden dañar la evolución del feto. Estas infecciones, provocadas por la toxoplasmosis o la listeriosis, deberán ser evitadas a toda costa por lo que también se recomienda lavar especialmente bien las frutas y hortalizas y cocinar muy bien la carne, el pescado y el huevo que se consuma.

 

Además de mantener una dieta equilibrada, es necesario un aporte extra de ácido fólico y yodo para la correcta formación y desarrollo de nuestro bebé. Y en el caso de observarse anemia en la analítica, tomar suplementos de hierro.

 

Muévete


Puedes combinar tu buena alimentación con ejercicio diario. Se recomienda hacer ejercicio suave-moderado a diario para fortalecer la musculatura, mejorar la circulación, subir de peso de forma adecuada, evitar el estreñimiento y mejorar el ánimo. El yoga puede ser una buena práctica, sobre todo para reducir tus niveles de miedo y estrés. De hecho, un estudio afirma que el yoga es el mejor ejercicio para el embarazo, ya que es más efectivo que caminar o realizar ejercicios de clases prenatales, y puede ser realizado con seguridad en mujeres que padecen depresión, especialmente cuando se acompañan los ejercicios de posturas con meditación y relajación profunda. También aumenta la función inmunológica, de acuerdo con un estudio en el que mujeres embarazadas lo practicaron de la semana 16 a la 36, asistiendo a clases de 70 minutos dos veces por semana.

 

Intenta dormir lo que necesites


Por las noches, no restes horas de sueño. Tus 8 horas de descanso son sagradas y si no son suficientes, permítete una siestecita. Durante los primeros meses, el propio cuerpo pide descanso ya que alivia las molestias típicas de esta etapa como náuseas, vómitos, cansancio extremo. Estar cansada no es signo de debilidad ni mucho menos, durante la gestación del bebé el organismo utiliza energía extra, por eso es lógico sentirse fatigada. Si no consigues dormir, lee un buen libro, escucha música relajante o medita.

 

Apóyate en los tuyos, pide lo que necesites


Seguro que la noticia no te conmoverá sólo a ti. Las personas que te quieren se convertirán en tíos, abuelos… E incluso si tu pareja aún no lo sabe, puedes crear un momento y una forma especial para decirlo. Puede que te asuste dar la noticia muy pronto por si el embarazo no sale bien, y muchas mujeres deciden hacerlo al final del primer trimestre, cuando el riesgo de aborto espontáneo se reduce considerablemente. Pero sea como sea, ¡deja que te cuiden! No estás sola en esto.

 

Encuentra un grupo de embarazadas con el que compartir tus experiencias


Los miedos, compartidos, son menos miedos. Crea un grupo de apoyo con el que compartir tus preocupaciones y crear lazos. Podéis acudir a charlas matronales como las que organizamos en nuestra web, hacer reuniones para contaros cómo os va y salir a tomar el aire juntas. Seguro que no sólo superarás tu miedo, sino que ganarás grandes amistades.

 

Pide ayuda profesional si lo necesitas


Si crees que tus niveles de estrés no se pueden solucionar siguiendo estos pasos o si el embarazo te supone un obstáculo imposible de superar sin miedo, busca ayuda psicológica. No te preocupes: por ello no es que no estés preparada, sino que necesitas gestionar otros problemas que se han despertado –o potenciado– al quedarte embarazada.


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