Salud mental durante el embarazo: la eterna olvidada

Salud mental durante el embarazo: la eterna olvidada
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El estigma y la ignorancia social hace que muchas mujeres tengan miedo a reconocerlo, pero el cuidado de la salud mental es tan necesario como el físico. Antes, durante y después del embarazo.

La salud mental es uno de los grandes tabús durante el embarazo. Componentes de estigma hacia las enfermedades mentales y de ignorancia hacia la prevalencia de algunas de ellas durante el periodo de gestación y posparto son dos de las razones para que la salud mental durante el embarazo no reciba la atención que merece.

 

Una de las principales “complicaciones” durante el embarazo

 

Una de cada diez mujeres embarazadas reconoce lidiar con algún tipo de enfermedad mental durante su embarazo. De no ser tratadas, estas enfermedades pueden derivar en serios problemas de salud para la madre e incluso para el bebé.

 

Casi el 20% de mujeres experimentan depresión o ansiedad durante su embarazo. De hecho, un estudio publicado en 2015 en la revista Lancet Psychiatry demostraba que la depresión posparto a menudo empieza antes de dar a luz. Dos tercios de las madres estudiadas con depresión empezaron a experimentar sus síntomas (lloros frecuentes, letanía, pensamientos de suicidio…) durante el embarazo.

Los sueños durante el embarazo

Los sueños durante el embarazo

Durante el embarazo los sueños de la mujer tienden a ser mucho más frecuentes y extraños; convirtiéndose, incluso, en pesadillas que pueden llegar a preocupar a las futuras mamás. Sueños sobre la salud del bebé, acerca del término del embarazo o sobre su futura responsabilidad como madre. 

 

Además, problemas de salud mental pasados como depresión, ansiedad o trastornos de alimentación pueden reaparecer con el embarazo.

 

Un estigma que hay que derribar

 

Casi la mitad de la población española (concretamente, un 44%) reconoce experimentar o haber experimentado depresión o ansiedad. Otros problemas de salud mental son la esquizofrenia, con la que viven más de 21 millones de personas en el mundo según la OMS, el trastorno bipolar, que afecta a 60 millones de personas, el estrés o trastornos alimenticios como la pica, anorexia, bulimia, ortorexia o pregorexia (presente en mujeres embarazadas).

 

La estigmatización, discriminación o demonización de las personas que experimentan algún tipo de problema mental no hace más que dificultar que aquellos que lo reconocen reciban un tratamiento para aquello que sufren. ¿Os imagináis que existiera un estigma hacia las personas que tienen gripe o alergia al polen? Igual de incomprensible es que lo haya hacia las que experimentan depresión, ansiedad, etc.

 

Ante esto, es importante quitarse el sentimiento de culpa. La depresión, la ansiedad, el estrés o un trastorno de alimentación no es tu culpa. Hay muchos factores que contribuyen a estos problemas de salud mental: ambientales, genéticos, biológicos…

 

Al estigma general sobre los problemas de salud mental, se añade otro escollo para las madres: el “mito de la maternidad”. La idea de que una madre debe estar pletórica y feliz durante y después de su parto, que hace que muchas mujeres se sientan incomprendidas cuando no es así.

 

Tratamiento

 

Lo primero, no tengas miedo a pedir ayuda. Nadie tiene por qué lidiar con una enfermedad por sí mismo, o sufrir en silencio. Igual que se va al médico si tenemos una infección de garganta o algún problema físico, debes acudir si sientes que mentalmente o emocionalmente no estás bien. Y cuanto antes, mejor.

 

Puede que no te puedan prescribir medicación mientras estés embarazada para evitar posibles riesgos para el bebé, pero eso no quiere decir que no puedas hacer nada mientras tu enfermedad no te permite vivir a gusto e incluso empeora. Puedes acudir a terapia, encontrar actividades que te ayuden con tus síntomas o buscar grupos de apoyo de personas que estén en una situación parecida.

 


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