Tocofobia: el miedo intenso al embarazo y el parto

Tocofobia: el miedo intenso al embarazo y el parto
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Se estima que entre el 6 y el 10% de las mujeres viven con esta fobia al embarazo y el parto. Su origen puede estar en factores culturales, biológicos o psicológicos, y puede darse en mujeres que nunca han estado embarazadas o aquellas que lo están

Según dejaba claro un estudio publicado en el Industrial Psychiatry Journal, alrededor del 80% de las mujeres embarazadas sienten algún tipo de miedo respecto al embarazo y el parto. Es normal, los dos son unos procesos intensos con muchas implicaciones psicológicas y para la salud. Sentir miedos o preocupaciones está dentro de lo normal y no tiene por qué implicar una patología.

 

En cambio, cuando se trata de miedos que implican una elevada ansiedad, el no poder desarrollar una vida normal o la vida deseada o son recurrentes y obsesivos (con pesadillas, ataques de pánico, pensamientos intrusivos…) respecto al proceso de embarazo y parto, sí que hablamos de patología. En este caso, esta recibe el nombre de tocofobia (del griego tokós: parto y phóbos: huida, miedo). También puede ser referido como mayeusiofobia, parturifobia o locquifobia

Cómo prepararse para el embarazo

Cómo prepararse para el embarazo

Cada vez son más las parejas que planifican el momento de quedarse embarazados. Para lograrlo lo más rápido posible y sin complicaciones, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda la consulta pregestacional previa al embarazo desde el momento en que se desea tener un hijo. Así se reduce notablemente el riesgo de problemas para la madre y trastornos al feto

 

Se distingue entre tocofobia primaria, aquella que se da en una mujer que no ha pasado antes por un embarazo; y tocofobia secundaria, cuando el temor se desarrolla después de un evento traumático en un embarazo anterior, aunque también puede darse tras un embarazo y parto normal. Se refleja a menudo en una preocupación obsesiva por posibles complicaciones en el embarazo y el parto, sus secuelas corporales y el dolor que conlleve. Todo esto deriva en que el embarazo y el parto sean evitados o, de producirse, se vivan con mucha ansiedad.

 

Se trata de una fobia que se empieza a expresar antes de que la mujer esté embarazada. Ya sea en la adolescencia o la edad adulta, la mujer muestra un miedo exagerado al proceso de parto y al embarazo que hace que pueda ser muy escrupulosa con sus métodos anticonceptivos o que incluso evite tener relaciones sexuales ante el miedo de un posible embarazo. En muchos casos, lleva también a recurrir a una cesárea para evitar pasar por el proceso de parto.

 

En este sentido, un estudio llevado a cabo por el Hospital Karolinska de Estocolmo (Suecia) determinó que el apoyo psicológico y médico a mujeres con miedo severo al parto resultó en una reducción del 50% del número de cesáreas por razones psicosociales.

 

Algunas causas y respeto a su deseo de no ser madres

 

Como muchos tipos de fobias, la tocofobia puede ser tratada desde diferentes frentes; al tener implicaciones obstétricas, anestesiológicas, psicológicas o psiquiátricas. La psicoterapia se ha mostrado como un método con el que se puede tratar la visión negativa del embarazo y el parto y detectar la fuente de ese miedo irracional. A veces puede estar en factores culturales (relacionar el parto con un proceso doloroso y una intervención médica invasiva…), biológicos (tener un bajo umbral del dolor…) o psicológicos (sentir ansiedad al pensar en posibles complicaciones o ante el hecho de tener un feto habitando en el propio o miedo a perder el control de su propio cuerpo…).

 

Muchas mujeres que viven con esta fobia incluso apuntan al hecho de que no es tan irracional como a veces se transmite.

 

Por esto, diversos estudios expresan la importancia de respetar los deseos de analgesia o procedimiento de parto en aquellas mujeres que llegan a él con muchas emociones negativas para evitar que el alumbramiento del bebé se convierta en un proceso traumático.

 

Los profesionales también destacan la importancia de que las mujeres que tengan sentimientos negativos durante su embarazo hablen de ello con su entorno y sus médicos. No hablarlo puede exacerbar el problema y suponer un riesgo para la salud de la madre y el bebé.

 

Además, las propias mujeres que lo sufren defienden la necesidad de acabar con el estigma que muchas experimentan por su decisión de no ser madres, o de terminar embarazos no deseados por ellas. 

 

Imagen: Jake Melara


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