Estoy embarazada y he adelgazado, ¿debo preocuparme?

Estoy embarazada y he adelgazado, ¿debo preocuparme?
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Seguro que antes de quedarte embarazada te imaginabas engordando y viendo cómo aumentaba tu tripa poco a poco. Pero resulta que llevas 12 semanas embarazada y, hasta ahora, lo único que has hecho es perder peso y adelgazar. Tranquila, eso es normal en las primeras semanas, pero aun así debes revisar si tu alimentación y tu actividad diaria son las adecuadas para la gestación.

Durante el embarazo es muy importante controlar el peso de la mamá ya que coger mucho peso es malo tanto para la madre como para el bebé –puede causar un bebé macrosómico, complicaciones en el parto, desarrollar diabetes en el niño, etc.-, pero engordar poco también es malo ya que el bebé puede nacer con bajo peso para su edad gestacional y desarrollar complicaciones en las primeras semanas de vida a causa de ello.

Por eso, en tu primera cita médica te pesarán y, desde ese momento, lo harán en cada revisión para controlar si tu aumento de peso es el normal. No obstante, hay que tener en cuenta que los kilos que debes engordar durante la gestación dependen de muchas variables, no son lo mismo para todas las mujeres. Así, depende de tu estatura y peso antes del embarazo, de si esperas gemelos o trillizos o es un embarazo único, de tu actividad física diaria, etc. En términos generales se indica que las mujeres con un Índice de Masa Corporal (IMC)normal (entre 18,5 y 24) deben engordar entre 10 y 12 kilos si es un embarazo único, y entre 16 y 20 si es gemelar. Por su parte, las mujeres con un IMC bajo deben engordar entre 12 y 16 kilos, y las mujeres con sobrepeso unos 7 kilos. Sin embargo, como decíamos, el peso ideal varía debido a muchos factores por lo que deberás seguir las indicaciones de tu médico.

Además, hay que tener en cuenta que los kilos se ganan proporcionalmente, especialmente en el segundo y tercer trimestre de embarazo, cuando el feto comienza engordar y pasa de unos 250 gramos que pesa en la semana 20, a unos 3,5 kilos que pesa en la 40. También la placenta pesa como un kilo y otro kilo y pico el líquido amniótico, por lo que el peso de la mamá depende de todas las estructuras relacionadas con la gestación, no solo de la grasa que acumule la mamá.

Por eso, es normal que en el primer trimestre de embarazo se ganen solo un par de kilos o incluso se adelgace y se pierda peso debido a varios motivos:

1- Náuseas y vómitos: son muchas las mujeres que sufren durante las primeras semanas de embarazo, especialmente de la semana 8 a la 13, náuseas y vómitos diarios que les impiden comer de manera normal y les hacen perder peso. Estas náuseas están ligadas al aumento de la hormona del embarazo (hGC), que disminuye sus valores hacia la semana 12, por eso es normal que al entrar en el segundo trimestre las náuseas desparezcan y puedas volver a comer de todo. No debes preocuparte por esto ya que, mientras estés hidratada, el feto estará bien. Procura comer todo lo que puedas, beber mucho, descansar y estar tranquila hasta que las molestas náuseas pasen.

2- Cambios en tu estilo de vida y alimentación. Al saber que estás embarazada es normal que tu vida y tus hábitos cambien. Dejarás de beber alcohol, de comer ciertos alimentos que engordan más como embutidos y grasas, e intentarás llevar un ritmo de vida más tranquilo y descansar más, todo lo cual puede hacer que pierdas algo de peso. Por eso no debes preocuparte ya que en realidad es algo beneficioso para el bebé y para ti al llevar una vida más saludable que favorecerá el desarrollo correcto del embarazo.

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¿Cómo debe ser mi dieta?


A pesar de todo lo dicho anteriormente, también es posible que estés adelgazando porque tu dieta no sea la adecuada para estos meses y estés haciendo demasiado ejercicio.


Es importante que sigas una dieta sana y equilibrada que asegure todos los nutrientes que necesita el bebé, así como las calorías necesarias para ti y para su desarrollo. Si bien es cierto que no hay que comer por dos ni inflarse a comida, tampoco debes pasar hambre ni comer poco ya que tu salud y la del feto podrían verse resentidas.


Estos son algunos consejos clave que debes seguir en estos meses para garantizar que tu alimentación es la adecuada:


1- Puedes aumentar tus calorías en unas 100 en el primer trimestre, llegando hasta 300 en el tercero. En total, debes consumir 2.000 calorías a no ser que padezcas diabetes gestacional u otro problema.


2- Bebe unos 2.5 litros de líquido al día, especialmente agua, infusiones permitidas, caldos y zumos naturales.


3- Evita todos aquellos alimentos prohibidos que pueden causar toxoplasmosis, listeriosis u otras enfermedades como carne cruda, pescado crudo, ahumados, quesos sin pasteurizar, patés sin pasteurizar, etc.


4- Reduce el consumo de bollería, azúcares, grasas trans y fritos que soolo aportan calorías vacías y ningún nutriente beneficioso.


5- Debes consumir alimentos sanos y variados de temporada potenciando las frutas, las verduras, los cereales integrales, las carnes blancas, el pescado, las legumbres y los lácteos desnatados.


6- En tu dieta no deben faltar grasas animales, grasas vegetales, ácidos grasos esenciales, proteínas animales, calcio, vitaminas (especialmente las del complejo B), minerales e hidratos de carbono.


Además, procura llevar una vida relajante, dormir y descansar bien y hacer ejercicio de manera regular, sin excederse ya que el deporte excesivo puede ser malo y hacerte perder peso.

 

Fuente: Stoppard, Miriam (2006), Padres primerizos, Pearson Educación. 


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Fecha de actualización: 29-08-2018

Redacción: Irene García

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