¿En qué consiste un parto natural? Beneficios y riesgos

¿En qué consiste un parto natural? Beneficios y riesgos
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El parto natural es aquel en el que las intervenciones médicas se reducen al mínimo, simplemente a comprobar que todo marcha bien, dejando que sean la mamá y el bebé los que se encarguen de todo mediante el proceso fisiológico normal del parto. En este tipo de parto no se llevan a cabo acciones rutinarias como administrar oxitocina para acelerar las contracciones, realizar una episiotomía o monitorizar a la madre, sino que se deja que todo trascurra por sí solo, respetando los tiempos de cada fase.

Frente al parto cada vez más medicalizado que surgió a finales de los años 90, en los últimos tiempos ha surgido una corriente, impulsada desde las asociaciones de obstetricia y organizaciones como la OMS, de volver al parto natural y respetado, es decir, aquel en el que las intervenciones médicas se reducen al mínimo para dejar que sea la mamá la que se encargue de todo.


En el parto natural no se realizan intervenciones, a no ser que sean necesarias, y tampoco se usan fármacos ni ningún tipo de anestesia. La madre controla el dolor mediante técnicas naturales como la respiración y la relajación. Otras técnicas que pueden ayudar son la hipnosis, el yoga, caminar, cambiar de postura, darse masajes, aplicar compresas calientes y frías, darse un baño o ducha, realizar la dilatación en una bañera, escuchar música relajante o practicar las visualizaciones.


El tiempo de duración depende de muchos factores, pero se respetan los tiempos, aunque el parto se alargue (siempre que no haya pérdida de bienestar fetal).

¿Qué influye en la duración del parto?

¿Qué influye en la duración del parto?

Aún se desconoce con exactitud qué es lo que desencadena un parto, pero lo que está claro es que el organismo de una mujer embarazada sabe, de alguna manera, cuándo el bebé está listo para vivir fuera del útero y pone en marcha una serie de mecanismos que permiten el nacimiento del niño. Se inicia así el trabajo del parto.  


Este tipo de parto no tiene que ver con el lugar donde se da a luz, la postura que se elige o los métodos de control del dolor, sino que tiene relación con dejar que sea el propio cuerpo el que inicie el parto y se encargue de realizar todo el trabajo, sin ayuda externa. Por lo tanto, un parto natural puede tener lugar tanto en casa como en el hospital (siempre que el centro respete este derecho de la madre a elegir cómo quiere dar a luz, respeto recogido por ley).


Para que el parto natural tenga lugar se tiene que dejar que este empiece cuando llegue el momento, sin inducirlo, por lo que no puede darse en aquellos casos en los que haya que inducir el parto por problemas en el bebé o la mamá o incluso realizar una cesárea. El parto natural es la culminación normal y fisiológica a un embarazo sin problemas ni complicaciones que llega a su final por sí solo.


El parto natural implica también estar acompañada de la persona que se quiera, que debe estar bien preparada para ayudarte en el parto, y dar a luz en un ambiente íntimo y acogedor. Aparte de tu pareja, quizá sea conveniente contar con una matrona o partera que te ayude a dar a luz sin anestesia. La mujer dirige el parto y elige en todo momento y se evitan acciones como la administración de oxitocina, la anestesia, la episiotomía… Este corte realizado en el periné para favorecer la salida del bebé en el último momento solo debe realizarse si el bebé no puede salir solo, pero siempre hay que darle un tiempo. Si no quieres que te practiquen una episiotomía, debes preparar los músculos del perineo en las últimas semanas de embarazo dándote unos masajes con aceite de rosa de mosqueta que ayuden a estos músculos a estirarse y dar paso al bebé. Realizados desde la semana 34, reducen la tasa de episiotomías, por lo que es fundamental realizarlos para evitar esta intervención.


Para muchas mujeres esta experiencia resulta mucho más gratificante e íntima, aunque otras lo pasan muy mal y acaban pidiendo la intervención del médico, probablemente porque no estaban bien preparadas.


Beneficios del parto natural


Entre los principales beneficios o ventajas encontramos que, al no haber intervención ni uso de fármacos o anestesia, no se producen los efectos secundarios que la oxitocina, la episiotomía o la anestesia pueden causar (náuseas, vómitos, dolor de espalda, tensión arterial baja, retraso del trabajo de parto…).


Además, la madre es la que controla el proceso, lo que le permite vivirlo mucho más y tener una experiencia más cercana y positiva en muchos casos.


Riesgos del parto natural


Un parto natural no tiene más riesgos que uno medicalizado siempre que esté supervisado y controlado por profesionales de la salud. Si das a luz en casa, tienes que contratar a una matrona que vigile que todo va bien y sepa reaccionar si surge alguna complicación. Y si das a luz en un hospital de allí, el personal estará atento para intervenir si hace falta, minimizando los riesgos.


Entre los inconvenientes principales de este tipo de parto está el dolor, ya que la anestesia reduce muchísimo la sensación de dolor. Por eso, si quieres tener un parto natural debes prepararte a conciencia, sobre todo si eres primeriza ya que los primeros partos suelen ser más lentos y te sorprenderá lo dolorosas que pueden llegar a ser las contracciones, por lo que debes prepararte mediante respiraciones, masajes, ejercicios, técnicas de relajación, etc. para aguantar el dolor. No obstante, si llegado el momento no puedes más, tampoco pasa nada por pedir la anestesia epidural, no es un fracaso.


Además, debes hacer caso al personal sanitario y, si te indican que hay algún problema que obliga a intervenir, permitírselo para que no haya complicaciones graves.


Después del parto, la mujer se sentirá muy cansada, pero no necesariamente más que en un parto medicalizado. Esto depende de cómo haya ido el parto, cuánto haya durado, el dolor que haya experimentado la mujer, su propia fortaleza, etc. También tendrá dolores y molestias por el esfuerzo, pero la recuperación posterior será mejor al no tener puntos en la zona del periné.


Por lo tanto, si quieres un parto natural, prepárate bien y busca un centro donde te permitan esta opción (cada vez hay más). Recuerda que el cuerpo femenino está preparado para parir, por lo que si no hay complicaciones, serás capaz de aguantar el dolor y dar a luz sin intervenciones, dirigiendo tú misma el nacimiento de tu bebé.

 

 


Fuente:

Estrategia de atención al parto normal en el Sistema Nacional de Salud (2007) del Ministerio de Sanidad y Consumo.

Organización Mundial de la Salud.

Foto: Freepik.com

 

Redacción: Irene García

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