• Buscar
Publicidad

El trabajo de parto

El trabajo de parto

Se conoce con este nombre a todos los acontecimientos que se suceden desde que se inicia el parto hasta que el bebé y la placenta se hallan fuera del útero. ¿Sabes cuánto dura? ¿Cuántas fases tiene? ¿Cómo saber cuándo empieza? Si estás en la recta final del embarazo, debes responder que sí a estas preguntas.

Publicidad

Indice

 

Fases del trabajo de parto

1- Periodo de dilatación: Comienza con las primeras contracciones y comprende la fase en la que el cuello del útero se acorta hasta borrarse totalmente y se dilata hasta lograr el tamaño necesario para que pase el bebé.

Puede durar más o menos según diversas condiciones, desde unas pocas horas hasta más de un día.

Las contracciones se van haciendo más intensas y dolorosas para que, a la vez que se produce la dilatación, el bebé se coloque en el canal de parto y empiece a descender.

Durante este periodo estarás controlada por el médico o la matrona, que se asegurarán de que las funciones vitales del bebé son las correctas, además de intervenir si fuera necesario.

La mejor postura en esta fase es tumbada de lado, apoyada sobre una almohada o un cojín de relajación, aunque según te encuentres y según la duración de este periodo puedes cambiar de posición o incuso caminar si has optado por la anestesia ambulante o no te has puesto la epidural.

Acuérdate de las respiraciones y los consejos de relajación que aprendiste en las clases preparto para sobrellevar esta fase lo mejor posible.

2- Periodo expulsivo: Es el momento en el que se produce la salida del bebé ayudado por los pujos de las contracciones. Si hiciera falta, el médico te haría en este momento la episiotomía. Una vez que el bebé ha coronado, el médico introduce las manos y le ayuda a salir. Ya fuera, se corta el cordón umbilical.

Esta es la fase en la que deberás empujar con todas tus fuerzas para ayudar al bebé a salir y pasar por cada uno de los planos de Hodge. Debes empujar solo cuando te lo digan los médicos para evitar desgarros.

Existen varias posturas que puedes adoptar para dar a luz: acostada sobre el lado izquierdo, en cuclillas, de pie, de rodillas, tumbada boca arriba… La que elijas dependerá del centro hospitalario y de tu comodidad.

3- Alumbramiento: Aunque tu bebé ya haya llegado al mundo aún no ha terminado el trabajo de parto, todavía debes expulsar la placenta y las membranas ovulares. Normalmente esto ocurre unos 30 minutos después del nacimiento. Esta expulsión viene ayudada de una serie de contracciones más flojas que las anteriores y de la presión que ejerce el médico sobre tu útero, que puede resultar un poco molesta.

Una vez fuera, es examinada por la matrona o el médico para comprobar que has expulsado todo y que no quedan restos dentro.

También es el momento de suturarte la episiotomía si te la han tenido que practicar.


¿Cuando se debe ir al hospital?

Seguro que en la recta final del embarazo estás nerviosa por la llegada inminente del parto y, en cuanto notas alguna contracción un poco más intensa, quieres correr hacia el hospital. Sin embargo, para que no te pases estas últimas semanas yendo y viniendo de casa a la clínica, debes saber cuáles son las señales que marcan el inicio del parto:

Expulsión del tapón mucoso: Tapona el cuello del útero durante estos nueve meses para proteger al bebé. Cuando lo expulses notarás un conjunto de secreciones viscosas, normalmente manchadas de sangre. Es un indicativo de que falta poco, pero aún no ha comenzado el trabajo de parto ya que puede expulsarse incluso una semana antes de que empiece el alumbramiento.

Contracciones: Desde la mitad de la gestación más o menos habrás estado notando las contracciones de Braxton Hicks, movimientos del útero que se prepara para el parto, pero que no anuncian el comienzo del mismo. Sin embargo, deberás saber cómo diferenciar estas contracciones que has estado teniendo de las contracciones de parto, para saber si ya llega el momento. Aunque la práctica pueda ser más difícil, la teoría marca que las contracciones de parto son muy regulares, se suceden cada cinco minutos al principio, aunque este tiempo se va acortando, duran casi dos minutos y son mucho más dolorosas.

Rotura de aguas: Puede producirse en cualquier momento del parto, no necesariamente antes de que empiece éste como creemos todos por las películas. Incluso puede que no se rompa espontáneamente y que sea el médico quien lo haga ya en el hospital. Este líquido que se expulsa es el que había entre el bebé y el cuello del útero. Una vez rompas aguas, debes acudir al médico aunque no notes aún las contracciones, ya que el bebé se ha quedado sin la protección que tenía y hay que controlar su bienestar. Más aún si este líquido esmarrón, verdoso o negruzco, ya que indica sufrimiento fetal.


Consejos para tener un parto perfecto

1. Cuando empieces a notar molestias que te hagan suponer que el parto está cerca, restringe la ingesta de alimentos y toma cosas ligeras y energéticas.

2. No olvides llevar toda la documentación necesaria al hospital, así como tu bolsa y la del bebé.

3. Es conveniente que te duches antes de ir al hospital, pues te sentirás más relajada.

4. No te dejes invadir por la aprensión al parto, realiza tus ejercicios de relajación y elimina de tu mente todos los pensamientos negativos.

5. Ten previsto cuánto tardas en llegar al hospital y cuál es el mejor camino.

6. Si durante el trayecto al hospital las contracciones son muy fuertes y tienes ganas de empujar, procura controlarte con la respiración y evita los pujos.

7. El temor es tu principal enemigo, ya que si te descontrolas, se produce un espasmo cervical que se opone a la dilatación. Las molestias se acentúan cuando estás angustiada y tensa.


Glosario

Espasmo

Definición:

Contracción súbita e involuntaria de un músculo o un grupo muscular. Este puede situarse en cualquier región del organismo y producir alteraciones diferentes.

Síntomas:

Cuando se presenta un espasmo muscular, se siente muy tenso y algunas veces se describe como un nudo. El dolor puede ser intenso y debilitante.

Tratamiento:

Intentar estirar y masajear el músculo afectado. En un principio, el calor ayuda a relajar el músculo, aunque la aplicación de hielo puede servir después de presentarse el espasmo inicial y cuando el dolor se haya reducido. En caso de que persista el dolor en el músculo, se pueden utilizar medicamentos antinflamatorios y, en casos más graves, el médico puede prescribir medicamentos antiespasmódicos.

Fuente: Espero un hijo, Laurence Pernoud. Los consejos de tu matrona, Asoc. Española de Matronas.

Fecha de actualización: 07-06-2020

Redacción: Irene García

Publicidad

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso. Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

×