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¿Durante el embarazo disminuye la pilosidad?

¿Durante el embarazo disminuye la pilosidad?

La pilosidad podría definirse en anatomía como “el revestimiento piloso del tegumento” o bien simplemente como “el agrupamiento de pelos en la piel”. Durante el embarazo se producen grandes cambios en la piel de la mujer y en el sistema hormonal, que se vuelve muy sensible, reaccionando al más mínimo cambio.

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Índice

 

¿Cómo afecta el embarazo al crecimiento del vello?

Cuando las mujeres no están embarazadas el crecimiento del cabello se ve sometido a una serie de ciclos regulares en los que el pelo crece aproximadamente un centímetro al mes. Después, ese mismo pelo atravesará una fase de descanso que se prolongará de dos a tres meses aproximadamente, para después ya caerse definitivamente.

Por eso, durante el embarazo la mayoría de los cabellos van a permanecer en esa “etapa de descanso” y, a consecuencia de ello, no se caen, aunque les hubiese correspondido realmente. Por tanto, el cabello en esa etapa suele ofrecer una impresión de mayor espesor y belleza por las fluctuaciones hormonales que se producen en el cuerpo cuando una está embarazada.

Aunque, que el cabello se vuelva más grueso y abundante y, por consiguiente, mucho más bonito es debido sobre todo a los elevados niveles de hormonas femeninas (los estrógenos y la progesterona) que provocan un retraso en uno de los ciclos del folículo piloso y esto impide la caída diaria espontánea del cabello. Los estrógenos son las hormonas femeninas por excelencia que se originan en los ovarios y en las glándulas suprarrenales, y un aumento de estas durante el embarazo suele ser sinónimo siempre de una bonita y densa melena.

Y sí, los expertos coinciden en que, efectivamente, durante la gestación el exceso de estrógenos hace detener esa caída del pelo, pero después de los nueve meses, cuando las hormonas vuelven a estabilizarse tras el parto y, debido también, por supuesto, a ese estrés acumulado en dicho periodo, se produce la pérdida de todo el cabello que debió haberse caído durante el embarazo, lo que se conoce como efluvio telógeno. 

Otro cambio que suelen notar las mujeres embarazadas en el cabello es una mayor secreción de grasa del cuero cabelludo, algo que vendrá muy bien a todas aquellas mujeres que tengan un tipo de cabello seco y, aunque es menos común, también puede ocurrir todo lo contrario, es decir, que el cabello se reseque en esta etapa.
 

¿Qué otros cambios pueden producirse en la gestación?

En la gestación también podrán notar, por ejemplo, algunos posibles cambios fisiológicos en la piel de la embarazada. Es importante saber que durante la gestación se producen ciertas alteraciones en la piel que, a pesar de no tener repercusión en la salud, sí cobran relevancia en cuanto a estética femenina se refiere. A veces, de hecho, se puede observar un crecimiento de vello en zonas poco habituales como los senos, la mama, el abdomen y la espalda debido, como ya sabemos, a esos cambios en los niveles hormonales, y disminuyendo en otras zonas más comunes como las piernas, el abdomen o la tripa.
 

¿Cuándo se produce entonces esa caída capilar?

Tras el parto, al disminuir los estrógenos, todos los cabellos entran en la etapa telógena al mismo tiempo y, a los tres meses aproximadamente, que es lo que dura dicha fase, entran en el periodo de desprendimiento del bulbo piloso y se produce, por tanto, la caída capilar. Después esos cabellos serán sustituidos por unos nuevos, volviendo a la situación previa al embarazo.

Esta caída repentina del pelo tras haber dado a luz recibe el nombre de efluvio telógeno posparto que no todas las mujeres sufren o no, al menos, al mismo nivel, y que dura entre tres y seis meses. Pasado este tiempo, el desorden tiende a regularizarse y la caída capilar se estabiliza salvo que existan patologías previas al embarazo como la alopecia androgénica femenina.

¿El motivo? La disminución de los estrógenos provoca que ese cabello de nuevo tenga una mayor tendencia a caerse y que el crecimiento del folículo piloso se detenga, sufriendo esa alopecia posparto de la que tantas veces se habla entre las mujeres que ya han sido madres. Un proceso fisiológico natural que, aunque no es preocupante, hay que saber que en algunos casos es posible que ciertos factores como la pérdida de sangre, el estrés, o la lactancia alteren su recuperación y la caída de cabello se alargue más de lo habitual.
 

Tratamientos capilares en el embarazo ¿son seguros?

Son muchos los ginecólogos que recomiendan no teñir el pelo en el embarazo. La coloración permanente está contraindicada durante el embarazo, sobre todo durante el primer trimestre, porque dichos tintes suelen contener amoniaco y algunos oxidantes que puede entrar en contacto con el cuero cabelludo y llegar al feto a través de la sangre produciéndole daños. Lo ideal, por tanto, será utilizar tintes de origen vegetal o henna, que son inocuos para el bebé y además evitan posibles alergias.

En el caso de las mechas hay que saber que estas se impregnan en el cabello y no entran en contacto con el cuero cabelludo por lo que sus elementos difícilmente afectan al feto. Sin embargo, los moldeados, permanentes y alisados deberían evitarse ya que no se sabe realmente cómo afectan al feto los productos químicos utilizados en esos procesos y tratamientos en concreto.
 

10 consejos para cuidar el cabello en el embarazo

Aquí os dejamos algunas recomendaciones de varios expertos para el cuidado del cabello durante la gestación y posparto. ¿Conocías todos?

1. Mantener una dieta con alto contenido de frutas y verduras

2. Ingerir vitamina B porque ayuda a fortalecer la salud del cabello y frenar su caída

3. Tratar el cabello con suavidad cuando esté frágil y mojado

4. No utilizar peines de púas finas

5. Aplicar un champú de efecto reparador para nutrirlo y una mascarilla acondicionadora hidratante después del lavado. Recuerda que, en muchos casos, el embarazo provoca que el cabello se reseque.

6. Utilizar agua templada para lavarse el pelo, y realizar masajes que aumenten la irrigación del cuero cabelludo haciendo círculos con la yema de los dedos

7. No utilizar secadores, planchas y otros instrumentos calientes. Si se utilizan, mejor que sea solamente para retirar la humedad con temperaturas no demasiado elevadas.

8. Peinar el cabello suavemente antes de acostarse

9. Evita recoger el cabello en coletas, trenzas apretadas y moños porque tiran del pelo

10. No abusar de los acondicionadores ni utilizar tratamientos anticaídas sin consultar previamente al ginecólogo porque podrían estar contraindicados.


Fuente:

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

Fecha de actualización: 10-03-2021

Redacción: Ana Ruiz

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