¿Qué puede comer una embarazada para la acidez?

¿Qué puede comer una embarazada para la acidez?
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La acidez de estómago es un problema muy recurrente durante el embarazo. Esto se debe, en parte, a la revolución hormonal que se está sufriendo la mujer, ya que durante el periodo de gestación las futuras mamás suelen sufrir fuertes y reiterados ardores. La causa principal, aparte de los cambios hormonales, es la presión que sufre el estómago a medida que el feto va creciendo. La sensación de quemazón se origina por los jugos del estómago que suben desde la boca del estómago hacia el esófago. Además también es normal que existan otros síntomas como gases, náuseas, vómitos y sensación de estar más llena de lo normal, lo que hace las digestiones muy pesadas e incómodas.

Una de las funciones de la progesterona durante el embarazo es relajar los músculos, pero por desgracia relaja también los músculos del sistema digestivo y, por ende, los músculos de la válvula que comunica el estómago con el esófago. La progesterona también disminuye las contracciones peristálticas del esófago y los intestinos, haciendo que la digestión sea más lenta. Por otra parte, sobre todo hacia el final del embarazo, el volumen del conjunto útero-feto presiona en el resto de los órganos dejando poco espacio, por lo que para muchas embarazadas la hora de comer es una auténtica pesadilla por el miedo que provoca lo que vendrá después. Aún así debemos luchar para comer lo mejor posible especialmente en esta etapa, ya que necesitamos obtener los nutrientes necesarios para que el feto se desarrolle naturalmente.

Cuidar nuestra alimentación nos ayudará a paliar los síntomas. Y ya no sólo afecta lo que comemos sino cómo lo consumimos: comer despacio, con regularidad y en pequeñas porciones es satisfactorio para reducir la acidez. Además, debemos mantener una posición erguida tras las comidas para ayudar a que los alimentos lleguen al estómago con la gravedad y no vuelvan a subir los jugos gástricos hacia el esófago. También es mejor que no consumas mucha agua mientras comes y que controles tu peso –lo normal es ganar hasta 14 kilos–.

- Cereales como la avena, el arroz o el trigo (pasta o cuscús). Evita los integrales, la fibra permanece mucho tiempo en el estómago y ralentiza la digestión.

Verduras como la lechuga, las judías verdes, el brócoli, la coliflor, la calabaza, la patata, la zanahoria y demás verduras que puedas comer cocidas. Eso sí, evita los vegetales crudos y de hojas, ya que la celulosa y la hemicelulosa de las hortalizas crudas tarda más tiempo en digerirse en el estómago. Intenta reducir también la cebolla, el ajo y los pimientos.

- Carnes de pollo (sin piel), pavo o pescados blancos. Cuanto menos grasa, mejor. Además, deberemos cortarla en pequeños trozos –para masticarlos bien– antes de consumirlo.

- Frutas como el melón, la sandía o el plátano. Sobre todo elije aquellas que puedas cocinar o que puedas sacarles la piel. La mejor forma de tomarlas puede ser en formato puré de frutas, zumo o licuados de frutas. Evita las frutas secas.

- Lácteos mejor desnatados. La leche puede ayudar a controlar la acidez porque puede neutralizar los ácidos gástricos. Sin embargo, según los últimos estudios realizados, puede producirse un efecto rebote, ya que estimula también la producción de ácido. Entre horas pueden tomarse yogures o batidos de leche y frutas, alimentos líquidos y ricos en proteínas ya que suelen ser más fáciles de tolerar.

- Huevo: si es posible consumir el huevo en budines o suflés, ya que el huevo entero tarda más tiempo en el estomago para ser digerido.

- Reduce el consumo de azúcar. Evita los dulces, el chocolate, las chucherías, los amasados de pastelería, etc., porque contienen mucha cantidad de grasas y azúcares que pueden provocar acidez. Por el mismo motivo no son recomendables las bebidas azucaradas, sobre todo las que llevan gas.

- Evita el tabaco y el alcohol. El embarazo es motivo suficiente para evitarlos, ya que pueden causar daños en el feto, pero además, empeoran la acidez y pesadez de estómago.

- Limita la cafeína como el café o el té, ya que también empeora los síntomas.

- No consumas muchos cítricos, como el tomate o el limón, ya que son típicamente ácidos.

- Evita las comidas excesivamente especiadas, sobre todo el picante, aunque especias como el jengibre parecen ayudar a mejorar los síntomas.

-Usa antiácidos. Cuando los síntomas son severos, puede ser necesario el uso de antiácidos, siempre bajo prescripción médica. Sin embargo, cuando los síntomas son leves, un cambio en la dieta o en los hábitos alimentarios e incluso el estilo de vida pueden ser suficientes para mantener la acidez de estómago bajo control.

Además, los gestos cotidianos pueden ayudar a reducir la acidez. Por ejemplo, utilizar ropa cómoda, que te permita tener tu estómago distendido, consumir la cena varias horas antes de irte a dormir para que la digestión se haga correctamente –mejor cuando ya se hayan empezado a digerir los alimentos, al menos unas 2-3 horas –, y levantar la cabecera de la cama, para evitar el reflujo. Aun así cada mujer es diferente, por lo que sería ideal hacer una lista o mantener un diario para apuntar los alimentos que empeoran y/o mejoran los síntomas para establecer un plan de actuación.


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