¿Puede comer anchoas una embarazada?

¿Puede comer anchoas una embarazada?
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Uno de los alimentos que se deben consumir con precaución durante el embarazo son las anchoas, aunque tienen una importante cantidad de ácidos grasos omega 3, su alto contenido en sal y el hecho de no estar cocinadas pueden hacerlas perjudiciales.

Durante el embarazo hay que tener cuidado con el consumo de ciertos alimentos, aunque muchos de los “prohibidos” son frecuentes en la dieta diaria de cualquier persona, durante la gestación pueden convertirse en un riesgo potencial para el feto. Y es que enfermedades que fuera del embarazo pasan como un simple resfriado y no causan problemas, como la listeriosis y la toxoplasmosis, si se contraen en el embarazo y pasan al feto pueden causar graves secuelas como aborto espontáneo, muerte fetal, parálisis cerebral, ceguera, etc. 


Uno de estos alimentos con los que hay que tener precaución son las anchoas.

 

Los pescados azules son fundamentales durante el embarazo porque tienen importantes cantidades de ácidos grasos omega 3, fundamentales para el control de la presión arterial y el buen funcionamiento del corazón. Pero al igual que el pescado azul de gran tamaño se debe evitar durante la gestación y la lactancia por su alto contenido en mercurio, las anchoas también se deben consumir con precaución por dos motivos:

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- Los alimentos en salazón, como las anchoas, contienen demasiada sal. El consumo excesivo de sal cuando se está esperando un bebé puede ser perjudicial para la madre que podría sufrir hipertensión, retención de líquidos y problemas renales, aun así, tampoco hay que dejar de tomarla de forma radical, a no ser que el médico lo prescriba, pues podría conllevar bajones de tensión y déficit de varios minerales presentes en ella. Lo importante es consumirla de forma moderada, no sobrepasando los 5 gramos diarios recomendados (una cucharilla de café).

 

- Las anchoas están en salazón pero no han sido sometidas a ningún proceso de cocción por lo que pueden ser transmisoras del anisakis, un pequeño gusano que puede causar una infección estomacal grave con síntomas como dolor abdominal fuerte, náuseas y vómitos, fiebre, erupción cutánea y, a veces, peritonitis.


Un truco para evitar esta enfermedad es congelar los alimentos a 20 grados bajo cero al menos 48 horas antes de consumirlos.


Como conclusión, podría decirse que las anchoas son un producto rico en ácidos grasos omega 3, pero durante el embarazo pueden no ser del todo recomendables. Si se congelan previamente pueden consumirse de vez en cuando para no superar las cantidades de sal recomendadas, pero recuerda no consumirlas a menudo y, siempre, congelarelas antes. 

 


Si te decides a no comer anchoas, la obtención de omega 3 puede hacerse ingiriendo nueces, leche, galletas o cereales enriquecidos con estos ácidos grasos, pipas de calabaza y huevos.


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Fuente:

West, Zita (2007), El cuidado del bebé antes del nacimiento. Ed. Pearson Alhambra.

Fecha de actualización: 23-03-2015

Redacción: Irene García

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