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Qué hacer con un bebé recién vacunado

Qué hacer con un bebé recién vacunado

Como ya sabemos, las vacunas se administran a través de una inyección que proporciona inmunidad ante una determinada enfermedad. Son esenciales en nuestra vida, sobre todo cuando nacemos, y nos protegen a todos.  

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Indice

 

¿Qué enfermedades previenen las vacunas?

Cuando estamos en temporada escolar el riesgo de contagio es más alto,  pero las vacunas actúan entonces como una barrera frente a una posible epidemia.

Casi en su totalidad, padres y madres conocen el calendario de vacunación. Este calendario es una herramienta que nos sirve para conocer qué vacunas debemos poner a nuestros hijos y en qué etapa de su vida. Va desde los dos primeros meses de vida del bebé hasta los 14 años.

El calendario de vacunación está grabado en la cabeza de todos esos padres que acaban de serlo por primera vez y de los que ya lo son desde hace unos años. Sin embargo, el 50% de la población española no sabe qué enfermedades pueden evitar las vacunas ni cuales previenen. Y es que a pesar de que una gran mayoría de enfermedades no se hayan erradicado, y sean muchos los padres y las madres que se limitan exclusivamente a seguir el calendario de vacunación llevando a sus hijos al pediatra, hay que actuar con precaución.

Es decir, no podemos ni debemos tratar una vacuna como si de una clase extraescolar se tratara. Saber el calendario de vacunación es importante pero tenemos que intentar conocer el porqué de esas vacunas en esa edad, qué previenen o cómo actuar tras su aplicación. No basta con seguir las indicaciones de médicos y enfermeros y volver a casa hasta que llegue la siguiente.

La difteria, la hepatitis B, el tétano, la tos ferina o la poliomielitis son algunas de las enfermedades infantiles que se pueden evitar gracias a las vacunas durante los primeros años de vida del bebé. A pesar de que son enfermedades graves, algunos padres prefieren no vacunar a sus bebés y aunque ya no sean tan comunes, no significa que no existan. A menor número de bebés vacunados, mayor será el de los que enferman y enfermedades casi erradicadas pueden volver a repuntar.

Por ello, una tarea fundamental es la vacunación del bebé. Sabemos que el objetivo de las vacunas es inmunizar a los bebés y niños frente a algunas determinadas enfermedades que ponen en riesgo su salud. Pero como con todo, existen algunos efectos secundarios. Después de una vacuna, las reacciones más comunes son la hinchazón, el dolor, la fiebre o el enrojecimiento.

La hinchazón de la zona que se ha pinchado no es prácticamente alarmante puesto que se puede calmar fácilmente colocando una compresa fría. A algunos bebés les suele doler durante el pinchazo y después de él. En la mayoría de los casos es un dolor que remite al cabo de unas horas. Sin embargo, un pequeño porcentaje continúa sintiéndolo por lo que a veces es necesario darle un analgésico (siempre suministrado por el pediatra).

Otro efecto secundario muy común es la fiebre. Entre un 15 y un 20% de los niños vacunados sufre ese aumento de la temperatura corporal que pasa a fiebre. Si se diera este caso deberíamos intentar frenarla con un antipirético. Por ello, es aconsejable mantener a tu bebé con poca ropa, bañarle durante un tiempo más largo del habitual o aplicarle compresas frías por la zona de la cabeza. También podemos optar por darle algún antitérmico como el paracetamol, pero siempre teniendo en cuenta su peso para suministrarle la dosis correspondiente. Algunos médicos consideran que una dosis de paracetamol tras la vacuna es una buena medida preventiva, aunque no existan síntomas.

Tras la inyección, muchos bebés recién nacidos sufren dolor, por lo que la madre puede amamantarlo para ayudar a reducirlo ya que proporciona un contacto consolador. Asimismo, le proporciona al niño azúcar contenida en la leche materna que alivia el dolor. Por lo demás, debemos actuar de manera habitual con él. Pasearle, mecerle y cogerle con cuidado y mucho cariño para que note menos el dolor.

Y la última y menos común es el enrojecimiento de la piel. Aunque no sea habitual, algunas de las sustancias que contienen las vacunas pueden ocasionarlo.

Todos estos síntomas son bastante frecuentes por lo que no debemos alarmarnos más de lo necesario. Sin embargo, si tomamos la temperatura del bebé y su fiebre es superior a 40º C o se produce alguna reacción poco habitual como un grave enrojecimiento de la piel debemos acudir al pediatra por si se trata de una alergia.


¿Debería cambiar la alimentación tras las vacunas?

La respuesta es no. Una vacuna protege contra enfermedades pero no hace cambiar la alimentación diaria de tu bebé. La dieta alimenticia y los horarios se mantienen igual, dándole a tu bebé lo que pide y necesita como cada día.

 

¿Es posible que mi bebé se contagie si está vacunado?

La respuesta es sí. Pero tranquilos, es verdad que existe la posibilidad de que los bebés se contagien aun estando vacunados de estas enfermedades ya que las vacunas no son infalibles. Sin embargo, debemos saber que depende de varios factores. El sistema inmune de cada bebé es distinto y la cantidad de dosis de cada vacuna también.  

Otro factor a tener en cuenta es la cobertura vacunal. Cuanto mayor sea esta, menor es el riesgo de padecerla. Es decir, si el porcentaje de bebés y niños vacunados es mayor, la probabilidad de que se contagien es mucho menor, ya que hay más vacunados y por tanto, es más difícil su contagio de unos a otros. 


Fecha de actualización: 22-09-2020

Redacción: Irene García

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