Mi bebé tiene bilirrubina

Mi bebé tiene bilirrubina
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Muchas personas han oído hablar de la bilirrubina o, al menos, les suena de cierta canción bastante famosa de Juan Luis Guerra. Pero más allá de eso son pocos los que saben qué es realmente y cómo afecta al cuerpo humano y, sobre todo, a los bebés.

 

La bilirrubina es un pigmento biliar amarillento que surge como resultado de la degradación de la hemoglobina de los glóbulos rojos más viejos. En el caso de los bebés es la causa de que se les vuelva de color amarillo la piel o el glóbulo ocular, el blanco de los ojos, ya que tienen altos niveles de bilirrubina en sangre.

 

Estos niveles elevados pueden derivar en un padecimiento conocido como ictericia. La coloración que produce aparece primero en la zona del rostro y luego se extiende por todo el cuerpo, el abdomen, el pecho, las piernas y los brazos y, al momento de desaparecer, lo hace en sentido inverso. Este trastorno suele ser común en recién nacidos en sus primeros dos o tres días de vida y, por ello, es indispensable que un médico revise al pequeño a los pocos días de nacer.

 

Aunque si se controla a tiempo no suelen surgir complicaciones, la ictericia grave sin tratamiento puede ser la causa de problemas muy graves como la sordera, parálisis cerebral y otros tipos de daños cerebrales. No hay que olvidar que los bebés son frágiles y cualquier signo o síntoma fuera de lo normal puede ser más complicado de lo que lo sería para un adulto.

Mi bebé tiene miedo a todo

Mi bebé tiene miedo a todo

El miedo es una situación de angustia provocada por la presencia de algo real o imaginario, y también, una sensación general que experimenta cualquier persona a lo largo de toda su vida, pero que debe ser afrontada de una manera u otra. No te angusties si parece que tu bebé tiene miedo a muchas situaciones porque suele ser completamente normal. 

 

¿Por qué los recién nacidos son más propensos a tener los niveles de bilirrubina elevados?

 

El cuerpo de los pequeños trabaja a otro ritmo. Su organismo produce más bilirrubina que el de una persona adulta ya que renuevan con mayor frecuencia sus glóbulos rojos. Además, el hígado de un bebé todavía se está desarrollando y madurando por lo que la velocidad que tiene para eliminar la bilirrubina de la sangre es más lenta favoreciendo que se acumule. También hay que tener en cuenta que los intestinos de los menores absorben la bilirrubina que, por lo general, debería ser expulsada de su cuerpo a través de sus heces.

 

Existen cuatro tipos de ictericia en función de su causa:

 

-La ictericia fisiológica. Este tipo es el más habitual y que la mayoría de los recién nacidos sufren debido a la inmadurez de su hígado. Afecta al 60% de los bebés en su primera semana de vida y no se considera peligrosa si se controla y se trata. Alrededor de la primera o segunda semana tras el nacimiento el hígado del pequeño ya comienza a funcionar correctamente y los niveles de células rojas en sangre disminuyen.

-La ictericia relacionada a problemas con la lactancia materna. En los casos en los que el bebé no consume la suficiente cantidad de leche materna, ya sea por dificultades a la hora de lactar o porque a la madre no le haya subido la leche todavía. Aquí el problema reside en que el recién nacido no se está alimentando lo suficiente y es importante contar con la ayuda de un asesor en lactancia materna.

-La ictericia del bebé prematuro. Normalmente el cuerpo de un recién nacido no está preparado del todo para eliminar el exceso de bilirrubina, pues el organismo de un bebé prematuro lo está aún menos. En estos casos para evitar este padecimiento, en ocasiones, se les trata y revisa incluso si sus niveles de bilirrubina se encuentran dentro de lo normal.

-La ictericia patológica. Este tipo de trastorno está asociado a otras enfermedades. Puede aparecer de manera precoz en las primeras 24 horas de vida de un bebé y la causa puede ser sufrir una alteración en los glóbulos rojos, tener incompatibilidad Rh, algunas infecciones, sufrir un sangrado interno, padecer problemas de tiroides, etc. Este tipo que surge de manera temprana tiende a tardar más en irse. Por otro lado, aquella que aparece de manera tardía puede deberse a sufrir problemas en las vías biliares o en el hígado. Tiende a durar más de dos semanas y algunos de sus síntomas son una orina más oscura y las heces de color blanco.   

 

Como ya se ha mencionado siempre es recomendable llevar un control del bebé y realizarse una revisión médica en los primeros días tras su nacimiento. En el caso de que el pequeño esté teniendo los siguientes síntomas es importante consultar con el pediatra:

 

-Si tiene fiebre.

-Si padece problemas a la hora de comer o tiene signos de deshidratación como los ojos hundidos, la lengua seca o la falta de orina.

-Si las señales de ictericia surgen el primer día o se alargan más allá de los primeros 15 días tras su nacimiento.

-Estos síntomas van en aumento.

-Presenta irritabilidad, mal aspecto o somnolencia.

-Sus orinas son muy oscuras y sus heces blancas.

 

 


Fuentes:

Sanitas, http://muysaludable.sanitas.es/padres/bebes/bilirrubina-bebes-lo-debes-saber/

Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, http://www.familiaysalud.es/sintomas-y-enfermedades/recien-nacido/mi-bebe-esta-amarillo-ictericia-en-el-recien-nacido

Clínica Mayo, https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/infant-jaundice/diagnosis-treatment/drc-20373870

Redacción: Andrea Rivero

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