Infección del cordón umbilical

Infección del cordón umbilical
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El cordón umbilical al que el bebé está unido todo el embarazo se corta a los pocos segundos o minutos de nacer. Para evitar una hemorragia, se coloca una pinza antes de cortarlo que se mantendrá hasta que la herida cicatrice y el muñón se caiga, quedando una cicatriz que será el ombligo del bebé. Es importante mantener este muñón seco y limpio para que no se infecte y produzca una onfalitis.

El cordón umbilical suele caerse entre 7 y 15 días después del parto, tiempo en el que se debe extremar el cuidado y la higiene en la zona para evitar que se infecte y produzca una onfalitis. Para evitar que esto pase se debe lavar el cordón con agua y jabón una vez al día, durante el baño, con ligeros golpes o toquecitos, nunca frotando. Luego, hay que secarlo con cuidado y mantenerlo seco envolviéndolo en una gasa estéril limpia, que debe cambiarse cada vez que se moje, lo cual puede pasar muy a menudo, ya que el cordón puede mojarse con la orina o las heces del bebé.


Antes se recomendaba curarlo tras el baño con alcohol de 70 grados o clorhexidina, pero los últimos estudios han demostrado que esto no aporta ventajas a la curación ni ayuda a que se seque antes, incluso puede retrasar la caída del cordón, porque interfiere con el proceso normal de cicatrización. Por eso, a no ser que el pediatra te indique lo contrario, no hace falta que le eches nada, solo envolverlo con la gasa limpia. Y, una vez se caiga, sigue con estos cuidados una semana más para evitar que el ombligo se infecte.

Conservación de las células madre del cordón umbilical. Dudas frecuentes

Conservación de las células madre del cordón umbilical. Dudas frecuentes

En España todavía existe un desconocimiento general sobre el servicio de conservación privado de las células madre del cordón umbilical. Para resolver todas las dudas que podáis tener, hemos preguntado a la Asistente Sanitaria de uno de los laboratorios que realizan este servicio en nuestro país, Sevibe Cells, para que nos informe sobre las posibilidades terapéuticas de las células madre y por qué merece la pena conservarlas


Además, debes estar muy atento a los posibles síntomas que indican que el cordón está desarrollando una infección, como secreción amarillenta y purulenta, mal olor, humedad, enrojecimiento, aparición de vesículas o granos, hinchazón, irritabilidad, vómitos, fiebre superior a 38º C, letargo, problemas para comer, tono muscular flácido. También debes consultar al pediatra si el cordón tarda más de 3 semanas en caerse porque puede indicar un problema con el sistema inmunitario del bebé o su anatomía.


¿Por qué se produce la infección?


La infección del cordón umbilical se denomina onfalitis y aparece cuando las bacterias que hay en la piel o el ambiente entran en la herida que forma el cordón cortado. Es una infección muy poco frecuente que sucede con mayor probabilidad cuando el parto se produce en casa (el ambiente es menos higiénico y hay mayor número de bacterias), si ha habido en el embarazo corioamnionitis o infección de líquido amniótico, en varones, si se produjo una rotura prolongada de membranas, un parto prematuro o no se siguen unos cuidados adecuados en el cordón umbilical tras el parto.


¿Cómo se trata la onfalitis?


Es importante que, en cuanto detectes los primeros síntomas de infección, acudas al pediatra, puesto que la onfalitis puede volverse muy grave y extenderse por todo el organismo provocando una sepsis (infección generalizada) que puede ser mortal si no se trata. Y es que los bebés tienen un sistema inmunitario poco desarrollado, por eso cualquier síntoma de alarma debe ser motivo de una visita a urgencias.


La onfalitis aparece con mayor frecuencia hacia el tercer día de vida, pero puede aparecer en cualquier momento, sobre todo si la causa es la falta de higiene. Además, dada la permeabilidad de los vasos umbilicales, puede durar hasta 20 días.


Generalmente se trata con una crema antibiótica que debe aplicarse sobre el muñón las veces que indique el médico y los días que sea necesario para acabar con la infección bacteriana. Si la infección es muy grave puede que la crema no sea suficiente y haya que administrar el antibiótico por vía intravenosa, por lo cual habrá que dejar ingresado al bebé en el hospital un tiempo. 


Y, en los casos más graves, puede ser necesario el desbridamiento quirúrgico, aunque esto es muy raro. Esta técnica consiste en eliminar el tejido muerto, dañado o infectado y se puede realizar mediante cirugía, terapia larval o tratamientos con productos químicos.


El diagnóstico de la onfalitis es clínico: el pediatra, solo con observar el cordón, podrá confirmar si se ha infectado o no. En ocasiones, puede tomarse una muestra de la secreción del cordón con bastoncillo para hacer un cultivo y determinar el patógeno concreto que ha causado la infección, aunque como este resultado puede tardar un par de días, lo normal es comenzar el tratamiento antes para evitar la sepsis. También se pueden extraer muestras de sangre para comprobar si los marcadores de infección de la misma están elevados.


Por último, como decíamos, lo mejor es prevenir la infección cuidando que el cordón siempre esté seco y limpio. Si necesitas cambiar la gasa varias veces al día porque se ha mojado o manchado, no dudes en hacerlo y vigila que esté siempre limpia y seca para evitar la onfalitis. Y, ante cualquier síntoma de infección, enseguida al médico.

 

 


Fuentes:

Ajram, Dr. Jamil, Tarés, Dra. Rosa María (2005), El primer año de tu hijo, Barcelona, Ed. Planeta.

Blog EnFamilia de la AEP: "Cuidados del cordón umbilical", https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/cuidados-cordon-umbilical

Silveira, Dr. Manuel (2011), 50 cosas que debes saber sobre un recién nacido, Barcelona, Libros Cúpula.

Redacción: Irene García

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