Yodo durante la lactancia

Yodo durante la lactancia
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Pocos dudan hoy de la importancia de una alimentación adecuada durante el embarazo que garantice el correcto desarrollo del feto. Es sabido que en esta etapa aumentan las necesidades de casi todos los nutrientes, para que así el bebé pueda asegurarse todo lo que precisa para crecer. Pero una vez ha nacido el pequeño, muchas mujeres se olvidan de que las exigencias nutricionales siguen siendo iguales o más importantes, ya que el sustento de sus bebés durante los primeros meses de vida dependerá totalmente de ellas y de lo que reciban a través de su leche.

Es el caso, entre otros, de nutrientes como el yodo. Durante la lactancia las cantidades que ha de consumir una mujer serán de casi el doble que las de cualquier otra persona sana, pues tendrá que cubrir, además de las suyas, las necesidades del niño. Y es que la única forma que tiene de obtener el yodo será a través de la leche materna.

 

¿Qué cantidad debe ingerir una mujer lactante?

 

De acuerdo a las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría una mujer que está dando el pecho tendrá que consumir al menos 250-300 µg de yodo diarios.

 

Generalmente el yodo se obtiene de la alimentación, principalmente a través de la sal yodada, fuente rica en este mineral, si bien, según datos de la Organización Mundial de la Salud y otros organismos oficiales, la población española es deficitaria en consumo de yodo, por ello es conveniente recibir cantidades extra con suplementos, no solo durante en el embarazo sino también el tiempo que dure la lactancia, especialmente en los meses iniciales. Teniendo en cuenta que el consumo de sal suele reducirse durante la gestación y la lactancia, se aconseja tomar un suplemento de 200 µg en forma de yoduro potásico.

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Tu alimentación durante la lactancia

Tu alimentación durante la lactancia

Es incuestionable que la alimentación con leche materna durante los primeros seis meses de vida es la mejor solución para el bebé y así lo recomiendan médicos y autoridades. Además de contener la proporción precisa de nutrientes y agua que necesita el bebé, la leche materna aporta múltiples beneficios al niño. Los anticuerpos de la leche le protegerán contra infecciones comunes y alergias durante los primeros meses de vida

 

Son esta cantidad se garantiza el aporte correcto de yodo al niño, y en caso de tener cubiertas las necesidades con la alimentación (algo improbable), las dosis de más, tampoco perjudicarían ni a la madre ni al bebé.

 

¿Hasta cuándo?

 

Durante los primeros meses del bebé, la leche será su única fuente de alimentación, y por lo tanto su única fuente de yodo. Cuando el niño empiece a comer otros alimentos, (especialmente aquellos ricos en yodo como el pescado) y la leche ya no sea parte principal de su dieta la mamá podrá dejar de tomar suplementos.
 

 

¿Y si me quedo embarazada y sigo lactando?

 

Lo lógico en estos casos, para asegurar las necesidades de yodo tanto al niño que se está amamantando como al feto, sería doblar las cantidades y, como indica la AEP, procurar ingerir al menos 400 µg de yodo mientras dure la situación.

 

Efectos de la deficiencia de yodo en los bebés

 

El yodo es un elemento esencial para el desarrollo del cerebro del feto. La carencia de yodo durante el embarazo puede acarrear consecuencias terribles en el bebé (lesiones cerebrales, retraso psicomotor, cognitivo, bajo peso, prematuridad, etc.).
 

En los primeros años de vida del niño su cerebro sigue creciendo y formándose, por eso es preciso en este tiempo el aporte necesario de yodo que ayude a evitar trastornos del desarrollo físico y cognitivo e hipotiroidismo.
 


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