¿Un bebé puede rechazar la leche materna?

¿Un bebé puede rechazar la leche materna?
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Los bebés que son alimentados con leche materna desde su nacimiento aceptan muy bien el sabor de la leche y la toman sin problemas, aunque es cierto que determinadas situaciones, como las crisis de lactancia, pueden hacer que el bebé rechaza la leche materna durante unos días.

La leche materna es el mejor alimento para un recién nacido, elaborado directamente por su madre con los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse, así como anticuerpos y factores de inmunidad que le protegen frente a enfermedades e infecciones. Además, se adapta a las necesidades del bebé y varía su sabor en función de la edad y el desarrollo del pequeño. Siempre está disponible y a la temperatura adecuada, por lo que, si la lactancia materna se establece con éxito, el bebé comerá sin problemas y aceptará la leche de su mamá con gran felicidad.

Sin embargo, es cierto que puede haber determinadas circunstancias o situaciones que hagan que el bebé rechace, de repente, la leche materna:

1- Cambio en el sabor de la leche

Aunque durante la lactancia materna puedes comer prácticamente de todo, sí es cierto que hay bebés más sensibles que responden mal ante la ingesta de la madre de ciertos alimentos más fuertes que pueden alterar el sabor de la leche, haciendo que el bebé rechace la toma siguiente en la que nota ese sabor alterado. Espárragos, alcachofas, puerros, ajos o cítricos hacen que la leche tenga un sabor más fuerte, lo cual ciertos bebés rechazan.

Pero no es algo que siempre pase ni que afecte a todos los bebés, por lo que no debes retirar sin más estos alimentos de tu dieta, prueba a consumirlos y, si ves cambios en el bebé, evítalos mientras dure la lactancia. Pero si tu bebé los acepta sin problemas, no dudes en seguir comiéndolos. Además, eso será bueno para la posterior introducción de alimentos complementarios ya que ayuda al bebé a acostumbrarse a esos sabores.

También la regla puede alterar el sabor de la leche. Aunque es raro que la regla baje mientras se da el pecho de manera exclusiva, puede pasar, por lo que es posible que la ovulación y las menstruaciones regresen cuando todavía estás dado de lactar a tu bebé y se sabe que los días de la regla la leche puede tener un sabor diferente, lo que puede hacer que el bebé rechace la leche esos días. Generalmente, solo hay que tener un poco de paciencia para que el bebé se habitúe a esos cambios de sabores y no suele ser necesario dejar la lactancia materna.

2- Crisis de lactancia

A lo largo de la lactancia materna se dan una serie de crisis o cambios que afectan durante unos días a la lactancia y pueden hacer que la madre crea que ha llegado el momento de dejar de dar el pecho e introducir la leche de fórmula, pero lo cierto es que estas crisis son habituales y suceden a muchos bebés, por lo que es necesario conocerlas para evitar el abandono prematuro y sin motivo de la lactancia materna.

La primera crisis sucede en torno a las tres semanas y es una crisis de crecimiento: el bebé necesita más leche para engordar y crecer y, hasta que consigue producir más debido al aumento de su demanda, puede pasar unos días más irritable y nervioso.

La segunda crisis sucede hacia el mes y medio o los dos meses y tiene que ver también con un aumento de las necesidades del lactante, pero en términos cuantitativos. El bebé empieza a acostumbrarse a nuevos sabores, por lo que la leche materna adquiere uno más salado para ayudarle a aceptar estos sabores diferentes. Esto puede hacer que el bebé rechace de primeras la leche materna al notarla distinta. La madre puede pensar que hay algún problema y ofrecerle leche de fórmula, pero no es necesario ya que el bebé se acostumbrará en unos días y dejará de rechazar la leche materna. Solo hay que tener paciencia.

La tercera crisis se produce a los 3 meses y es la más delicada y la que causa muchos abandonos de lactancia. En esta etapa el cerebro del bebé tiene un gran desarrollo y empieza a distraerse con cualquier estímulo externo, lo que hace que el bebé mame menos y se distraiga más. Eso, a su vez, hace que la madre produzca menos leche al notar menos demanda, lo que la puede hacer pensar que ya no tiene leche suficiente y que necesita suplementar con leche de fórmula, pero realmente sus pechos se están adaptando a las nuevas demandas, por lo que no hace falta hacer nada y se puede seguir con la lactancia materna exclusiva.

Por último, hacia los 2 años se produce la crisis que se conoce como la crisis del agitamiento, en la que el bebé comienza a sentirse más independiente y autónomo, lo que hace que rechace la leche materna y el pecho, aunque realmente quiere seguir tomándola. Igual que en las crisis anteriores, la paciencia es la clave para seguir y no abandonar la lactancia materna, a no ser que tanto el niño como la madre ya estén preparados y quieran hacerlo.

En resumen, es posible que el bebé rechace la leche en momentos puntuales debido a un cambio en el sabor o una crisis de lactancia, pero con paciencia, podrás seguir dándole el pecho sin problemas.

 

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

¿Por qué es tan maravillosa la leche materna?

La leche materna aporta a tu pequeño los nutrientes necesarios para crecer, y el contacto madre e hijo también lo beneficia afectivamente. Esta etapa es una adaptación para los alimentos externos, para que no sienta un cambio brusco y radical al pasar de una alimentación intrauterina a la que le ofrece el mundo exterior.

 


Fuente:

Guía de lactancia materna, Asociación Española de Pediatría. http://www.aeped.es/sites/default/files/7-guia_baleares_esp.pdf

Redacción: Irene García

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