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¿Se puede dar leche de fórmula fría?

¿Se puede dar leche de fórmula fría?

Aunque no debemos olvidarnos de que tal y como afirma la OMS “se recomienda a la lactancia materna exclusiva durante seis meses para todos los bebés” la leche de fórmula es la opción de muchas madres hoy en día para alimentar a sus bebés, pero ¿se puede ofrecer fría a los bebés?

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Índice

 

Tipos de leche de fórmula

 

La fórmula para bebés, la leche maternizada o fórmula infantil, nombre con el que también se le conoce, es un sustituto artificial de la leche materna. A la hora de elegir cómo alimentar a los bebés es fundamental saber qué contienen cada una de ellas, la diferencia en coste y el impacto que tienen en la salud. Una vez ya te has informado de todo esto y tu decisión es la leche de fórmula para ofrecer a tu bebé, tendrás que asegurarte de que se la ofreces a tu bebé adecuadamente. ¿Fría, templada o caliente?

Pues bien, antes de ofrecérsela al bebé has de saber que existen distintos tipos de leche de fórmula indicadas según la edad de los bebés y son:

la leche de fórmula de inicio: aquella que se ofrece a los bebés desde su nacimiento hasta los seis meses como único alimento.

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Alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

Alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es la alergia más común en lactantes y niños. Se produce cuando el sistema inmunológico de un niño identifica las proteínas contenidas en la leche de vaca como peligrosas, lo que desencadena una reacción alérgica. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con otros tipos de alergia, los niños afectados por la PLV pueden adquirir la tolerancia en los primeros años de vida.

Y tambien:

la leche de fórmula de continuación: aquella que se administra a partir de los seis meses en conjunto con otros alimentos.

Asimismo, se debe tener en cuenta también que existen dos leches de sustitución adicionales como son:

la leche de fórmula adaptada: leche que contiene sustancias como nucleótidos, ácidos grasos poliinsaturados u oligosacáridos con efecto bidógeno.

la leche de fórmula especial: leche que se prescribe a aquellos niños con alguna patología o trastorno y que presenta características especiales.

¿Cómo se la ofrecemos al bebé? ¿Se le puede ofrecer la leche de fórmula fría al bebé?

La leche de sustitución se puede comprar en cualquier farmacia o supermercado y generalmente se presenta en dos variedades distintas:

- lista para servir: leche que se puede administrar directamente al bebé sin mucha preparación de antemano y que suele ser más cara.

- en polvo: requiere un mayor tiempo de preparación, pero suele ser más barata. Además, puede utilizarse agua no embotellada para su preparación.

Y la forma más común para alimentar al bebé con este tipo de leche es mediante un biberón, y mejor uno de cristal para los primeros meses de vida porque estos permiten la ebullición y evitan que se deposite un menor porcentaje de residuos y no, no es necesario calentar la leche de sustitución por lo que se le puede ofrecer al bebé la leche de fórmula fría o templada tal y como aseguran desde la Clínica Mayo.

Sin embargo, cuando se la quieres templar un poco lo que debes hacer es colocar el biberón lleno en un bol con agua caliente y dejarlo reposar unos minutos o calentar este debajo del grifo con agua caliente corriente y evita en la medida de lo posible calentar la leche en el microondas pues podría calentarse la leche de forma despareja y generar puntos calientes haciendo que el bebé se queme la lengua y puntos fríos. También puedes utilizar un aparato para calentar biberones.

Finalmente, recuerda desechar la leche de fórmula sobrante al final de cada alimentación si ha pasado más de una hora desde el comienzo de la alimentación.

No obstante, si la has tenido almacenada en la nevera o en algún lugar con temperaturas demasiado bajas y especialmente en los meses de invierno lo más probable es que sí la tengas que calentar un poco antes de ofrecérsela. Aunque recuerda que la temperatura a la que le damos el biberón: fría, medio fría o templada, es importante siempre porque con ello nos aseguramos de si nuestro bebé la acepta bien o no y también de si le sienta bien.

¿Qué contiene la leche de fórmula?

La leche de vaca, a partir de la cual se elaboran la mayoría de las leches de fórmula, está adaptada a las necesidades específicas de los terneros y como no es seguro para su consumo por parte de los bebés humanos esta debe someterse a un procesamiento interno para elaborar la leche de fórmula para bebés.

Los ingredientes varían en función de la marca y el país. Sin embargo, la leche de fórmula para bebés se elabora con leche de vaca desnatada y procesada con emulsionantes y estabilizadores añadidos para ayudar a mezclar los aceites y el agua al preparar la toma.  Asimismo, la leche de fórmula podría contener proteínas, grasa, lactosa, aceites vegetales, ácidos grasos, vitaminas y minerales de origen vegetal y animal, un par de enzimas y aminoácidos y probióticos, pero como decíamos, dependiendo siempre de a qué tipo de leche de fórmula nos referimos.

Criterios para elegir una buena leche de fórmula

Existe un reglamento del parlamento europeo y del consejo relativo a los alimentos destinados a los lactantes y niños de corta edad que establece unos criterios para poder comercializar una fórmula infantil por lo que en realidad “todas las leches de fórmula que podemos encontrar en el mercado son seguras a nivel de salud para nuestros bebés”. Los criterios principales son:

¿En qué forma se aportan las proteínas? ¿En qué forma se aportan los carbohidratos? ¿Y en qué forma se aportan las grasas? Una vez tengamos claros estos criterios y, por consiguiente, sepamos de qué se componen esos tipos de leche de fórmula habría que fijarse bien cuál es la más parecida a la leche materna en cuanto a composición nos referimos. La leche materna contiene principalmente lactoalbúmina y caseína. Por eso, será fundamental que nuestra leche de fórmula elegida finalmente contenga ambas proteínas.

En algunos tipos de leche de fórmula, por ejemplo, se especifica un mayor contenido de lactoalbúmina que de caseína (para las de inicio), algo que también podría ayudar a la hora de elegir. Sin embargo, en otras no se especifica el tipo de proteína que se aporta por lo que no sería la mejor opción a elegir puesto que no se aporta el tipo de proteína que se está aportando realmente. Si lo que queremos es una leche de continuación mejor fijarnos en que esa caseína es mayor en porcentaje que la lactoalbúmina.

Los carbohidratos también pueden ayudarnos a descartar una leche artificial (o fórmula) de otras. Hay que tener en cuenta en primer lugar en este caso que el carbohidrato en la leche materna se aporta en forma de lactosa por eso lo ideal es que en la leche de fórmula infantil también el carbohidrato se encuentre en forma de lactosa. Sin embargo, si se analizan algunas de las leches de fórmula se pueden leer dentro de los componentes jarabes, maltodextrinas, almidones, etc. Lo fundamental es, por tanto, a la hora de elegir que la lactosa sea siempre el principal carbohidrato.

¿Y qué hay de las grasas? Pues bien, probablemente puede que tras el revuelo que hubo en su día por el aceite de palma se empezará a fijar uno más en las etiquetas de los productos para descubrir si llevaba aceite de palma o no. De todos los ácidos grasos saturados de la leche materna, el ácido palmítico es el más abundante; constituye entre el 20 y el 25% de los ácidos grasos de la leche, de los que una parte importante está colocada en la posición 2 del triglicérido (conocida también como beta). En esa posición se favorece la absorción del ácido palmítico.  

Además, las fórmulas infantiles tienen un contenido en ácido palmítico en cantidades similares a las de la leche materna, aunque en su mayor parte en la posición 1 y 3 del triglicérido. En los últimos 4 años, la mayoría de las fórmulas infantiles han aumentado el contenido en βpalmitato, para acercarse a los valores presentes en la leche humana. Con esta disposición se favorece la absorción de ácidos grasos, pero también de calcio y se favorece el desarrollo de una microflora rica en bifidobacterias. También se ha demostrado en un modelo animal el efecto anti-inflamatorio del β-palmitato sobre la mucosa intestinal.

Además de estos criterios, deberíamos fijarnos también en el sabor, la textura o el precio de las diversas leches de fórmula que se ofrecen en los mercados.


Fuentes:

Mayo  Clinic, https://www.mayoclinic.org/es-es/healthy-lifestyle/infant-and-toddler-health/in-depth/infant-formula/art-20045791

OMS, Organización Mundial de la Salud “Leche materna”, https://www.who.int/topics/breastfeeding/es/

Asociación Española de Pediatría: https://www.aeped.es/sites/default/files/aceite_de_palma_y_acido_palmitico_en_la_alimentacion_infantil.pdf

 

Fecha de actualización: 06-05-2020

Redacción: Ana Ruiz

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