Estoy amamantando, ¿qué debo comer?

Estoy amamantando, ¿qué debo comer?
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Cuando una madre está ofreciendo de su propio cuerpo los nutrientes necesarios para que su bebé se desarrolle es lógico que se preocupe por llevar una dieta más sana y equilibrada. Al fin y al cabo, lo que coma influirá en su producción de leche materna. Aunque este no debería ser el único momento en el que se tome una dieta sana y variada. Los buenos hábitos se deberían adoptar en cualquier momento de nuestra vida, sin obsesionarnos nunca por seguir dietas extremas… sobre todo si estás amamantando, porque si pierdes peso muy rápidamente tu producción de leche también se podría reducir. De hecho, si no has engordado más de lo normal durante el embarazo, el acto de darle el pecho a tu hijo ya va a hacer que pierdas grasa, especialmente en la zona de las caderas.

La cantidad de calorías necesarias durante la lactancia es casi la misma que en una mujer no lactante, por lo que comer de más no hará que tengas más leche. Pero sí es cierto que la variedad de nutrientes que utilices alterará la calidad de la leche. No debes seguir una dieta específica, pero sí tienes que cuidar que comas un poco de todo: hidratos de carbono –pan, cereales, legumbres, patatas… –; proteínas animales y vegetales, interesantes porque dan energía gracias a la vitamina B12 –carne, pescado, huevos, lácteos, legumbres... –; grasas –aceite, especialmente de oliva, lácteos… –; vitaminas y minerales –verduras, frutas, lácteos…–. 

 

Aunque, como decíamos, no es necesario tomar más alimentos que otros, sí que hay productos que por sus características pueden resultar interesantes para el proceso de lactancia:

 

- Salmón. Es ideal para la evolución del sistema nervioso de tu bebé. Además, te ayudará a tener mejor ánimo, pues algunos estudios señalan que este alimento previene la depresión posparto.

 

- Arroz integral. Corresponde al grupo alimenticio de los granos y cereales, y en esta etapa te aportará las calorías que necesitas para producir leche.

 

- Huevo. Tiene vitamina D, la encargada de fortalecer tus huesos y ayudar a desarrollar los de tu bebé.

 

- Arándanos. Aportan antioxidantes, pero también le dan a tu cuerpo vitaminas y minerales, así como hidratos de carbono, que te reanimará después del parto.

 

- Verduras de hoja verde. Se encuentran en esta categoría las espinacas, las acelgas y el brócoli. Son una fuente no láctea de calcio, compuestas también por hierro, así como por vitaminas A y C.

 

- Naranjas. Las frutas que tienen vitamina C, como los cítricos, son excelentes para esta etapa.

 

- Hidratación. La hidratación en esta etapa es muy importante la hidratación, pero no hay que tomarlo de una forma obsesiva. Muchas madres creen que si consumen más líquido obtendrán más leche materna, pero no es del todo así… El cuerpo humano es sabio y nos requerirá agua cuando la necesitemos, y habrá que tomar los dos litros al día recomendados. Dar el pecho suele producir sed, especialmente al inicio de la lactancia, por lo que en cada toma puedes tener cerca un vaso de agua para eliminar la sensación de sequedad –debido a la hormona oxitocina–. Recuerda que no sólo obtenemos líquidos del agua, ya que también la consumimos a través de alimentos acuosos. Puedes tomar también tés e infusiones sin teína (es muy bueno el de comino), caldos de verduras, anís verde, bebidas vegetales como la leche de almendras o de soja.

 

- Lácteos. Puedes tomar leche si te gusta, pero no es obligatorio y no es útil para producir más leche o leche de mejor calidad. Además, alrededor del 15% de la población española tiene intolerancia a la lactosa, y la leche les sienta mal. Pero si no es el caso, puedes obtener calcio y fósforo a través de lácteos como la leche, el queso y el yogur. 

 

- Suplementos

Sí que es conveniente tomar suplementos de yodo, 200 microgramos al día, ya que la necesidad de yodo aumenta durante el embarazo y la lactancia.

 

Qué no comer


No se trata de prohibir alimentos durante la lactancia, se trata de ser lo más respetuosas posibles con los nutrientes que tomamos, especialmente en los primeros meses. Existen ciertas teorías que afirman que existen alimentos prohibidos, pero no es cierto. Lo que sí puede ocurrir es que lo que comas no beneficie demasiado a tu bebé, por lo que deberemos evitar en la medida de lo posible ciertos productos. Otro caso diferente sería que en la familia existiera alergia a algún alimento (generalmente leche, huevos, pescado, frutos secos) y el niño presentara síntomas de posible intolerancia, por lo que se deberá acudir al pediatra.  En todo caso deberemos reducir el consumo de:

 

- Alcohol. El nivel de alcohol pasa rápidamente a la leche materna, especialmente entre los 30 y los 60 minutos después de haber bebido y se ha demostrado que el alcohol puede ser perjudicial para el desarrollo del cerebro del bebé. Por eso el comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría aconseja no beber alcohol durante los primeros tres meses de la lactancia. Y, una vez haya pasado este tiempo, se podrá beber cantidades muy pequeñas, siempre alejadas de las tomas.

 

- Café. La metabolización de la cafeína en los bebés es más lenta que en su madre, lo que quiere decir que si la madre consume una gran cantidad de cafeína, es decir, más de 10 tazas, esta se va acumulando en el organismo del bebé. Se ha demostrado que cuando la madre consume cafeína, esta aparece rápidamente en la leche materna, especialmente a la hora u hora y media de ingerida. Y esto puede producir en el bebé síntomas como insomnio, nerviosismo e irritabilidad.

 

- Alimentos picantes. Cuando la madre consume pimienta u otro alimento picante los bebés son más propensos a sufrir cólicos, aunque si forman parte de tu dieta habitual, el bebé se acostumbrará a ellos (como ocurre en países donde todas las comidas son muy picantes).

 

- Coles, legumbres, guisantes, alubias, garbanzos, brócoli. No se deben consumir en exceso este tipo de alimentos porque se ha demostrado que son flatulentos, pueden dificultar la digestión del bebé y pueden causar gases y cólicos al bebé, ya que aún tiene un sistema digestivo muy inmaduro. No obstante, no debes eliminarlos por completo de tu dieta ya que son muy nutritivos, solo controlar su consumo.

 

- Cebolla, puerro, espárragos, ajo, alcachofa, cítricos, queso azul y coliflor. Este tipo de alimentos puede alterar y cambiar el sabor de la leche y provocar el rechazo del bebé en tomarla, aunque si forman parte de tu dieta habitual se acostumbrará a ellos y no habrá problema. Solo si los tomas muy de vez en cuando puedes notar que tu bebé ese día rechaza la comida.

 

- Cítricos, que pueden tener un efecto laxante si se consumen en exceso. 

 

 - Azúcar, dulces, aperitivos salados o refrescos azucarados. Pueden empeorar la salud del bebé y producir exceso de estimulación. Tómalos con precaución.


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