3 cosas que debes saber sobre el alcohol y la lactancia materna

3 cosas que debes saber sobre el alcohol y la lactancia materna
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Aunque todas las mujeres tienen claro que beber alcohol durante el embarazo es malo, la cosa cambia cuando hablamos de beber en la lactancia. Muchas piensan que no pasa nada por beber una cerveza o una copa de vino, incluso algunas siguen pensando que beber cerveza puede ser bueno ya que aumenta la producción de leche. ¿Qué dicen los expertos al respecto?

En Estados Unidos, donde suelen ser tan radicales con casi todos los temas, saltó hace poco la noticia de que una mujer fue arrestada por supuestamente poner en peligro el bienestar de su hija de seis meses de edad después de beber mientras amamantaba en un restaurante de Arkansas. Los cargos fueron finalmente retirados ya que beber mientras se amamanta no es ilegal en Arkansas. Sin embargo, sí que es perjudicial para el bebé, sobre todo si se beben grandes cantidades. Entonces, ¿son seguras las cantidades más pequeñas? Y si es así, ¿cuánto es demasiado? Este es el problema, que no se sabe con exactitud cuánto se puede beber sin perjudicar al bebé.


Según Catherine Herway, especialista en medicina fetal materna de CrystalRun Healthcare en Middletown, Nueva York, “no hay suficientes estudios de buena calidad para darnos una imagen completa”.


Las madres de bebés de menos de tres meses de edad deben tener mucho cuidado al beber, ya que el cerebro del bebé aún está en desarrollo y es muy vulnerable.

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Desde el momento en que una mujer se queda embarazada y su tripa evidencia su estado, por una inexplicable razón, se convierte en dominio público y “víctima” de un sinfín de consejos, más o menos acertados, por parte de todo aquél que se cruce por su camino. Si le añadimos los temores e inseguridades lógicos que, especialmente en las madres primerizas, suelen surgir durante este periodo, no es extraño que los mitos y leyendas que se cuentan sobre el embarazo proliferen, se exageren y sobrevivan en el tiempo de generación en generación


Los estudios también han demostrado que cuando hay alcohol en la leche materna, los bebés beben menos y es posible que no crezcan igual. Un estudio encontró que cuando las madres tomaban más de una bebida al día durante la lactancia, sus bebés tenían un desarrollo motor deficiente (pero no un desarrollo mental) a la edad de 1 año, aunque un estudio posterior no duplicó ese hallazgo. Sin embargo, un estudio más reciente encontró problemas de desarrollo mental en niños que habían estado expuestos al alcohol a través de la leche materna: a las edades de 6 y 7 años, estos niños no se desempeñaron tan bien como otros niños en las pruebas de razonamiento.


La Academia Americana de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés) recomienda que las madres que amamantan limiten su consumo de alcohol y se abstengan de beber dos horas o menos antes de amamantar. (También desalienta el hábito de fumar, ya que está relacionado con el síndrome de muerte súbita infantil y el aumento de la incidencia de alergias).


Y es absolutamente falso que una pequeña cantidad de alcohol pueda ayudar a la leche a bajar o producir más leche. La AAP dice que el alcohol no es un galactagogo, lo que significa que no mejora la producción de leche ni la bajada de leche. Sin embargo, varios estudios han demostrado que beber cerveza puede aumentar los niveles de la hormona prolactina, que ayuda en la creación de la leche materna. Los investigadores señalan que los polisacáridos de la cebada y el lúpulo son los responsables, por lo que la cerveza sin alcohol tiene el mismo efecto y así evitamos el alcohol en sangre.


Dicho esto, hay formas de beber de manera responsable sin poner en peligro al bebé. Aquí hay tres cosas que necesitas saber sobre el alcohol y la lactancia.


1- Menos es más

Con o sin amamantar, las mujeres y los hombres no deben beber más de las cantidades recomendadas por las principales organizaciones de salud. Para las mujeres, eso es una bebida por día.


La AAP dice que, si bien la ingesta de alcohol debe ser limitada, una bebida ocasional es aceptable. Específicamente, la AAP dice que las madres que amamantan no deben tener más de 0.5 gramos de alcohol por kilogramo de peso corporal, lo que para una madre de 60 kilogramos es de aproximadamente 59 ml de alcohol, lo que equivale a un vaso pequeño de vino. Estas medidas son menores que los tamaños de bebida "estándar" de aproximadamente 44 ml de licor, 145 ml de vino o 330 ml de cerveza. La recomendación de la AAP se basa en lo que es seguro para el bebé, no en la cantidad que sea beneficiosa para tu salud a largo plazo.


2- El tiempo lo es todo


Es mejor no amamantar al bebé mientras bebes o inmediatamente después de beber. Si una madre va a beber alcohol, debe esperar por lo menos de tres a cuatro horas hasta que amamante al bebé. (La AAP dice que esperar un mínimo de dos horas).


La cantidad de alcohol en la leche materna es muy similar a la cantidad en la sangre de la mujer y el alcohol es una droga de acción rápida. El alcohol puede tardar más en llegar a su punto máximo en algunas mujeres, así que presta atención a cómo te sientes además de cuánto tiempo ha pasado desde que terminaste tu bebida. Si aún te sientes mareada, es que el nivel de alcohol es todavía demasiado alto en el torrente sanguíneo y en la leche materna, por lo que no debes dar el pecho.


3- Planea con anticipación cuando sea posible


Si sabes que vas a beber y tu bebé tendrá que comer poco después, asegúrate de tener algo de leche materna o fórmula preparada para usar. Si, por ejemplo, vas a tener una boda o una fiesta en la que vas a querer tomarte una copa, sácate leche en los días previos para tener leche materna guardada y poder dársela ese día en biberón. O compra leche de fórmula. Además, si alimentas a tu bebé con el biberón después de beber alcohol puedes extraerte leche para aliviar el dolor en los senos que puede resultar de saltarse una toma. Es importante, sobre todo en las primeras semanas, que no se acumule mucha leche en los senos ya que podría provocarte una obstrucción, ingurgitación o mastitis.


Y recuerda, beber alcohol durante la lactancia debe ser algo ocasional y nunca hacerse en los primeros meses de vida ya que el cerebro del bebé es más vulnerable y, además, come más a menudo. A medida que el bebé crezca y las tomas se espacien, o empiece a comer otros alimentos, podrás tener mayor libertad. Tan solo debes tener paciencia y esperar un poco más.

 

 


Fuentes:

Asociación Americana de Pediatría

Catherine Herway, especialista en medicina fetal materna de CrystalRun Healthcare en Middletown, Nueva York

Redacción: Irene García

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