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Mi bebé nunca se ríe

Mi bebé nunca se ríe

La risa es la respuesta biológica producida por el organismo como respuesta a determinados estímulos, un gesto acompañado a su vez por un sonido que el bebé realiza al reaccionar ante un estímulo gracioso o que le produce felicidad, y la sonrisa una forma suave y silenciosa de risa. Algunos ríen mucho y muy pronto, otros más tarde y poco. Pero ¿por qué siguen pasando los meses y tu bebé todavía no se ha reído?

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La risa contempla movimientos tanto de la boca como del rostro y además puede tener distintas intensidades. Por ejemplo, cuando se trata simplemente de una mueca leve del rostro no es risa, sino sonrisa. La sonrisa, al contrario que la risa, es una expresión en la cara del bebé que se forma a partir de los músculos que rodean los ojos y la boca. Además, esta última es el primer comportamiento social de cualquier bebé que suele aparecer entre la tercera semana y la quinta de nacimiento.

 

Esta sonrisa se conoce con el nombre de sonrisa social porque no es lo mismo que esas muecas o gestos que se originan cuando apenas tienen unos días de nacidos, pues esas son más bien consideradas reflejos involuntarios que no responden a la sonrisa intencionada sino más bien a un estímulo y se conocen como “sonrisas angelicales”.  

 

Sin embargo, es importante saber diferenciar bien la sonrisa de la risa porque no son iguales. De hecho, algunos bebés han sonreído en muchas ocasiones, pero todavía no se han reído y mucho menos a carcajadas. Es cierto que cuando ves a tu bebé sonreír por primera vez la sensación que se produce es absolutamente maravillosa, pero verle reír a carcajadas seguro no tiene precio.

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Mi bebé nunca pide comer

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Muchas madres se agobian pensando que su hijo tiene un problema o que no va a crecer porque no pide comer cada 2 horas como el bebé de su amiga o porque duerme más que come. Pero no hay de qué preocuparse, ningún ser humano que esté sano y no tenga problemas se va a dejar morir de hambre teniendo comida a su alcance.

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Muchos de hecho ya lo hacen desde que son muy pequeños, aunque lo más habitual es que empiecen a reírse a carcajadas hacia el sexto mes aproximadamente. Además, antes de la carcajada llegará lo que conocemos como la sonrisa de anticipación, que se denomina así porque se va a originar antes de que los acontecimientos que más les satisfagan se produzcan. Durante esta edad también notaréis que su risa es cada vez más selectiva, es decir, que se la mostrará a quien quiera.  

 

Por ello sabemos que la carcajada llega tras esa sonrisa de aceptación. Y a pesar de que es cierto que esta suele aparecer alrededor del sexto mes, no tiene por qué ser siempre así. Uno de los problemas acerca del desarrollo de cada niño viene motivado principalmente porque estamos acostumbrados a establecer una edad determinada para todo cuando en realidad no es necesario y trae consigo, además, las dudas de muchos padres y madres que de manera inconsciente comparan a sus hijos con el resto de los niños y si los demás lo hacen y ellos todavía no, es que van más lentos y no tiene por qué.

 

Normalmente los bebés se ríen porque la risa forma parte de un proceso evolutivo al igual que el habla o el sueño. A medida que van creciendo habrá diferentes situaciones que les harán más gracia o no, aunque uno de los mejores métodos para hacer reír siempre al bebé, sin duda, son las cosquillas. Cuando las hagáis, debéis hacerlo siempre con suavidad y escogiendo el momento adecuado para ello. A pesar de que las cosquillas tengan grandes beneficios, cuando los bebés son muy pequeños es mejor que no reciban estímulos demasiado intensos porque puede les puede resultar algo molesto, y por eso lo más recomendable es optar por caricias y masajes durante los primeros días.

 

No obstante, hemos de saber que las cosquillas además de ser la manera perfecta de que los niños conozcan su cuerpo, es también una forma de fomentar el contacto físico entre el bebé y sus papás porque además de sentirse el centro de atención se fomentará el vínculo entre ambos.

 

Pero lo que está claro es que cada niño tiene un ritmo de aprendizaje y desarrollo distintos por lo que es muy importante no ir comparándolos ya que todos ellos son completamente diferentes. Además, algunos niños pueden reír desde muy temprano y otros, por el contrario, no reírse. Pero ¿por qué el bebé no se ríe? Pues bien, hemos de saber que una vez pasan muchos meses y están a punto de cumplir año y medio o dos, pero todavía no se han reído, hay algunos signos de alarma que pueden indicarnos algún retraso o enfermedad, y que se hacen cada vez más evidentes porque a medida que se van haciendo mayores, el resto de los niños de su entorno ya han desarrollado una serie de habilidades sociales y se interesan por el mundo que les rodea desde hace tiempo.

 

En los niños con TEA (Trastorno del Espectro Autista), por ejemplo, se pueden observar determinados déficits dependiendo del área en la que nos encontremos.

 

-Comunicación: retraso del lenguaje. No imitan, repiten palabras y hablan de sí mismos. Su entonación es anormal. Son autosuficientes y no sonríen si les sonreímos.

 

-Alteraciones sociales: no miran a otras personas y tampoco les interesa el resto de los niños. Prefieren jugar solos y no muestran objetos a los demás.

 

-Alteraciones de la conducta: no soportan los cambios y hacen juegos repetitivos. Sienten hipersensibilidad ante los sonidos, tacto y texturas. Respuesta inusual al dolor.

 

Es posible también, aunque tampoco es muy habitual, que el bebé sufra un retraso psicomotor. Si tenéis dudas lo más recomendable es consultarlo con el pediatra para que sea él quien lo examine. No obstante, hemos de saber que existen algunas señales que alertan de un posible retraso:

 

-Cuando se ponen de pie solamente usan los brazos.

 

-Cuando andan lo hacen de puntillas o incluso cojean.

 

-Al llorar se ponen algo tensos y empujan hacia atrás.

 

-Resulta imposible ponerles boca abajo.

 

-Cuando están boca arriba y lloran, empujan con la cabeza y se arquean.

 

No obstante, uno nunca se debe precipitar en los diagnósticos sin haber hablado antes con el pediatra.

 


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Los niños y niñas con altas capacidades muestran una serie de síntomas muy característicos desde muy pequeños. En este sentido, se recomienda acudir a un especialista si se sospecha que un niño tiene altas capacidades ya que la detección precoz de esta condición permite que alcance al máximo su potencial.


Fecha de actualización: 19-07-2018

Redacción: Irene García

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