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Cómo reconocer cuándo un niño es autista

Cómo reconocer cuándo un niño es autista

El autismo es un trastorno neurológico que afecta a la comunicación y las habilidades de interacción social y, a su vez, se define y trata como una discapacidad compleja en el desarrollo. Habitualmente, un niño autista presenta los síntomas durante sus tres primero años de vida aunque las causas de la enfermedad se desconozcan. Según datos estadísticos, 1 de cada 100 niños es autista y es más común en niños que en niñas. 

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Índice

 

¿Qué es el Trastorno del Espectro Autista?

Es una enfermedad de tipo neurobiológico cuyos síntomas se detectan en los primeros años del niño y perduran toda la vida. Normalmente, se diagnostica a los 3 años, cuando los síntomas se hacen más evidentes, aunque puede diagnosticarse desde los 18 meses.

Las causas exactas se desconocen y no existe un tratamiento que lo cure, tan solo terapias de psicología, logopedia, estimulación temprana... para ayudar al niño a desenvolverse mejor y tener más autonomía, aunque existen muchos grados diferentes y no todos los niños con TEA tienen los mismos síntomas ni la misma gravedad.
 

Síntomas del Trastorno del espectro Autista

Como ocurre con todo, los trastornos del espectro autista (TEA) se manifiestan de forma diferente y con distinto tipo de gravedad en cada persona. No obstante, existen síntomas comunes en niños relacionados con su lenguaje, comunicación, su comportamiento o su interacción social:

- El más importante es que no se inmuta cuando le llaman. Recién cumplido el año, lo más normal es que sepa responder ante su nombre, pero existen casos en los que sólo se trata de un pequeño retraso en el desarrollo.

- Siempre se muestra desconectado o aislado y no presta atención a sus seres queridos. Además, no presenta las conexiones emocionales tan importantes a esa edad.

- No es capaz de señalar o pedir algún juguete que quiere o algo que haya captado su atención.

- No lleva objetos de interés personal para mostrárselos a los padres o la familia. 

- No se relaciona con los demás cuando los niños por naturaleza son sociables. En otras palabras, no muestra interés en participar en juegos con otros niños.

- Otro motivo puede ser que no juega con situaciones cotidianas de forma imaginaria. Por ejemplo, no juega a dar de comer a sus peluches.

- Presenta un retraso en el desarrollo del lenguaje cuando lo normal es que empiecen a balbucear cuando cumplen los dos años. Hay casos en los que los niños autistas no comienzan a hablar hasta que inician una terapia con un logopeda.

- El pequeño no te mira a los ojos cuando le hablas.

- No responde a la sonrisa ni a otras expresiones faciales de los padres.

- Tiende a recurrir a la comunicación no verbal.

- Presenta dificultades para expresar sus sentimientos y comprender los ajenos. No presenta empatía.

- Se enfada con facilidad y tiene repentinos cambios de humor.

- Puede tener la enfermedad de “Pica” y continuar con ella en edades más avanzadas. Este trastorno se conoce por tomar sustancias que no son alimentos, como tierra, papel, piedras, etc.

- Tiene conductas repetitivas, como mecer su cuerpo como autómata.

- Tiene conductas obsesivas.

- Repite exactamente lo que otros dicen sin comprender el significado (generalmente llamado repetición mecánica o ecolalia).

- Se refiere a sí mismo como "tú" y a otros como "yo", y puede mezclar los pronombres.

- Puede tener buena memoria, especialmente para los números, las letras, las canciones o un tema específico que le obsesione.

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- Prefiere las rutinas, el orden y los ritos; tiene dificultadas con los cambios o la transición de una actividad a otra.

- Puede ser muy sensible o no tener sensibilidad alguna a los olores, sonidos (ruidos), luces, texturas y al tacto (contacto).

- Puede llorar todo el tiempo sin aparente razón o no llorar nada (problemas de regulación).

- Explora o manipula los juguetes y otros objetos de manera repetitiva. Puede quedarse viendo un objeto durante mucho tiempo.

- Puede jugar de manera inusual con los objetos y juguetes: alinearlos, darles vueltas constantemente, apilarlos siempre de la misma manera, utilizarlos sin imaginación de una manera demasiado sencilla y siempre igual.

- Tener un tono de voz inusual, cantado o que parezca que está repitiendo la entonación de los dibujos animados.

- Fijación visual atípica (por ejemplo, ver a la luz o a cosas que se mueven de manera repetida como la lavadora de ropa), inspección inusual de objetos.

- Alteración en la regulación de funciones relacionadas con el sueño, la comida y la atención.

Estos síntomas se deben reconocer con rapidez para actuar lo antes posible y conseguir el mejor tratamiento para tu pequeño. Normalmente, en la mayoría de los casos, los padres se dan cuenta de la enfermedad antes de que sus hijos cumplan los dos años. En ese momento hay que consultar con un experto en pediatría o neurología. 


Fuente:

Confederación de Autismo de España: http://autismo.org/

Asociación de Padres de Personas con Autismo: http://www.apna.es/

Fecha de actualización: 02-06-2021

Redacción: Esperanza Pavón

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