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Retraso psicomotor en el bebé

Retraso psicomotor en el bebé

Muchos padres se preocupan en cuanto su hijo no sigue las pautas de desarrollo indicadas para su edad. La mayoría de las veces sin motivo, ya que cada niño sigue un ritmo diferente; pero en ocasiones, algunos se estancan y no son capaces de continuar por sí solos un desarrollo motor adecuado. ¿Cómo ayudarles?

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Indice

 

¿Qué es el retraso psicomotor?

Se entiende por retraso en el desarrollo psicomotor a una alteración en la correcta evolución de la motricidad y el intelecto de un niño. Normalmente se detecta en los primeros meses de vida, cuando el pequeño no es capaz de realizar determinadas actividades (levantar la cabeza, sentarse) que son normales a su edad.

Las causas pueden ser muy variadas, así como el grado de retraso del bebé dependiendo de ésta. Muchas veces el motivo del retardo está presente en el niño desde antes del nacimiento, relacionado con daños o anomalías en el sistema nervioso central, por ejemplo síndrome de rubéola congénita, toxoplasmosis congénita, anomalías cromosómicas, etc.

Pero también puede deberse a enfermedades o accidentes ocurridos tras el nacimiento, como diversas infecciones (meningitis o encefalitis), síndrome del bebé sacudido, trastornos metabólicos no genéticos o genéticos, factores ambientales, etc.

Y la sospecha de un retraso de este tipo una de las consultas a su vez más frecuentes en neuropediatría, aunque es cierto que desde hace ya algunos años gracias al cribado neonatal expandido cada vez es menor la frecuencia de diagnóstico, ya que este (de manera temprana) posibilita realizar un tratamiento adecuado.

Retraso psicomotor significa por tanto que, tanto los logros como los hitos del desarrollo que los menores deben adquirir dentro de una determinada edad no están apareciendo. Estos hitos son comportamientos o destrezas físicas observadas en lactantes y niños a medida que estos crecen y se desarrollan. Desde la sonrisa social de los bebés lactantes hasta comenzar a sentarse de forma estable, gatear, caminar, coger cosas con el pulgar y el índice o hablar y reír a carcajadas. Distintos acontecimientos e hitos que se van a producir en distintas edades, y que no todos los niños, además, deben o deberían hacer exactamente en el mismo mes.

 

¿Cómo saber si mi bebé sufre retraso psicomotor?

Existe una serie de destrezas asociadas a determinadas edades que nos dan una primera pauta.

- 3-4 meses: Mantiene derecha la cabeza y la levanta estando boca abajo. Se asusta si escucha un ruido fuerte. Emite diferentes sonidos. Sigue con la mirada a personas o juguetes. Sonríe como respuesta a una sonrisa. Mueve por igual brazos y piernas y ambos lados del cuerpo. Se tranquiliza al oír la voz de su madre y la observa mientras come.

- 4-6 meses: Es capaz de sentarse apoyando su espalda en algo o alguien. Estando boca abajo, se apoya sobre las manos con los brazos extendidos. Coge objetos con las manos y estira las manos intentando agarrar juguetes que están fuera de su alcance. Se arrastra boca arriba o boca abajo. Manifiesta gusto o disgusto con diversas expresiones. Ríe a carcajadas. Se pasa objetos de una mano a otra. Se coge los pies.

- 7 a 9 meses: Se desplaza arrastrándose o gateando. Se sostiene sentado sin ningún apoyo.  Dice monosílabos como “ma”, “pa” y, al final del periodo, comienza a decir “ma-ma” y “pa-pa”. Busca los objetos que se le caen. Sostiene el biberón solo con sus manos. Juega a las palmitas.

-10- 12 meses: Se pone de pie solo agarrado a algún mueble. Inicia la marcha lateral sujeto a algo y da pasitos cogido de tu mano. Es capaz de sentarse estando tumbado. Coge objetos muy pequeños con los dedos índice y pulgar. Pronuncia algunas palabras como “mamá” o “papá”. Da besitos. Obedece órdenes simples. Dice adiós con la mano. Empuja objetos y los mete y saca de una caja.

Si el niño es prematuro, habrá que tener en cuenta su edad corregida. Además, el empezar a caminar es algo que varía mucho de unos niños a otros, no hay que preocuparse siempre que sea capaz de gatear.

Asimismo, se empieza a hablar de retraso cuando el desfase entre lo que hace y lo que debería hacer es de unos 5 meses. Por ejemplo, a los 2 meses debe ser capaz de levantar la cabeza; si a los 5 no lo hace, se habla de retraso.

Además del desfase en estos avances, existen otras señales que nos alertan de un posible retraso:

- Si al llorar se pone tenso y empuja hacia atrás, suponiendo un gran esfuerzo el controlarle.

- Si estando boca arriba, al llorar, empuja con la cabeza y se arquea.

- Tumbado, permanece asimétrico, es decir, la cabeza permanece todo el rato mirando hacia un lado o un brazo se mueve menos que el otro.

-  Si es imposible ponerle boca abajo.

- Si una vez que consigue mantenerse sentado, se queda estático, es decir, no se desplaza ni realiza cambios posturales.

- Al ponerse de pie no usa las piernas, solo los brazos.

- Al caminar marcha de puntillas o cojea.

Esto siempre teniendo en cuenta la edad del niño y su desarrollo.
 

¿Cuál puede ser la causa de un retraso psicomotor?

Lo cierto es que las causas o los problemas de algún tipo de retraso psicomotor pueden ser adquiridas o genéticas.

Dentro de los problemas adquiridos estos pueden tener lugar intraútero, durante el parto u ocurrir, por ejemplo, de forma posnatal. De hecho, las infecciones, los problemas vasculares o los traumatismos podrían ser algunas de las causas.

Sin embargo, cuando se trata de genética las causas pueden ser debidas a errores congénitos del metabolismo dando lugar a una afectación motora y cognitiva, aunque también a otras enfermedades no metabólicas debidas a alteraciones genéticas.
 

Márgenes de la normalidad y media de edad para diferentes hitos del desarrollo psicomotor

Sin duda, para tipificar el retraso psicomotor se ha de conocer el desarrollo psicomotor, la edad media del alcance de los hitos del desarrollo señalados, su variación y los márgenes de la normalidad.

 

HITO

 

MEDIA

 

MARGEN

Sonrisa

4-6 semanas

1-8 semanas

Acercamiento/prensión de objeto

5 meses

4-6 meses

Sedestación con apoyo

6-7 meses

4-12 meses

Andar sin ayuda

12-13 meses

8-18 meses

Palabras referenciales

12 meses

8-18 meses

Frases o expresiones de 2-3 palabras

12-24 meses

10-36 meses

Bebe de la taza solo

15 meses

9-21 meses

Se viste solo

3-4 años

33-72 meses

Control de esfínteres durante el día

2 años

16-48 meses

Control de esfínteres durante la noche

3-4 años

18-72 meses

No obstante, hay que tener en cuenta siempre que estos signos de alarma son tan solo una guía no concluyente de un posible retraso psicomotor, ya que para poder determinar si realmente el niño presenta o no un retraso psicomotor se necesita una valoración mucho más amplia por parte de un médico especializado

 

Tratamiento del retraso psicomotor en bebés y niños

Si piensas que tu niño sufre un retraso psicomotor, lo primero que debes hacer es consultarlo con tu pediatra. Él le realizará una serie pruebas para determinar si es cierto o no.

A la hora de realizar el diagnóstico de un retraso psicomotor es fundamental previamente realizar una buena entrevista con la familia y también una exploración al menor que puedan orientar a una causa particular de dicho retraso.

Si esta primera evaluación no da lugar a una sospecha diagnóstica, baja la probabilidad de encontrar una causa al retraso psicomotor. Sin embargo, existen otras pruebas complementarias posibles que podrían ayudar:

- Estudios analíticos: cuando no hay una sospecha diagnóstica concreta es frecuente recurrir a una batería de pruebas en forma de “screening”. Dentro de estas pruebas las hay prioritarias o de primer nivel y otras que se pueden posponer o dejar en un segundo nivel.

- Estudios de neuroimagen: ecografía transfontanelar, resonancia magnética o incluso TAC, según la sospecha o bien el rendimiento que cada especialista valora que puede tener con cada paciente concreto. 

- Estudios genéticos: pueden venir orientados por las manifestaciones clínicas que percibe el especialista.

- Otros estudios: valoración oftalmológica, ecografía abdominal o cardíaca, estudios neurofisiológicos… dependiendo de la orientación que dé el especialista pueden resultar de gran utilidad para llegar a un diagnóstico.

Una vez confirmado el diagnóstico, la siguiente fase es hallar la causa de este retardo. Si se descartan enfermedades crónicas o patologías neurológicas, se manda al niño a terapia ocupacional, un fisioterapeuta pediátrico, un logopeda… dependiendo de sus problemas.

Además, en el momento en que se diagnostica el retraso psicomotor en el bebé, los padres deben favorecer que el pequeño se mueva. Por ejemplo, puede ser colocado en el suelo y brindarle libertad para moverse, evitando el uso excesivo de asientos o sillas especiales para bebés.

En cualquiera de estos casos, es esencial consultar con su pediatra, quien se encargará de determinar la terapia adecuada y los ejercicios que deberá realizar el niño. Como recomendamos anteriormente, es muy importante evaluar las aptitudes del niño para realizar un diagnóstico a tiempo ante un posible retraso psicomotor.

Como padres, debemos estar muy atentos a las señales que pueda presentar el bebé y en caso de cualquier anomalía no angustiarnos. Trabajar de forma temprana el inconveniente y consultar con su médico de cabecera las inquietudes que podamos presentar permitirá que el bebé se desarrolle correctamente.


Glosario

Meningitis

Definición:

Es una enfermedad infecciosa que puede afectar a todas las personas, pero que tiene especial incidencia en la edad infantil. La meningitis se produce por la inflamación de las meninges, las membranas que cubren todo el sistema nervioso, situado bajo el cráneo (cerebro, cerebelo, etc.) y la columna vertebral (médula espinal). Éstas actúan a modo de filtro, impidiendo la entrada de microorganismos perjudiciales para nuestro sistema nervioso y producen a su vez un líquido que circula entre sus capas, de modo que amortiguan los golpes y evitan que cualquier movimiento brusco que realicemos pueda dañar nuestra médula espinal o nuestro cerebro: es el llamado líquido cefalorraquídeo, que protege las estructuras del sistema nervioso central. Los gérmenes capaces de llegar a las meninges son muchos y muy variados, pero sin duda los dos grupos de microorganismos más frecuentes son los virus y las bacterias, que dan lugar a los diferentes tipos de meningitis conocidas: MENINGITIS VÍRICAS: Por fortuna representan la causa más frecuente de meningitis (80%), pues son en la mayoría de los casos meningitis benignas. Algunos de los virus implicados son bien conocidos por todos, como el virus de la varicela, del herpes, del sarampión, de la gripe, etc. Habitualmente no tienen tratamiento, salvo en contados casos como el de la varicela y el del herpes, y se curan solas sin dejar secuelas. MENINGITIS BACTERIANAS: Son menos frecuentes (20%), pero más graves. Existen muy pocas bacterias capaces de producir meningitis, pero son mucho más dañinas que los virus: Neisseria Meningitidis o Meningococo: Existen multitud de variantes de meningococo (tipo A, B, C, D, X, Y,…). En España los más frecuentes son los conocidos como B y C. Haemphilus influenzae: Es la responsable de cuadros de meningitis sólo en niños pequeños, entre los 3 meses y los 5 años de edad, pues con el crecimiento el organismo aprende a defenderse de él. Streptococcus pneumoniae o neumococo: Es la causante de meningitis en niños menores de 2 años. En ocasiones puede dejar secuelas como la sordera, aunque con más frecuencia produce otro tipo de enfermedades más banales como otitis, sinusitis, neumonías, etc.

Síntomas:

Fiebre elevada. Vómitos. Dolor de cabeza.

Tratamiento:

Consiste en una serie de antibióticos que combaten la infección.

Fuentes:

Ajram, Dr. Jamil, Tarés, Dra. Rosa María (2005), El primer año de tu hijo, Barcelona, Ed. Planeta.

Fecha de actualización: 05-03-2021

Redacción: Irene García

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