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Ejercicios de estimulación para bebés de 9 meses

Ejercicios de estimulación para bebés de 9 meses

El noveno mes, es el ideal para que el pequeño consolide lo que ha aprendido en meses anteriores. La curiosidad será mucho mayor, así que tenemos que ser muy precavidos para cuidarlo de sus grandes deseos de saciarla, y de conocer cosas diferentes cada día. Sus movimientos para coger y manipular objetos ya son más finos; será incansable: le encantará gatear, sentarse, ir de un lugar a otro, etcétera.

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Los pequeños son muy inquietos en esta etapa, ya que le gustará jugar con todo lo que vea y pueda alcanzar; recorrerá la casa en busca de nuevas aventuras, y su pasatiempo favorito será llenar y vaciar cajas con diferentes objetos.

 

Ya puede permanecer de pie mientras se sostiene de algo, podrá dar por sí solo pequeños paseos alrededor del sillón o de una mesa. Aprenderá a subir escaleras, pero no a bajarlas todavía. En esta etapa, la seguridad en casa es esencial: cuida los cajones, puertas, los interruptores de luz, ya que todo eso despertará su interés.

 

A esta edad ya es capaz de pronunciar sílabas como “ta”, “pa”, “ma”, “ba”, y articula algunas palabras por imitación. Escucha con mayor atención conversaciones y canciones.

 

Los ejercicios para este mes, y en adelante hasta el duodécimo, se harán con una frecuencia de 8 a 12 veces cada uno. Aunque algunos ejercicios como hablarle, sonreírle, cantarle y demás, no requieren de una frecuencia determinada.
 

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Ejercicios de estimulación para bebés de 9 meses

Ejercicios de estimulación para bebés de 9 meses

El noveno mes, es el ideal para que el pequeño consolide lo que ha aprendido en meses anteriores. La curiosidad será mucho mayor, así que tenemos que ser muy precavidos para cuidarlo de sus grandes deseos de saciarla, y de conocer cosas diferentes cada día. Sus movimientos para coger y manipular objetos ya son más finos; será incansable: le encantará gatear, sentarse, ir de un lugar a otro, etcétera.

Y tambien:

 

Estimulación motriz

Para ejercitar el gateo entre obstáculos: Distribuye en el suelo cajas de cartón, sillas, mesas y diversos objetos, haciendo como una especie de laberinto, de modo que el niño intente recorrer un camino lleno de obstáculos para buscar un juguete; esta flexión de la columna vertebral hacia ambos lados es muy saludable. Este mismo ejercicio puedes variarlo haciéndolo por debajo de espacios grandes y, poco a poco, por espacios más pequeños.

 

Para reforzar el gateo para subir escaleras: Lleva al niño hasta un escalón y hazlo subir. Al principio tendrás que ayudarlo levantando su rodilla; después, irá descubriendo la técnica necesaria para trepar.

 

Para enseñar al niño a bajar de alguna altura: Al principio, los niños intentarán bajar con la cabeza por delante, pero eso es muy peligroso. Enséñale a detenerse al llegar al extremo, de una cama, por ejemplo, dar la vuelta y bajar empezando por los pies. Colócate sobre la cama con los pies en el borde de la misma, apoya las manos en sus hombros y empújalo poco a poco hasta que toque el suelo con los pies.

 

Para ponerse de pie: Después de que el niño haya aprendido a ponerse de pie por sí solo con ayuda de algún mueble, ponlo a un lado de una pared lisa y anímalo para que logre lo mismo. Puedes atraerlo con un juguete.
 

 

Estimulación cognoscitiva

Para estimular la creación de efectos distintos sobre el mismo objeto: Dale un pedazo de papel y muéstrale que con un movimiento lo arrugas, y con otro lo extiendes. Puedes hacerlo también con cartulina, una bolsa de plástico, etc.

 

Para inducirlo en el descubrimiento de objetos: Juega con él la actividad de “¿Dónde está la bolita?”, con tres cajas y una pelota pequeña. Mete la pelota en una de las cajas, cámbialas de lugar para que el niño intente adivinar dónde, en qué caja quedó la pelota.
 

 

Estimulación del lenguaje

Ejercicios con indicaciones verbales: Cuando esté boca arriba, ofrécele los dedos para que intente incorporarse y dile: “arriba” y “abajo”. Con el tiempo lo hará con sólo escuchar las palabras.

 

Para enseñarlo a llamar a papá: Levanta al niño y haz que papá se siente frente a él y coloca algo que le tape la cara, dile: “Llama a papá” y pregúntale: “¿Dónde está papá?”. Cuando el pequeño diga la palabra “papá”, el padre se destapará la cara y exclamará: “¡Aquí está papá!”.

 

Para enseñar a llamar a los animales: Coloca tres cajas frente a él y por debajo de cada una ubica un juguete en forma de algún animal. Luego dile: “Llama al perro. ¡Guau, guau!”. Cuando el niño diga “guau” levanta la caja que esconde al perro. Haz lo mismo con los demás.
 

 

Estimulación auditiva

Para aprender a llevar el ritmo: Pon música y aplaude con él tratando de llevar el ritmo.

 

Para estimular respuestas a solicitudes verbales: Motiva al niño a hacer diversos movimientos, por ejemplo, dile: “Da palmaditas”, “Di adiós”, etc. Cada vez que lo hagas tú, enséñale el movimiento y, poco a poco, él lo hará por imitación después, con sólo escuchar la petición de lo que le pides.

 

Aprendiendo a localizar un sonido: Al principio puede que se asuste, pero es importante que relacione de dónde proceden los sonidos. Usa objetos que hagan ruido para llamar su atención, por ejemplo, una campana, un sonajero, el sonido del móvil, etc.
 

 

Estimulación táctil

Para reforzar la diferencia de texturas: Dale al niño una caja de cartulina y podrá ver que puede arrugarla, romperla y rasgarla. Después, ofrécele distintas texturas, un papel de seda, papel de lija, telas, etc. Y deja que lo manipule igual.

 

El juego de estirar y clavar cosas en la masa: Con plastilina (o masa que pueda comer), enséñale cómo puede romperla, manipularla, hacerla más suave y dale objetos (con punta redonda) para que los clave en ella.
 

 

Estimulación socio-afectiva

Para establecer contacto de manera activa: Colocaros, papá y mamá, a lado del niño sin mirarlo, y comenzad a echar objetos en un cubo. Luego vaciadlo; el niño se acercará gateando a ellos para unirse a la actividad.

 

Para desarrollar el conocimiento del “sí” y el “no”: Ya es momento para que cuando coja algo inapropiado como tijeras, mecheros, etc. Le digas firmemente “no”. Por el contrario cuando trate de coger un juguete dile: “Sí, toma el juguete”. En ambos casos, hazlo también con la cabeza. En el caso del “sí”, la voz y el movimiento de cabeza tienen que ir acompañados de una sonrisa y en el caso del “no”, de un fruncimiento de cejas.


 

 Redacción: Maricarmen Tamayo


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Fecha de actualización: 07-11-2012

Redacción: Irene García

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