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Enséñale a subir las escaleras

Enséñale a subir las escaleras

A medida que va dominando la marcha autónoma, tu niño despliega una actividad arrolladora y quiere trepar, correr, saltar… pero aún le cuesta mucho subir y bajar escaleras y, probablemente, durante mucho tiempo lo haga gateando

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Indice

 

¿Cuándo el bebé puede empezar a subir las escaleras?

Alrededor de los 9 meses los niños comienzan a gatear. Gradualmente, van logrando ponerse de pie solos y en torno al año de edad son capaces de andar sin ayuda. Pero aún faltan meses para que logren correr, andar hacia atrás o subir y bajar escaleras. Hasta entonces, necesitará la ayuda de un adulto y, si está solo, las subirá a gatas y las bajará deslizándose sobre el estómago.

Alrededor de los veinte meses empiezan a subir las escaleras andando, aunque no aprenden a subir alternando los dos pies hasta mucho después. Todavía lo hacen de uno en uno, por lo que son bastante lentos.

Hacia los 4 años consiguen subir las escaleras como los adultos, en vez de hacerlo siempre con el mismo pie. Y con 5 años logran también bajar con los dos pies alternativamente. Es a esta edad cuando suben y bajan escaleras correctamente, y empiezan a hacerlo más rápido y con mayor agilidad.

No obstante, estas pautas de desarrollo son orientativas, cada bebé es un mundo y tiene su propio ritmo. Así que no debes angustiarte si tu hijo aprende más despacio que el resto.

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¿Cómo ayudar al bebé?

Una serie de ejercicios pueden estimular su desarrollo y aprendizaje. Los niños aprenden por ensayo-error, así que debes potenciar que tu hijo suba y baje escaleras, sólo así lo logrará un día. Pero no le pierdas de vista ni un minuto y procura que la zona de ensayos cuente con un suelo acolchado que amortigüe las posibles caídas.

- Sus primeros intentos los hará gateando. Estando el niño en posición de gateo, anímale a pasar sobre cojines tirados en el suelo. También puedes colocarle delante de una escalera e instarle a que la suba, partiendo para ello de la posición de gateo, haciendo que se arrodille junto a la escalera y colocando sobre ella un juguete que le guste. Haz que apoye sus manos en el segundo peldaño y se impulse para levantar primero una pierna y luego la otra. Si el niño no lo hace solo, extiende uno de los brazos al escalón de arriba e impulsa su cuerpo cogiéndole por detrás de la pierna contraria a la altura de las rodillas.

- Enséñale primero a subir, es más fácil que bajar, puesto que al descender pierde más fácilmente el equilibrio.

- Pon almohadas en el piso y permite que se siente o se acueste sobre ellas al tiempo que trata de alcanzar objetos puestos en el sofá. Esto hará que practique la coordinación y equilibrio necesarios para subir escaleras, banquetas, rampas…

- Si ves que le da miedo, no le fuerces ni le obligues; podría ser contraproducente. Deja que se familiarice con la escalera y, una vez que domine el gateo en la ascensión, intenta que pruebe de pie.  

- Al principio, los escalones no deben ser muy altos, ya que cuanto mayor tenga que ser el paso, más difícil para sus pequeñas piernas y su inestable equilibrio.

- Anímale a subir situándote tú en el escalón de arriba y extendiendo tus brazos hacia él. Para llegar a ti tendrá que conseguir subir solo.
 


Fuente:

Stoppard, Dra. Miriam (2006), Padres primerizos, Barcelona, Pearson.

Fecha de actualización: 03-03-2020

Redacción: Irene García

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