Conversando con mi recién nacido

Conversando con mi recién nacido
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Probablemente no hayas dejado de hablar a tu bebé desde que le tuviste en brazos por primera vez. Aunque también es probable que esas charlas no pasen de las 5 o 6 palabras mientras le cambias el pañal, le das el biberón o le haces una carantoña. Y es que si te paras a pensarlo no es tan sencillo hablarle a alguien que apenas lleva unos días en el mundo… ¿Qué le digo? ¿En qué tono? ¿Comprenderá algo?

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Obviamente no entiende tus palabras, pese a ello es muy importante dialogar con él. Al principio te frenará el hecho de que no te entienda y no te pueda responder, pero conviene no cejar en el empeño

 
¿A qué edad debo comenzar a hablarle?

Antes de nacer. Sí, has leído bien. Se recomienda empezar cuando tu bebé aún esté en el útero. Seguramente ya le hayas hablado entonces. Bien hecho. Según algunos estudios el bebé puede reconocer tu voz ligeramente, aunque distorsionada por el líquido amniótico. Conversar con él en este momento es una excelente manera de comenzar vuestra relación.
 
 
Tras dar a luz es útil hablar a tu pequeño, desde el principio. A su manera, buscará comunicarse contigo y responderte con señales que no tardarás en descifrar, como su risa, sus movimientos, llorando o mirándote fijamente.


 
¿Cómo le hablo?

La respuesta es sencilla: lo más natural y espontáneamente posible, escuchándole y dándole la oportunidad de contestar.
 
 
Durante los primeros días o meses te sorprenderás dirigiéndote a tu bebé en un tono muy particular, con una voz más aguda que la tuya. Esto es normal y tiene su explicación. Este lenguaje, al que los anglosajones denominan “motherese” se encuentra en prácticamente en todas las culturas y tiene unas características comunes: Está compuesto de frases muy cortas, hay mucha repetición y redundancia, el tono es melodioso, y contiene muchas palabras especiales de bebé, con referencias a objetos y actividades de su entorno. Además, está comprobado que los recién nacidos responden mejor a los sonidos agudos.
 
 
En cualquier caso es importante que le hables con un lenguaje adecuado y aumentando el tono, el ritmo, la entonación y el vocabulario a medida que vaya creciendo. Es lógico que en sus primeros meses de vida oiga las mismas palabras repetidas una y otra vez (leche, pañal, juguete, muñeco, osito, biberón, chupete, casa, calle, etc.) pero no temas emplear términos más complejos. No te limites a nombrar las cosas que le rodean. Cuantas más palabras oiga el bebé en sus primeros meses más rico será su vocabulario después. Cuando se inicie en el léxico y la sintaxis el bebé va a tratar de imitarte, así que dale ejemplo.
 
 
No obstante comoquiera que hables a tu bebé, asegúrate de dejar pausas para permitirle responder aunque sea con un simple balbuceo, una sonrisa o una mirada. A los bebés les encanta que les prestes atención cuando tratan de comunicarse contigo. Así que no te sientas ridícula teniendo una “conversación” con tu pequeño, y utiliza expresiones habituales en una charla adulta como “¡No me digas! ¿De verdad piensas eso?” o cualquier frase que suelas emplear, el objetivo es hablarle con naturalidad. En poco tiempo será más receptivo y pronto comenzará a pronunciar sus primeras sílabas.

 
¿Qué le digo?

Todo lo que concierne a vuestra relación o lo que haces con él puede ser explicado. No, no te va a entender, pero cuéntale todo lo que haces paso por paso, tu día, lo que vais a hacer juntos… le encantará.
 
 
La comunicación no sólo implica el habla. Incluye el tacto (cogerle, acariciarle, besarle...), la expresión oral (gestos, contacto visual…) y por supuesto el sonido.
 
 
Extender los brazos hacia tu pequeño, por ejemplo, le indica que estás a punto de cogerle. Otras formas de comunicación que tu bebé entenderá son la risa, los abrazos, los besos, las miradas… Es más, el simple contacto físico o visual con tu bebé le indicará que está seguro.
 

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Fuentes:

Cañadas, Ruth (2018), Lengua de signos para bebés, Barcelona, Editorial Planeta.

Nieto, Marianela; Hernández, Manuela (2009), Ya estoy en casa. Preguntas y respuestas clave para el cuidado del bebé. Eduforma.

Mahé, Véronique (2008), Los 100 primeros días del bebé, Barcelona, Robin Book.

Fecha de actualización: 17-03-2009

Redacción: Lola García-Amado

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