El cuidado del culito del bebé: el pañal

El cuidado del culito del bebé: el pañal
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La higiene del culito del recién nacido: Al nacer los bebés tienen la piel suave y delicada y hasta los 4 años aproximadamente ésta no alcanza el grosor de la de un adulto, por lo que su cuidado e higiene debe extremarse, especialmente en la zona del pañal.

Además del baño, el cambio de pañal será una actividad cotidiana. Tu bebé necesitará que le limpien y le cambien cada vez que moje o ensucie el pañal, una labor que se prolongará, en la mayoría de los casos, durante dos años

 

¿Cómo cambiarle?

 

En los primeros meses fundamentalmente, deberás cambiar el pañal con bastante frecuencia, antes y después de cada toma o cuando éste se encuentre sucio o mojado, así que, aunque depende de cada bebé, prepárate para hacerlo una media de 8 veces al día.

 

Actualmente la opción de los pañales desechables es quizá la más acertada: hace la tarea más sencilla y cuando están sucios se tiran sin necesidad de lavarlos. A la hora de comprarlos debes tener en cuenta que sean los más apropiados para tu hijo, tanto en tamaño como en peso.

 

En el mercado existen también diferencias entre los pañales de niña y de niño y los de día o de noche, según se moje una zona u otra. Cuando tu pequeño requiera un cambio, lo primero que debes hacer es quitarle el pañal sucio.

 

Tras limpiarle concienzudamente con una esponja, una gasa húmeda o toallitas desechables, asegurándote de que los pliegues queden limpios y secos, coloca un pañal limpio extendido sobre una superficie plana con la parte alta (la trasera) hacia arriba y las solapas abiertas. Después pon al bebé sobre él dejando las solapas a la altura de la cintura. Con las dos manos coloca la parte delantera entre las piernas del bebé, lo más arriba posible. Si aún conserva el cordón umbilical dobla un poco hacia abajo el pañal dejándolo descubierto.

El cuidado de los oídos

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La higiene de los oídos de los bebés es esencial para evitar infecciones y problemas que puedan perjudicar el desarrollo auditivo y del lenguaje del niño

 

A continuación, pasa los laterales alrededor de la cintura y al tiempo que sujetas el pañal en su sitio fija las tiras adhesivas a la parte delantera. ¡Ya está listo!

 

- Aseo de la zona genital de la niña

 

La vulva es una zona de secreciones, por lo que se hace necesario un aseo riguroso. Siempre debes limpiarla de delante hacia atrás, para que los gérmenes del ano no entren en la vagina. Levántale las piernas sujetándole los tobillos con una mano y límpiale únicamente la parte exterior de los labios con una gasa humedecida o toallita desechable, prestando también atención a los pliegues, los muslos y el abdomen.

 

- Aseo de la zona genital del niño:

 

La forma de proceder es parecida a la de las niñas, excepto que en los niños es frecuente que, debido a su forma de orinar, se manchen también la tripa, muslos y nalgas. Debemos por lo tanto extender la limpieza a esas partes, aseando meticulosamente los pliegues y la zona de los testículos, que deben quedar limpios y secos. Irritaciones y dermatitis del pañal.

 

Los pañales desechables, aunque son una excelente forma de ahorrar tiempo y trabajo, tienen el pequeño inconveniente de crear una falsa sensación de confianza: su gran capacidad de absorción lleva a los padres a no cambiarlos tan a menudo como sería necesario.

 

Así, el medio húmedo y caliente que se produce dentro del pañal favorece el desarrollo de gérmenes que inevitablemente provocarán consecuencias en su delicada epidermis, más sensible a la acción de las bacterias.

 

Por ello, en lo que al cambio de pañal se refiere, debes tener siempre presente tres normas básicas: cambiarle frecuentemente, limpiarle cuidadosamente y secarle bien antes de colocarle el nuevo pañal limpio.

 

Así evitarás que se produzcan, en esta zona tan delicada, irritaciones o afecciones debidas a la acción ácida de las sustancias presentes en las deposiciones. Pero por muy bien que cuides a tu bebé, es muy fácil que sufra irritaciones en la piel, sobre todo en las zonas de contacto con el pañal.

 

Cuando las heces y la orina se descomponen, liberan amoníaco que puede irritar y ulcerar la piel del pequeño. Esto, unido a la humedad retenida y a una temperatura demasiado alta, favorece la llamada dermatitis del pañal, una reacción inflamatoria que se manifiesta en forma de eritema o enrojecimiento de la piel.

 

Siguiendo unas pautas de prevención lograrás evitarla, pero si ya la tiene, las cremas protectoras y regeneradoras son lo más idóneo para curarla. Además, quítale el pañal siempre que sea posible y antes de ponerle uno nuevo déjale tiempo para que patalee a gusto y disfrute de no llevar nada puesto. El dejar la piel expuesta al aire ayuda a curar su culito irritado y a él le encantará sentirse libre.


 

 


Fuentes:

Nieto, Marianela; Hernández, Manuela (2009), Ya estoy en casa. Preguntas y respuestas clave para el cuidado del bebé. Eduforma.

Stoppard, Dra. Miriam (2006), Padres primerizos, Barcelona, Pearson.

Redacción: Irene García

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