¿Cuándo un bebé comienza a gatear?

¿Cuándo un bebé comienza a gatear?
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El sistema nervioso se encarga de facilitar el crecimiento de los bebés y cada área actúa de forma coordinada para que ocurra una evolución ordenada. El desarrollo se produce de manera gradual, lo que quiere decir que, además de ir poco a poco, las habilidades que van surgiendo ayudan a que aparezcan las siguientes.

Cómo ayudarle a gatear

Cómo ayudarle a gatear

Las tablas de crecimiento y desarrollo que muestran la edad a la que un bebé adquiere determinadas habilidades (gatear, andar, sujetar, hablar, etc.) en ocasiones preocupan a los padres primerizos quienes observan angustiados cómo su hijo no cumple con lo que le correspondería a su edad ¿Le pasará algo? ¿Debo estimularle? ¿Por qué no gatea si tiene 9 meses? ¿Conseguirá andar?

Durante los primeros 8-12 meses la actividad motora de los infantes se desarrolla de manera más notoria. Son capaces de mantenerse sentados sin necesidad de apoyo y de tener la espalda recta, así como de interactuar con su entorno girándose y cogiendo los objetos que tienen cerca. Es a partir del octavo mes cuando los bebés comienzan a apoyarse sobre sus rodillas y manos y es en este punto cuando empiezan a gatear con mayor o menor soltura. Desde ese punto sus progresos de las habilidades motoras se hacen más notables ya que también comienzan a apoyarse sobre objetos para ponerse de pie y, al año de nacidos, suelen dar sus primeros pasos solos o agarrados de la mano.

La evolución que siguen es lineal. La ley de desarrollo céfalo-caudal dicta que este va desde la cabeza a los pies y la ley de desarrollo próximo distal desde el centro del cuerpo hacia afuera. Esto explicaría el por qué las habilidades motoras surgen cerca del primer año de vida.

Para que un bebé pueda gatear primero debe fortalecer los músculos de las piernas, aprender a coordinar sus pies y manos y controlar su equilibrio. Esto se produce de manera correcta cuando el área motora gruesa y el área motora fina trabajan de forma conjunta y equitativa. El área motora gruesa es aquella que gestiona el control postural, la locomoción y la coordinación del cuerpo y el área motora fina, la encargada de la coordinación óculo manual.

Una de las cosas que hay que tener en cuenta es que no todos los bebés gatean ni tienen el mismo ritmo de desarrollo, algunos directamente se saltan esa fase si no se encuentran cómodos haciéndolo. Aun así, existen algunas pautas que se pueden llevar a cabo para propiciar que el niño gatee una vez ya tenga cierto control sobre sí mismo. Las técnicas de gateo son diferentes en cada infante, mientras algunos se desplazan sentados otros lo harán deslizando su barriga ayudados de sus extremidades. Cuando un niño quiere desplazarse lo intentará con cualquier parte de su cuerpo.

Las manos son las primeras extremidades que utilizan para comenzar a desplazarse. Se puede ayudar al bebé dirigiendo sus piernas para que simultáneamente haga un movimiento regular con las manos y comience a reptar.

Si el niño está sentado se le puede ayudar a que apoye sus manos por delante, a doblarle las rodillas dirigiendo sus pies hacia atrás y colocarlo en una posición de gateo. Una vez en esta posición, el mismo irá aprendiendo a colocarse y, con el paso del tiempo, será consciente de que si presiona un poco sus rodillas contra el suelo comenzará a desplazarse. Desde ese momento sus funciones motoras irán evolucionando hasta que gatee sin ningún problema y llegue el punto en el que quiera empezar a ponerse en pie y dar sus primeros pasos.

Una de las maneras más sencillas para alentar a un bebé a desplazarse es colocar sus juguetes alejados de él, pero dentro de su campo de visión haciendo que quiera ir a por ellos. También se pueden poner algunos obstáculos como cojines o almohadas para que aprenda a esquivarlos, empujándolo así a que descubra cómo evitarlos.

Por otro lado, la Asociación Española de Pediatría (AEP) desaconseja el uso de aparatos como los andadores. La creencia de que ayudan a los bebés a caminar y les proporcionan una mayor seguridad es falsa. Como se ha mencionado, el lactante debe ir evolucionando poco a poco, incorporarse, mirarse los pies, alcanzar y manipular objetos, etc., pero con un andador no puede experimentar esas sensaciones. Además, los niños que utilizan estos objetos comienzan a andar más tarde que el resto, aunque luego se compense a los 15 meses.

El gateo es una buena manera para desarrollar la visión, la orientación, el tacto, la percepción, el movimiento, el equilibrio e, incluso, el habla. Además, contribuye a crear conexiones entre los dos hemisferios cerebrales y a integrar reflejos, entre otras cosas. El gateo en sí no es lo más importante, el bebé de desplazará de una forma u otra, lo importante es la simetría en los movimientos. Esto quiere decir que hay que tener en cuenta que no tenga preferencia por un lado o que el arrastre sea con todo su cuerpo.

Pero, en cualquier caso, no se debe forzar el gateo en un bebé ni regañarle o preocuparse si no logran metas de desarrollo dentro del periodo que es considerado como “normal”. Aun así, si el niño no muestra ciertas habilidades motoras a los seis meses, como darse la vuelta o sostenerse en sus antebrazos, es importante consultarlo con el pediatra.


Fuente:

Ajram, Dr. Jamil, Tarés, Dra. Rosa María (2005), El primer año de tu hijo, Barcelona, Ed. Planeta.

Redacción: Andrea Rivero

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