Psicomotricidad: descubriendo el mundo por sí mismos

Psicomotricidad: descubriendo el mundo por sí mismos
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Para adquirir la aparentemente sencilla aptitud de caminar, tu hijo necesita aprender numerosas destrezas. Desde una suficiente seguridad en sí mismo, hasta la consecución del control sobre el propio cuerpo, sin olvidar un alto grado de maduración neurológica. Así, poco a poco, desde el vientre materno el bebé va aprendiendo a moverse, a dar patadas, a rodar, a gatear… Necesita tu ayuda para completar este proceso que supone para él una constante aventura, una fuente de aprendizaje y descubrimiento del mundo que le rodea.

Autonomía ¡Lo he hecho yo solo!

Autonomía ¡Lo he hecho yo solo!

Son muchos los padres que piensan que anticipándose a las acciones de sus hijos y haciéndolas por ellos, les están ayudando a salvar las dificultades, sin comprobar la satisfacción que les produce a los niños valerse por sí mismos sin tener que depender de los adultos en aquello que pueden hacer ellos solitos

Los primeros movimientos

 

Aprender a desplazarse es un largo y complejo proceso que comienza incluso antes de nacer. , nos explica así los primeros movimientos: “El niño, desde su nacimiento e incluso cuando está en el vientre de la madre, se mueve. Previamente al gateo, el bebé rueda. Más tarde se sienta y dispone de sus dos manos libremente para explorar los objetos.”

 

A los 8 ó 9 meses, el bebé empieza a poner en práctica su capacidad para desplazarse por sí mismo mediante el gateo. Este “arrastre” suele ser, por norma general, el paso previo al aprendizaje del caminar. Poco a poco, el niño va descubriendo su capacidad de locomoción y durante uno o dos meses, se deslizará por el suelo. El dominio de esta destreza no le resultará sencillo e incluso en algunas ocasiones le podrá causar un leve sentimiento de frustración, por lo que tu apoyo será fundamental para que no desista en su esfuerzo. También podría darse el caso de que el bebé empezara a gatear antes o después de los 8 meses. Según los profesionales esto no debe ser motivo de alarma. De hecho, resulta esencial que los padres dejen a su hijo descubrir el mundo de la locomoción a su propio ritmo.

 

Los beneficios del movimiento y desplazamiento para tu bebé son muchos.

 

Poco a poco, prescindirá de tu ayuda a la hora de desplazarse, lo cual repercutirá positivamente en su propia autoestima - con la consiguiente disminución de la sensación de frustración - y en el desarrollo de su cuerpo. Carmen Torcal, afirma lo siguiente: “El movimiento va a ir fortaleciendo en el bebé sus músculos, articulaciones y tendones. Además, irá adquiriendo la capacidad de coordinar sus movimientos, lo cual le permitirá un mayor rendimiento físico y una mayor competencia.”

 

Aprenderá a captar el espacio que le rodea y podrá descubrir sus posibilidades sensoriales. Isabel Fariñas, técnica especialista en actividades física, expone lo que sucede en el bebé cuando éste comienza a desplazarse: “Los estímulos que el bebé recibe en esta exploración provocan conexiones neuronales en su sistema nervioso, favoreciendo así su inteligencia. El hecho de desplazarse significa separarse de la madre o figura de apego, algo muy importante para su maduración y autonomía”.

 

Fortaleciendo vínculos...

 

Cuando tu pequeño comienza a gatear es un momento excelente para que crees con él una relación de sólida confianza. Como destaca Isabel Fariñas, es importante que le animes a que siga aprendiendo a gatear, y que le ayudes a conseguir sus metas. “Para estimular a un bebé, es importante no ofrecerle muchos juguetes a la vez, hay que ofrecerle uno y variárselo a menudo, no dejarlo siempre a su alcance, sino ponerlo a una distancia que él considere cercana. Si está demasiado lejos, puede que ni lo intente. Si vemos que no le motiva, lo intentaremos llamándolo, riéndonos, animándole a que coja el juguete, y cuando por fin esto suceda, tendremos que mostrar signos de alegría y felicidad”.

 

Para que tu niño comience a andar sin ningún riesgo es necesario que tomes una serie de precauciones. Entre otras, puedes ponerle una manta de juego o un parque para prevenir que se haga daño. También te recomendamos que cubras las esquinas de los muebles y que tapes los agujeros de los enchufes. En cuanto al atuendo, lo más indicado es ropa muy cómoda y ligera, con rodilleras y, si quieres, también puede utilizar zapatos especiales para gatear.


 

Del gateo a los primeros pasos

 

Tras un par de meses de gateo, a partir de los 11 ó 12 meses de edad, tu hijo empezará a ponerse en pie y a dar sus primeros pasos. Una vez más, cabe insistir sobre el hecho de que estos datos, proporcionados por especialistas, son orientativos. Algunos bebés comienzan a caminar a los 9 ó 10 meses. Otros no adquieren esta habilidad antes de los 14 ó 15 meses. El retraso en el aprendizaje puede ser consecuencia de varios factores, como la herencia genética, la talla y el peso. Pero en ninguno de los dos casos es un hecho alarmante.

 

Para el bebé, el ponerse en pie es todo un reto, pues ya domina la técnica del gateo y se encuentra a gusto con ella. Por este motivo es importante que te cargues de paciencia y que no impongas a tu hijo un ritmo específico. El Doctor Palencia insiste en que es importante estimular al niño, pero no forzarle.
 


¿Cómo ayudarle?

 

Es importante que estimules y ayudes a tu hijo en los primeros pasos. Tu ayuda y apoyo serán esenciales en sus intentos para ponerse de pie y andar. Por ejemplo, puedes ayudarle sujetándole de las manos, y a continuación soltarle animándole a que se acerque a ti. El niño sentirá tu presencia, lo cual le creará un sentimiento de fuerte confianza contigo.

 

Aparte de tu constante apoyo y presencia, hay varios factores que pueden inducir a que tu hijo aprenda con más o menos facilidad a andar. Por ejemplo, puedes estimularle mediante la música. El ritmo suele ser muy placentero para los bebés. Con él pueden realizar numerosos ejercicios gimnásticos, como agacharse o dar saltitos, algo muy útil a la hora de andar. Además de la música, no olvides que la mejor manera para que el niño aprenda a caminar es jugando. De esta forma, este aprendizaje se convertirá, tanto para ti como para él, en una fuente de diversión y no pocas risas. Algunos padres optan también por el uso de un andador o taca-taca. No obstante, su uso es un tanto polémico. Para Carmen Torcada, el empleo de este aparato quita libertad a la exploración del niño. Por ello opina que la mejor forma de ayudar al bebé es proporcionándole espacios seguros donde él pueda ensayar y experimentar libremente. “El taca-taca proporciona al niño sensaciones que no corresponden con la realidad. El niño organiza su propio espacio entorno al aparato y al retirarlo se siente confundido”, puntualiza Isabel Fariñas.

 

Sin embargo, la mejor forma de que tu niño aprenda a andar es lo que podríamos denominar la técnica del “ensayo-error”. Es inevitable que al principio se caiga y se dé algún golpecito, pero debes dejarle libertad para que experimente y vaya aprendiendo por sí mismo. La reacción de los padres ante la caída es esencial en el desarrollo del procedimiento de aprendizaje del niño. Por ello, es desaconsejable que muestres una gran preocupación cuando se caiga, ya que ello podría generar en tu hijo miedo a caminar. Recuerda que todos los niños se caen una y mil veces hasta que aprenden a caminar; así que con tu apoyo, tu ánimo y mucha paciencia, pronto verás a tu pequeño corretear incansablemente por toda la casa.

 


 


Fuentes: 

Carmen Torcal, especialista en psicomotricidad.

 

Redacción: Lola García-Amado

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