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Consejos para que tu bebé gatee

Consejos para que tu bebé gatee

Andamos constantemente preocupados sobre si nuestro bebé ya debería hacer una cosa o la otra a medida que van pasando los meses, pero cada niño es distinto. Algunos bebés se mueven sin parar y el gateo comienza muy pronto, y otros, sin embargo, tardan algo más.

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Indice

 

Beneficios del gateo

Cualquier forma de moverse de un sitio a otro con cuatro puntos de apoyo es gatear. Pero ¿qué beneficios tiene el gateo?

El gateo:

- conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información cruciales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas.

- desarrolla el patrón cruzado que es la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal en equilibrio del cuerpo humano. Ese movimiento comprende el del eje de las caderas y el de los hombros. Al gatear se tonifican adecuadamente los músculos que más adelante permitirán que el niño mantenga la columna perfectamente recta cuando esté maduro para poder ponerse de pie.

- desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo. Ambos sistemas permiten saber dónde están las partes del cuerpo de uno.

- permite el enfoque de los ojos. Al mirar al suelo para colocar la mano o la rodilla convenientemente, el niño enfoca los dos ojos en un mismo punto a corta distancia. este es un estupendo ejercicio muscular para los ojos y es tal su importancia que, según estudios de optómetras, el 98% de los niños con estrabismo no gatearon lo suficiente de pequeños.

 

No todos los bebes gatean 

Sea como sea no debe preocuparnos, pues no existe una edad determinada para que empiecen a hacerlo. La capacidad y la destreza de cada niño se va desarrollando de diferente manera, y aunque por norma general los bebés comienzan a gatear antes que a andar, el gateo es una etapa en el desarrollo del bebé que se puede llegar a omitir si ellos mismos se sienten incómodos.

Cuando esto sucede, los bebés optan por otros métodos. Algunos prefieren desplazarse sentados, apoyando una mano detrás y un pie delante para poder desplazarse, y otros, sin embargo, prefieren deslizarse con la tripita y con la ayuda de sus extremidades. No importa cómo lo hagan. Lo importante es que se desplacen.

Andar a gatas es el método más común que utilizará nuestro hijo para desplazarse, aunque, como decíamos, siempre hay excepciones. Con el gateo, los bebés empiezan a tomar contacto con el ambiente que les rodea y suele comenzar entre los siete y diez meses. Normalmente, el primer paso para el inicio del gateo es aprender a mantenerse sentados, que será aproximadamente a partir de los ocho meses cuando pueda hacerlo sin apoyo y girar sobre su cuerpo.

A partir del noveno mes es cuando comienza a ser más común que se muevan, al principio hacia atrás y luego hacia delante. Para lograrlo, nuestro bebé deberá aprender a controlar su equilibrio, coordinar manos y pies, y fortalecer los músculos de sus piernas para aprender a caminar.


¿Qué pasa si mi bebé no consigue gatear?

No hay que alarmarse ya que, de una manera u otra, más tarde o más temprano, comenzará a hacerlo. Lo primero que debemos hacer es asegurarnos de que nuestro bebé está preparado para comenzar a gatear ya que, si no lo está, no debemos obligarle a hacerlo. De esta manera solo complicaríamos las cosas.

Cuando ya nuestro bebé ya es capaz de sentarse fácilmente sin ningún tipo de ayuda, puede mover su cabeza de un lado a otro, además de tener el control de sus brazos y piernas en lugar de solamente sacudirlas, y también es capaz de rodar, entonces será cuando esté listo para gatear. Por tanto, si notamos algunas de estas señales, aunque todavía no gatee adecuadamente, existen algunos consejos que nos pueden servir para ayudar a nuestro pequeño.
 

Algunos consejos para hacer que el bebé gatee

1. Colocar a nuestro bebé boca abajo. Además de que les encanta estar jugando boca abajo, les ayuda a desarrollar sus capacidades motrices y el control de su cabeza y los músculos de brazos y cuello. Al principio notaremos que está algo incómodo cuando intentemos que esté alrededor de un minuto o dos en esta posición en la que no siente mucho control sobre su cuerpo. Sin embargo, y aunque cueste un poco, es fundamental intentar que lo haga un ratito cada día, favoreciendo así que comience a gatear con mayor rapidez.

2. Limitar el tiempo que pasa en tronas o andadores. A pesar de que es importante que nuestro bebé esté sentado en algunos momentos (especialmente cuando estamos dándole de comer), debemos intentar estimularle cuando esté despierto. En muchas ocasiones, somos nosotros mismos quienes les malacostumbramos con los andadores, ya que con ellos podemos conseguir que camine más lento, simplemente porque no siente la necesidad de hacerlo por sí mismo.

3. Ayudar al bebé a desarrollar fuerza en la espalda. Nuestro bebé necesitará nuestra ayuda antes de que empiece a sentarse solo por su cuenta. Si nuestro pequeño intenta sentarse, debemos asegurarnos de utilizar nuestra mano para soportar la espalda y la cabeza de nuestro hijo. Así conseguiremos que su cabeza no se tambalee y pueda mantenerse en posición vertical. Esto le ayudará a desarrollar los músculos que necesita para sostener su cabeza en alto mientras gatea.

Además, podemos optar por otras opciones que le motiven más a hacerlo.

4. Colocar su juguete favorito fuera de su alcance. Podemos hablarle o alentarle a que coja su juguete para conseguir que avance. Probablemente comenzará a balancearse de atrás hacia delante o a abalanzarse hacia el juguete. Es normal al principio, pero poco a poco es posible que empiece a darse cuenta de que, si gatea, será mucho más fácil conseguirlo. No obstante, debemos asegurarnos de que nuestro bebé no se enfade demasiado por no tener su juguete.

5. Colocar un espejo enfrente de nuestro bebé. Podemos también colocar un pequeño espejo frente a él para que se vea reflejado. Si lo comenzamos a alejar, probablemente nuestro bebé quiera verse más de cerca, por lo que es posible que opte por gatear para conseguir su objetivo.

6. Conseguir que nuestro bebé gatee hacia nosotros. Si preferimos ser nosotros mismos su referencia, podemos caminar a unos cuantos centímetros de distancia de nuestro bebé, colocarnos a su altura y animarle a que venga hacia nosotros. Al igual que con lo del juguete, si notamos enfado o frustración, debemos acercarnos para que no llore. Esto puede motivarle también a gatear porque quiera imitarnos o simplemente ir hacia nuestro lado para sentirse seguro. 

Finalmente, es importante tener en cuenta que el gateo favorece la correcta formación de las caderas, de manera que cuando nuestro pequeño se levante sus caderas estén mejor preparadas para soportar el peso de todo su cuerpo. Además, mejora la coordinación ojo-mano e influirá en todo lo relacionado con las destrezas manuales.

¡A gatear!


Fuente:

AEP

Ajram, Dr. Jamil, Tarés, Dra. Rosa María (2005), El primer año de tu hijo, Barcelona, Ed. Planeta.

Fecha de actualización: 12-03-2021

Redacción: Ana Ruiz

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