Síndrome de la guardería ¿es real?

Síndrome de la guardería ¿es real?
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Seguro que has oído hablar del famoso “síndrome de la guardería”, es decir, del hecho de que los bebés que van a la guardería desde pequeños contraen más enfermedades que aquellos que se quedan en casa con una niñera o un familiar. Pues bien, aunque suene a leyenda, es verdad, los bebés que van a guarderías contraen más infecciones, pero la mayoría de carácter leve, por lo que no hay que preocuparse si no tienes más remedio que dejar a tu bebé de 5 meses en una guardería.

A la hora de elegir con quién se queda nuestro hijo cuando debemos reincorporarnos al trabajo tras la baja de maternidad, uno de los hechos que más nos preocupa de una guardería es que se ponga enfermo muchas veces, más que si se quedara en casa al cuidado de una persona. Este fenómeno, conocido como síndrome de la guardería, es real, y diversos estudios lo confirman. Uno de los más importantes es el realizado por E. Ojembarrena Martínez, R. Fernández de Pinedo Montoya, P. Lafuente Mesanza, M. Corera Sánchez, de la mano de la Asociación Española de Pediatría, en el que se afirma que los bebés de 0 a 24 meses padecen una media de 7,4 episodios de infecciones al año, mientras que los bebés no escolarizados sólo los sufren 4 veces. En el segmento de 24 a 36 meses, los no escolarizados padecen 3,1 episodios, mientras que los que ya fueron escolarizados con anterioridad los sufren 3,7 veces, es decir se van acercando a la media de los no escolarizados y la diferencia es mucho menor.  Sin embargo, cuando un bebé de este segmento acude a una guardería por primera vez padece 6,3 episodios, un poco menos que los que sufrían los que entraban por primera vez en alguna guardería, pero mucho más que los que se quedaban en casa. Por lo tanto, el hecho de ir a la guardería más pequeños sí hace que enfermen más, pero también los va inmunizando para años posteriores.

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¿Por qué ocurre esto?


El contagio de un virus, sea del tipo que sea, entre los niños de una clase es del 70%, es decir, mucho más de la mitad de los niños contraerá ese virus, aunque no todos lo harán en el mismo grado.


Esta alta tasa de contagio se debe a que los virus se contagian a través de las partículas de saliva que expulsamos al hablar, al toser, al respirar… y en los bebés, al chupar. Y es que no hay nada que guste más a un bebé que chupar un juguete que, probablemente, antes ha chupado otro compañero, por lo que es muy sencillo que los virus pasen de unos a otros rápidamente.


Los bebés no son capaces de seguir medidas de higiene como lavarse las manos a menudo, no compartir cubiertos o vasos o ponerse un pañuelo al toser, por lo que es normal que enseguida se contagien. Además, hay que tener en cuenta que su sistema inmunológico es más débil que el de un adulto, por lo que son más propensos a contraer determinadas enfermedades. Y, por último, a medida que enfermamos creamos anticuerpos que nos protegen frente a futuras infecciones de algunos virus que solo pueden pasarse una vez en la vida, por lo que a medida que el bebé se ponga malo, se irá inmunizando frente a futuros contagios.


Por todo esto el síndrome de la guardería es real, pero no debe preocuparnos en exceso ya que la mayoría de los contagios son infecciones típicas de la infancia, nada raras ni graves, las mismas que el niño puede coger estando en casa ya que sus padres u otros familiares también pueden llevarle virus. La única diferencia es que los que van a la guarde enfermarán más que los que se quedan en casa, pero de las mismas enfermedades que se suelen curar solas con facilidad.


No obstante, este síndrome también tiene su lado bueno ya que un estudio realizado por el Banco de Células Madre de Andalucía señala que los niños demasiado protegidos en casa tienen entre un 5 y un 20 por ciento más de desarrollar enfermedades graves, como cáncer, que los que están expuestos a diversos tipos de infecciones ya que estos últimos estimulan el funcionamiento de su sistema inmunitario, pudiendo funcionar mejor en caso de amenazas graves.


¿Se puede evitar el síndrome de la guardería?


No es sencillo, pero hay ciertas medidas que podemos adoptar para que nuestros hijos se pongan menos malos a pesar de ir a la guardería, medidas que serían más efectivas su todos los padres las llevaran a cabo:


- Dejar al niño en casa ante los primeros síntomas de enfermedad, no solo para no contagiar a los demás niños, sino también para que la enfermedad sea más leve y no se vea agravada.


- No llevar a la guardería a menores de 2 años con problemas respiratorios graves, cardíacos, prematuros, etc.


- Llevar una buena higiene, tanto en casa como en la guardería: lavarse bien las manos, limpiar los utensilios que usa el niño, etc.


- Dejar que el niño se recupere del todo antes de llevarle de nuevo a la guardería e ir al pediatra ya que un resfriado mal curado puede agravarse.


- Reforzar el sistema inmunológico del niño mediante un correcto descanso, una hidratación adecuada y una alimentación sana y equilibrada.


- Usar pañuelos desechables y tirarlos inmediatamente, no dejarlos circulando libremente por todas partes.


- Airear los espacios cerrados, como la clase o la habitación.

Foto: Created by Freepik


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El peso de los bebés es una de las variables que utiliza el pediatra para comprobar el correcto desarrollo del mismo, comparándolo además con el mismo dato de otros bebés de su misma edad.


Fuente:

AEPED, Papel de la guardería y de la escolarización precoz en la incidencia de enfermedades infecciosas https://www.aeped.es/sites/default/files/anales/45-1-9.pdf

Fecha de actualización: 27-11-2019

Redacción: Irene García

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