×
  • Buscar
Publicidad

Lo que nadie se atreve a confesar del porteo

Lo que nadie se atreve a confesar del porteo

El porteo es muy beneficioso y una experiencia maravillosa siempre. ¿Siempre? ¿Seguro? Muchas veces, cuando una práctica se pone de moda y se sabe que es buena para el bebé, resulta imposible criticarla o hablar de la parte mala y, como todo, tiene sus pros y sus contras.

Publicidad

Resulta innegable que el porteo presenta muchos beneficios para el bebé y la mamá:

- Produce sensación de bienestar

- Calma y tranquiliza al bebé

- Ayuda a regular la temperatura corporal del pequeño

- Contribuye a una buena digestión, evitando las regurgitaciones, los cólicos, los vómitos y los gases

- Mejora el sueño

- Hace que el bebé llore menos

- Favorece el desarrollo del los sentidos del bebé y su sociabilización

- Fomenta la lactancia materna

- Favorece los vínculos con los papás

- Permite hacer otras actividades al dejar las manos libres

Todo esto es totalmente cierto, pero también es verdad que no siempre resulta tan fácil. Hay niños a los que no les gusta estar en la mochila o fular, no siempre es fácil colocarse a uno mismo la mochila y al bebé sin ayuda y tampoco es mágico, lo que significa que puedes pasarte el día porteando y que aun así tu bebé tenga cólicos, llore mucho y duerma mal.

No te puedes perder ...

Y tambien:

Por eso, muchas mamás y papás pueden sentirse un poco “estafados” con el porteo, sobre todo en las primeras veces. Pero, aun así, es probable que no digan nada por miedo a las reacciones de los demás, sobre todo si te atreves a decir que no vas a volver a portear a tu hijo porque ni al bebé ni a ti os gusta.

Para todos esos padres desencantados con el porteo, aquí van unos cuantos consejos:

1- Dale más de una oportunidad. Como todo, con experiencia y práctica se mejora. Por eso, aunque hayas salido de paseo una vez con tu bebé en mochila, o incluso dos o tres, no lo dejes para siempre. Portear realmente puede ser muy útil y práctico, sobre todo si vais de viaje o excursión, así que inténtalo de nuevo.

2- Quizá el problema es el fular o mochila elegidos. Hay muchos modelos y formas en el mercado. Quizá no te apañes con un pañuelo, pero sí con una mochila ergonómica; o al revés. Intenta probar varios tipos y quédate con aquel que sea más cómodo para el bebé y para ti y, sobre todo, que puedas usar estando solo.

3- Elige bien el momento. Si tu hijo está nervioso o tiene hambre, quizá no sea el mejor momento para ponerte a portear. Es mejor que las primeras veces elijas momentos en los que esté calmado y tranquilo. Además, a la mayoría de bebés les gusta dormirse en el fular pegado a su mamá, pero si no es el caso del tuyo, no te emperres.

4- Como decíamos, portear es muy bueno pero no milagroso. No te creas que tu hijo va a dejar de tener cólicos por portear o va a empezar a dormir toda la noche de un tirón. Portear ayuda, pero tendrás que completar con otro tipo de acciones y, muchas veces, aguantarte ya que un bebé es un bebé.

5- Ve poco a poco. Si tu hijo se siente incómodo en la mochila o el pañuelo, no salgas a andar mucho rato el primer día. Sal a dar un paseo cortito y cántale o háblale para que esté tranquilo y vea lo bonito que puede ser. A medida que se vaya acostumbrando, podrás dar paseos más largos.

6- No te empeñes. Si no hay manera de encontraros cómodos porteando, déjalo por el momento. No hace falta que paséis un mal rato. Quizá le encante dentro de unos meses, cuando sea un poco mayor, o cuando pueda ir en tu espalda mirando al mundo. 


Fecha de actualización: 10-09-2020

Redacción: Irene García

Publicidad

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso. Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.