Cómo cuidar a un bebé de 6 meses

Cómo cuidar a un bebé de 6 meses
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El tiempo pasa muy rápido y nuestro bebé acaba de cumplir ya los seis meses. Este momento puede resultar muy reconfortante para todos nosotros pues nuestro pequeño “empieza a hacerse mayor”.

Una vez cumplida esta edad nuestro bebé ya puede empezar a comer algunos alimentos, coger cosas con ambas manos y manipularlas, pero también llevarse a la boca todo lo que pille a su paso. La capacidad de coordinar sus ojos y manos y también de usar los deditos para agarrar algunos objetos pequeños también va en aumento y algunas de sus nuevas habilidades pueden ser cambiar el juguete de mano a mano, beber de un vasito con dos asas (si le ayudamos), chocar objetos unos contra otros, juntar ambas manos o agarrar algún objeto con una sola mano.


Y por todas estas razones y muchas más esta etapa de los seis meses es tan maravillosa. Como padres nos marcará un antes y un después ya que los cambios que vamos a percibir serán completamente nuevos para nosotros y querremos permanecer a su lado cada segundo para disfrutar de todas las cosas nuevas que nuestro pequeño va aprendiendo y nos quiere enseñar.


Nuestro bebé y su alimentación


Durante los primeros meses de vida nuestro hijo ha estado alimentándose de leche (materna o de fórmula) en exclusiva y a demanda, pero una vez cumplidos los seis meses ya podemos ofrecerle una alimentación complementaria. Es decir, que además de seguir dándole sus tomas diarias de leche también podemos ir incluyendo poco a poco algunos alimentos con el fin de que nuestro hijo vaya experimentando nuevos sabores y texturas.

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A medida que vaya pasando el tiempo nuestro bebé podrá ir probando cada vez más alimentos, aunque sin sustituir, como decíamos, la leche materna o artificial. Además, los expertos aseguran que a pesar de que ya empiecen a comer otros alimentos debemos ofrecerles la leche hasta que cumplan dos años o incluso tres. Es importante saber también que al igual que la leche era a demanda, la comida también lo será. Es decir, no debemos esperar a que se coma todo lo que queramos, pues la autonomía de nuestro bebé aquí debe seguir presente y nosotros, como padres, debemos aceptar que no siempre querrá comer todos los alimentos que le ofrezcamos.


El juego con seis meses


Es cierto que solamente cuando llegamos a esta etapa nos damos cuenta de lo maravillosa que es. Así es, los seis meses de vida de nuestro pequeño pueden convertirse en una etapa muy bonita y a la vez divertida ya que a esta edad le encantará jugar. Sin embargo, debemos tener especial cuidado ya que si no le prestamos la suficiente atención puede atragantarse con cualquier pequeño objeto que se quiera llevar a la boca. Pero si estamos atentos e identificamos a la perfección cuáles son los juguetes que debemos alejar de nuestro pequeño seguro estaremos completamente preparados para divertirnos juntos.


Al cumplir los seis meses de edad aproximadamente nuestro hijo comienza a estar mucho más activo, le encanta jugar a las escondidas, nosotros nos tapamos y nos destapamos para hacerle reír, y también comienza ya a relacionar unos objetos con otros en el espacio o incluso a separar bloques de construcción u otros juguetes siempre aptos para su edad.


La hora del baño con nuestro pequeño


El crecimiento de nuestro bebé será bastante acelerado sobre todo al principio, y aunque nosotros no lo notemos, sí que nos daremos cuenta de ello cuando alrededor de los seis meses ya no quepa en su pequeña bañera o entre cada vez de manera más ajustada. Este momento, además, coincide en general con la adquisición de fuerza y equilibrio para mantenerse ya sentadito, por lo que los baños pasarán ya a darse en la bañera de casa: la nuestra.


Cuando llegue este momento tendremos que tomar previamente algunas medidas particulares para facilitar el periodo de transición entre una y otra bañera. Al principio puede intimidarle un poco la idea de verse en un espacio más grande y con más agua e incluso puede que llore y por eso será fundamental que estemos cerca de él, acompañándolo para que esté tranquilo y se sienta a gusto allí.


Además, para que todo sea más ameno y divertido podemos optar por meterle en la bañera con juguetes que le gusten, y así cuando llegue la hora del baño lo podrá relacionar siempre con el agua y sus juguetes preferidos y le costará cada vez menos permanecer en la nueva bañera.


¡A dormir!


Aunque es verdad que muchos expertos contemplan la idea de que a partir de los seis meses lo normal es que el bebé duerma toda la noche, se considera completamente aceptable que éste tenga con frecuencia algún que otro despertar hasta los dos o tres años. No obstante, algunos de ellos (el 16%) sí duermen toda la noche (desde las 00:00 hasta las 06:00 horas).


Lo que sí que debemos tener claro es que duerma del tirón o tenga algún que otro despertar no hay que forzar nunca la situación. Es decir, hemos de ser conscientes de que nuestro bebé de seis meses ya sabe dormir solo por lo que no resulta necesario ni tampoco aconsejable que utilicemos algunos métodos en que nuestro bebé llore para aprender así a no solicitar nuestra presencia cada noche. Esto es un grave error.


Y en cuanto a si debemos llevarlo o no a su habitación para que duerma solo resulta bastante indiferente puesto que aquí intervienen multitud de factores y seremos nosotros, los padres, quienes realmente decidiremos qué es lo mejor para todos. ¿Por qué? Pues bien, no hay evidencia alguna que demuestre que un bebé que duerme desde los seis meses en su habitación se desarrolla mejor o es más independiente y autónomo ni tampoco hay estudios que afirmen que el bebé que sigue en la habitación con los padres al cumplir esta edad vaya a crecer con algún tipo de déficit psicológico o madurativo.


Lo más importante, por tanto, es encontrar el momento idóneo para ese gran cambio en la vida de nuestro hijo, ya que si no es necesario de manera inmediata y todo va bien por el momento no tenemos por qué modificar el lugar de descanso de nuestro pequeño, aunque sí que es importante saber que no es aconsejable dejarlo dormir solo desde el principio. Esto conlleva algunos riesgos como podrían ser la muerte súbita del lactante o las crisis de atragantamiento y por eso es importante no plantearse esta pregunta antes de los cinco o seis meses de edad. Una vez ya pasados estos meses, ya sí se puede optar por hacer el cambio de habitación sin problema alguno.


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Fecha de actualización: 04-05-2018

Redacción: Irene García

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