Cómo afecta a los bebés el cambio de hora

Cómo afecta a los bebés el cambio de hora
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A los adultos nos afecta el cambio de hora que se produce en los meses de marzo y de octubre, pero ¿por qué nos cuesta creer que a los bebés también les va a afectar? Un cambio de horario también puede afectarles, y por eso los padres y las madres de estos deben tener en cuenta algunas recomendaciones importantes. En este artículo te decimos cuáles.

A pesar de que la Comisión Europea anunciara ya el pasado mes de agosto de 2018 la propuesta de eliminar el cambio de hora, todavía no hay una fecha concreta para ello. Además, es algo que tendrían que aprobar también la Eurocámara y los Estados miembros, por lo que de momento tendremos que conformarnos con lo que hay y adaptarnos al cambio de horario que nos afecta a todos. Así es, y también a los bebés.


Puede ser que muchos adultos incluso ni lo noten, pero hay otros, por el contrario, que sí. Algunos de nosotros nos sentimos un poco descolocados cuando adelantamos y atrasamos el reloj. Entonces ¿por qué los bebés no pueden sentirse algo descolocados también? Llevan poco tiempo a nuestro lado, pero este cambio puede volver más irritables tanto a niños como a bebés, y a los adultos más ariscos y menos atentos. Hablamos sobre todo del horario de invierno debido a la reducción de las horas de luz.


A pesar de que al Estado y a los hogares españoles les permite ahorrar unos 250 millones de euros al año, estos cambios horarios tienen algunas implicaciones físicas también en los bebés. ¿Por qué se nota más en invierno? Pues bien, principalmente porque cuando llega el otoño los días son más cortos y las horas de luz son menos. La luz solar es fundamental para sintetizar vitaminas y, en general, dota a todos de más optimismo. Además, la vitamina D que se ve potenciada por la exposición al sol aumenta, incrementando a su vez el sistema inmunológico para así también luchar mejor contra las infecciones.

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El cambio horario también afecta al sueño, que es el factor, por tanto, que más notarán los padres y las madres de bebés muy pequeños, ya que probablemente tengan unos días en los que duerman bastante peor porque la exposición a la luz natural les ayuda a mantener el ciclo del sueño y de vigilia, ya que el nervio óptico, durante las horas del sol, envía un mensaje a la glándula que produce melatonina (la hormona asociada con la aparición del sueño). Esta glándula segrega menos cantidad de melatonina durante las horas de luz y, cuando comienza a anochecer, se inicia un aumento de producción por lo que se pueden descompensar los ciclos de sueño y vigilia.


De hecho, será a los bebés de entre cero y tres años a quienes más les afecte y, por supuesto, a quienes más les cueste adaptarse también al nuevo ritmo de sueño y de comidas. Por ejemplo, en el caso de que el bebé sea lactante, bastará con adelantar la toma diez minutos cada dos o tres días. Si por el contrario ya van al colegio, habrá que hacer entonces una adaptación gradual de la hora de irse a dormir. Pueden estar más irritables y menos concentrados.


¿Qué pueden hacer los padres y las madres para que esto no afecte tanto a sus hijos?


Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), los niños son el grupo etario en el que el cambio de horario produce efectos más duraderos e intensos ya que puede perdurar dos o tres días e incluso una semana siempre y cuando el entorno acompañe, según afirma la asociación, dado que el cerebro tiene reguladores horarios que se guían por esta luz solar. Si estas persisten, la AEP recomienda acudir al médico por si los síntomas se debiesen a otras causas. Si se mantienen en el periodo de tiempo que indicábamos anteriormente, los progenitores simplemente deben mantener la calma y tener paciencia porque lo que les produce a los más pequeños es desorientación hormonal. El cerebro se confunde y lo que necesita es un “tiempo o proceso de adaptación para volver a sincronizar las actividades que tenía programadas”.


En el caso de los lactantes lo más común es que estos presenten cambios en sus horarios de comida, algo que suele manifestarse durante las noches o también en el día, y en los niños en edad escolar estas modificaciones pueden hacerles más costoso el hecho de despertarles por las mañanas. Por tanto, ante estas consecuencias que producen los cambios de hora, algunos expertos recomiendan actuar con anticipación.


¿Qué dicen los expertos?


En primer lugar, para los expertos los padres tienen que contar con un trabajo de fondo que suavice las alteraciones del cambio horario, y por ello una de las cosas más importantes es adelantar las actividades del bebé o del niño entre diez o quince minutos, de manera que la transición sea más progresiva. También es importante despertar a los niños con la habitación ya iluminada naturalmente y, en el caso de que estos ya no sean lactantes y tengan más de un año, ofrecerles un buen desayuno para reponer energías extra, y que intenten evitar que sus hijos hagan siestas diurnas.


Además, sería bueno que realizasen actividad física para favorecer un descanso mejor, enfatizar los cambios nocturnos que propicien la producción de melatonina, y alejarlos de los móviles y de los ordenadores. Intentar propiciar también otras actividades relajantes como la lectura para que el sueño aparezca en el momento en que debe aparecer, es decir, por las noches.


Finalmente, ser paciente hasta que los efectos que causan los cambios de hora a los niños se superen ¿o no? Según un estudio que fue realizado en la Universidad Politécnica de Madrid “un cambio de horario ayudaría a la conciliación familiar”. Además, y tal y como afirma el propio autor, “si España volviese a su anterior huso horario se haría de noche una hora antes y refrescaría más temprano”, unas temperaturas suaves que nos permitirían, por tanto, “acostarnos más temprano, pero dormir más”.


Quizás no es tan mala idea darle vueltas a revisar la cuestión horaria, pues, según el experto, además, el cambio de ritmo favorecería tanto la productividad como la conciliación laboral y familiar. Y ni nosotros, los adultos, estaríamos tan ariscos ni apáticos, ni nuestros bebés tan irritables ¿verdad?


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Fuentes:

AEP EnFamilia “Sueño y cambio de hora” https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/sueno-cambio-horario

“¿Es nuestro huso horario un problema?” http://www.academia.edu/31986945/Innovaci%C3%B3n_social_An%C3%A1lisis_de_los_beneficios_de_la_recuperaci%C3%B3n_del_huso_horario_que_corresponde_a_Espa%C3%B1a

Fecha de actualización: 15-01-2019

Redacción: Ana Ruiz

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