Qué hacer cuando el niño es alérgico a la leche

Qué hacer cuando el niño es alérgico a la leche
comparte

La alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) es la alergia alimentaria más frecuente en bebés. En España, en torno a un 2% de bebés menores de un año sufre esta patología, pero la buena noticia es que la gran mayoría la supera antes de cumplir los 3 años. 

¿Cómo saber si tiene alergia a la leche?


Cuando un niño tiene alergia a un alimento, su sistema inmune percibe determinadas sustancias de ese alimento, en este caso, proteínas de la leche, como invasores peligrosos, por lo que trata de combatirlos liberando histaminas y produciendo anticuerpos para luchar contar esas proteínas. Es decir, provocando una reacción alérgica.


Los síntomas más habituales de la alergia a las proteínas de la leche de vaca son:


- El bebé se arque y se muestra incómodo mientras mama o toma el biberón.


- Suelta y coge el pezón o la tetina con rabia, como si no quisiera comer pero a la vez tuviera mucha hambre.


- Se muestra inquieto y nervioso después de comer en vez de dormirse plácidamente.


- Rechaza la comida.


- Duerme periodos de sueño muy cortos.


- Parece que siempre le duele la tripa.

Alergia a la leche

Alergia a la leche

Cuando el lactante no gana peso y su crecimiento es irregular, llora constantemente, tiene el abdomen abultado, diarreas frecuentes e incluso sanguinolentas y vómitos constantes que no cesan con un tratamiento común, tu hijo puede padecer una alergia a algún alimento. La frecuencia con que un niño come un alimento en particular, hace más probable que se haga alérgico a dicho alimento, por ello, las alergias más comunes dependen mucho de los hábitos alimenticios de la población.


- Vomita a propulsión o regurgita a menudo.


- Sus heces presentan un color raro, con moco, hebras de sangre o un olor muy fuerte.


- Presenta urticaria, eccema o inflamación facial.


- Tiene el abdomen muy abultado.


Generalmente la alergia a la leche aparece cuando el niño comienza a tomar fórmulas adaptadas ya que, aunque están elaboradas con leche de vaca modificada, presentan betalactoglobulina, una proteína totalmente extraña para la especie humana que no existe en la leche materna y que es muy alergénica.


No obstante, esta alergia puede aparecer desde recién nacido con la ingesta de leche materna. En este caso, es una reacción contra las proteínas de vaca existentes en la leche de la madre tras la ingesta materna de leche de vaca.


Aunque cualquier niño puede desarrollar alergia a la leche, hay ciertos factores que aumentan el riesgo, como antecedentes familiares, una administración precoz de fórmulas adaptadas con posterior lactancia materna (biberón en maternidades) y administración intermitente de estas leches durante la lactancia materna.


¿Cuál es el tratamiento a seguir?


El tratamiento, como en casi todos los casos de alergia, consiste en evitar el alérgeno, es decir, dar al niño leche exenta de las proteínas de la leche de vaca.


Si el niño está siendo alimentado solo con leche materna, la madre deberá evitar esta para que no le lleguen proteínas de la misma a través de su leche. Y si está siendo alimentado con biberón, deberán emplearse fórmulas especiales como los hidrolizados de PLV extensamente hidrolizados, las fórmulas a base de proteínas vegetales y las fórmulas elementales, éstas últimas están realizadas a partir de aminoácidos sintéticos, sin capacidad alergizante.


Aunque son más caras, en España la fórmula hidrolizada está subvencionada por la Seguridad Social hasta los dos años de edad. A partir de esta edad, según las condiciones del niño se amplía o se deniega la subvención.


Generalmente, la alergia desaparece por sí sola cuando el niño tiene entre 3 y 5 años, aunque hay algunos niños que continúan teniéndola pasada esta edad y, de hecho, algunos estudios apuntan a que la duración de la alergia a la proteína de la leche de vaca está en aumento. 


Una vez que el niño comienza la alimentación complementaria, habrá que tener cuidado con los ingredientes de todos los alimentos ya que esta proteína puede estar presente en más comidas aparte de la leche. Por ejemplo, debes evitar los fritos y los productos rebozados ya que suelen elaborarse con leche.


Además, deberás completar la dieta de tu hijo con otros alimentos que le aporten el calcio o la vitamina D presentes en la leche de vaca y tan importantes para el desarrollo de tu hijo, como cereales enriquecidos con vitaminas y calcio.


Nuevos tratamientos


Hasta ahora, lo normal en casos de alergia a la leche era evitar totalmente todos los alimentos que tuvieran proteínas de la leche de vaca hasta que la alergia despareciera por sí sola al crecer. Pero frente al aumento de niños con esta alergia más allá de los 5 años, se han llevado a cabo diversos estudios que afirman que se puede introducir la adquisición de tolerancia a la APLV.


Por ejemplo, un estudio realizado por la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica (SEICAP), afirma que la introducción pautada de leche de vaca a edades tempranas permite desensibilizar a los pacientes, es decir evitar la reacción alérgica. Según este estudio, cuanto antes se realice, más eficaz resulta.


Otro estudio, publicado en la prestigiosa revista The Journal of Pediatrics, confirmó que un número significativo de niños con APLV que recibieron una fórmula extensamente hidrolizada de caseína que incluía Lactobacillus rhamnosus GG (LGG) adquirieron más rápidamente la tolerancia a la proteína de la leche de vaca (PLV) que aquellos que recibieron otras fórmulas infantiles.


De esta manera, cuanto antes desparezca la alergia a la leche, antes podrá el niño y su familia llevar una vida normal.


0 Comentarios

Escribe tu comentario

iniciar sesión registrarte
×


×
×
×
Cerrar