¿Por qué los bebés dejan de comer?

¿Por qué los bebés dejan de comer?
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Existen muchos motivos que pueden causar que un bebé deje de comer, como encontrarse lleno, sufrir alguna enfermedad, tener una intolerancia alimentaria, tener algún problema emocional o de otro tipo, etc. Si tu bebé, de repente, ha dejado de comer y no hay manera de lograr que coma nada, lo primero que debes averiguar es la causa de ese rechazo a la comida.

Entre los motivos que pueden hacer que un bebé lactante o no deje de comer encontramos los siguientes:


1- Huelga de lactancia. Las huelgas de lactancia son periodos con una duración media de 3 o 5 días en los que el bebé deja de mamar y rechaza el pecho sin causa evidente. A primera vista, al bebé no le pasa nada ni está enfermo, pero no hay forma de conseguir que coma o se enganche al peco. Estas huelgas suelen darse entre los 4 y los 10 meses y suelen estar relacionadas con cambios en el entorno del pequeño. Los bebés son muy sensibles y cualquier pequeño cambio puede afectar a su alimentación.


Entre las posibles causas que pueden provocar esta huelga de lactancia encontramos:


- Cambios en el entorno: mucho frío o calor, mucho ruido, viajes, etc.


- Enfermedades que dificulten la succión, como mucosidad, otitis, etc.


- Cambios en el sabor de la leche por haber ingerido alimentos diferentes o por un nuevo embarazo (los cambios hormonales de la nueva gestación pueden afectar al sabor de la leche).


- Uso prematuro de tetinas de biberón o chupetes que afecten a la succión (succionar de estas tetinas es más sencillo, y el bebé puede ya no querer comer del pecho porque le cuesta más).


- Disminución de la producción de leche por saltarse alguna toma, seguir con lactancia mixta, etc. Si el bebé no consigue que salga la leche rápido, puede ponerse nervioso.


- Sabor distinto del pecho: algunas cremas pueden provocar un olor o sabor demasiado fuerte del pecho que no guste al bebé.


- Cambios en la vida del bebé: problemas en casa, mudanzas, vuelta de la madre al trabajo tras la baja de maternidad, incorporación a la guardería, etc.


- Introducción de la alimentación complementaria. Al cambiar los hábitos del bebé puede que rechace el pecho.


- Erupción de los dientes de leche. La salida de los dientes de leche puede causar molestias en las encías al pequeño. Si además te muerde con ellos y le regañas, puede que le dé “miedo” volver a mamar.


2- Crisis de lactancia. Las crisis de lactancia o de crecimiento son ciclos naturales en el desarrollo del bebé que hacen que se ponga nervioso al mamar y la madre piense que no tiene leche o hay algún problema con su elche, por lo que muchas veces abandonan la lactancia materna sin saber que con cambios adaptativos que se pasan en unos días. A lo largo de los 2 primeros años de vida pueden darse hasta 4 crisis diferentes en momentos distintos del desarrollo del bebé que es importante conocer:


- A las tres semanas el bebé necesita un aumento de la cantidad de leche para saciarse ya que se produce un pico de crecimiento. Para conseguirlo, mama de una forma más o menos ansiosa para estimular las glándulas lactantes de la madre y que produzcan más leche. En cuanto aumenta la producción, vuelve a mamar de forma normal


- Al mes y medio o los dos meses la leche del bebé se vuelve más salada para que el pequeño se acostumbre a nuevos sabores. Algunos niños rechazan este cambio al principio, pero si sigues dándole el pecho se acostumbrará enseguida.


- A los 3 meses se produce la crisis más delicada, causante de que muchas mamás abandonen la lactancia. El cerebro del bebé despierta a la influencia de los estímulos externos y cualquier ruido o sonido puede hacer que deje de mamar. Al mamar menos, se produce menos leche, pero más rápidamente. La madre puede pensar que el bebé se queda con hambre y le mete biberón, por lo que produce aún menos y gradualmente va dejando el pecho.


- Al año y a los dos años se producen sendas crisis que son más bien psicológicas. El niño quiere afirmar su independencia y alejarse de su madre, pero a la vez quiere seguir con el pecho, lo que hace que a veces lo rechace.


3- Empacho u otros problemas digestivos. Si el bebé ha comido mucho y se ha llenado es posible que sienta empacho, la tripa llena, tenga gases o indigestión y no tenga ganas de comer. También el estreñimiento crónico puede afectar al apetito del bebé ya que si no expulsa las heces estas se acumulan y hacen que el pequeño no tenga hambre.


4- Enfermedades víricas. Cualquier tipo de enfermedad o infección puede afectar al apetito del bebé. Resfriados, gripe, otitis, bronquitis… si tu bebé está malo, no le obligues a comer, en cuanto mejore querrá comer otra vez.


5- Intolerancias alimentarias. Es posible que tu bebé tenga una intolerancia alimentaria no reconocida (al gluten, a la leche de vaca…) que le provoca molestias digestivas que hacen que rechace los alimentos. Si presenta otros síntomas como dolor abdominal, náuseas, vómitos, tripa hinchada o gases debes consultar al pediatra.


6- Problemas emocionales. Los bebés también pueden sufrir estrés, estar preocupados, tener miedo o sentirse mal. Todas estas sensaciones pueden hacer que no tenga hambre o que coma mucho menos de lo habitual.


¿Qué hacer?


Como has visto, son muchas las causas distintas que pueden afectar al apetito del bebé y hacer que deje de comer, por lo que lo primero es averiguar la causa para buscar la mejor solución. Si el rechazo se debe a una enfermedad, pasará en cuanto esta se cure. Si tiene una intolerancia, es necesario hacer las pruebas pertinentes para saber qué alimentos no debe comer y eliminarlos de su dieta. Y en todos los casos es importante tener mucha paciencia y esperar a que pasen unos días ya que lo normal es que en 3 o 5 días el bebé recupere el apetito.


Mientras este momento llega debes intentar ofrecerle el pecho más a menudo, pero nunca forzarle. Busca un sitio tranquilo para darle de mamar y prueba todas las veces que haga falta. Si come otros alimentos ya, prueba a darle otras comidas mientras, aunque no dejes el pecho para que la producción no baje (puedes sacarte leche si no mama nada de nada en todo el día). Es importante que esté hidratado, así que puedes ofrecerle agua, zumos si tiene más de 6 meses, sopas, etc.


No te agobies ni te preocupes ya que es peor. Procura estar tranquila y esperar unos días hasta que el rechazo pase. Nadie se muere de hambre teniendo comida a mano, así que seguro que pronto tu bebé vuelve a comer como antes.

 

 


Fuentes:

Ajram, Dr. Jamil, Tarés, Dra. Rosa María (2005), El primer año de tu hijo, Barcelona, Ed. Planeta.

Guía de lactancia materna, Asociación Española de Pediatría. http://www.aeped.es/sites/default/files/7-guia_baleares_esp.pdf

Parellada, Ada (2007), ¡Es fácil que coman de todo!, Barcelona, Sigma.

Redacción: Irene García

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