Bebés y jamón serrano, ¿cuándo pueden empezar a comerlo?

Bebés y jamón serrano, ¿cuándo pueden empezar a comerlo?
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Tu hijo crece a pasos agigantados y sin darte apenas cuenta ya ha cumplido su primer año de vida. A medida que tu bebé va creciendo su alimentación va cambiando. Durante los primeros seis meses de vida es fundamental la leche materna que le proporciona a tu bebé los nutrientes necesarios para un correcto desarrollo y crecimiento. Pero a partir de esta edad puedes ir introduciendo diversos alimentos.

A partir de los seis meses de edad, tu bebé puede empezar con la papilla de frutas, introduciéndola, por ejemplo, en la merienda. En el resto de las comidas deberá seguir con la lactancia materna, o leche de fórmula. A partir de los siete meses, tu bebé ya podrá empezar a comer las primeras verduras y la carne blanca y roja. A partir de los 10 meses opta por introducir yema de huevo en las papillas y jamón de York despedazado.


A medida que avanzan los meses, poco a poco, podrás nutrirle de alimentos saludables para que poco a poco pueda ir identificando todos y cada uno de ellos. A partir del primer año de edad es recomendable darle los mismos alimentos que vosotros coméis cada día. Opta por alimentos blanditos que le aporten todos los nutrientes que necesita a su edad. Ya debes introducir todo tipo de comidas sólidas e incluso fruta en trocitos.


¿Y el jamón serrano? ¿Cuándo?


Una gran preocupación que tienen los padres cuando se habla de la dieta que siguen sus bebés es el jamón serrano. A menudo piensan que el jamón es bastante difícil de comer o incluso que pueden llegar a atragantarse con él, y por eso, con frecuencia, se duda de si es bueno o no introducirlo en sus dietas.



Lo ideal es introducirlo a partir del primer año de vida, cortándolo en lonchas muy finas o desmenuzándolo para que puedan comerlo sin dificultad. Además, el jamón serrano es un alimento que aporta un alto valor nutritivo y es apto para los primeros años de vida de tu bebé, pues este presenta muchos nutrientes beneficiosos para un adecuado crecimiento y desarrollo.


Es importante introducir este alimento en su dieta, ya que en la etapa infantil es donde adquiere mayor importancia la malnutrición. Habrá repercusiones a corto y a largo plazo, ya que a estas edades, los buenos y malos hábitos se mantendrán durante toda la vida. Por eso, es muy importante ir añadiendo poco a poco todos los alimentos en la dieta de tu bebé para que su organismo se acostumbre y sepa distinguir bien lo que se rechaza y por qué lo hace.


¿Es mejor que el Jamón de York?


A menudo nos preguntamos qué tipo de embutido o fiambre será mejor en la dieta de nuestro bebé. Pues bien, existen diferencias entre unos y otros. En concreto, el jamón de York contiene muchos más azúcares y, por ello, sería recomendable introducirlo más tarde que el jamón serrano en su dieta.


¿Previene la obesidad?


Es cierto que entre todas las propiedades beneficiosas que aporta el jamón serrano, cabe destacar la de prevenir la obesidad, siempre y cuando tu bebé siga una dieta equilibrada con alimentos nutritivos para su perfecto desarrollo. Sabemos que no se debe abusar de un mismo alimento en ningún menú, pero un alimento tan nutritivo como el jamón puede formar parte de la dieta de tu bebé para ser sana y saludable.


¿Qué les aporta?


El jamón serrano, como hemos dicho anteriormente, tiene un alto valor nutricional. Además, aporta grandes dosis de hierro y zinc, es rico en proteínas de alta calidad y también es un alimento rico en vitaminas del tipo B.


¿Y qué pasa con el jamón ibérico?


A menudo, sobre todo cuando llegan esas cenas de Navidad en familia, estoy segura de que disfrutas en el supermercado comprando ese jamón ibérico tan bueno que traía tu madre por esas fechas a casa, pero, ¿qué lo diferencia del jamón serrano? El jamón ibérico aporta más proteínas de calidad que el jamón serrano, sin embargo, este último contiene menos grasas y calorías. El jamón ibérico contiene más sal, pero es un alimento completamente natural y está elaborado sin ningún tipo de aditivo.


A diferencia de este, el jamón serrano aporta también mayor cantidad de fósforo, magnesio y potasio. Tanto el jamón ibérico como el serrano son productos saludables ricos en ácidos grasos insaturados, pero siempre será más recomendable el jamón serrano en la dieta de tu bebé.


Entonces, ¿embutidos o fiambres?


Los embutidos son los derivados cárnicos preparados a partir de carne cruda y grasa troceadas que se introducen en tripas naturales o artificiales para su curado. El chorizo o el salchichón son embutidos. A diferencia de estos, los fiambres son piezas de carne saladas y cocidas. En este grupo, el jamón serrano y la paleta o pechuga de pavo son los de mayor calidad.


Si nuestro hijo ya ha cumplido el primer año de vida y queremos empezar a introducir este tipo de alimentos en su dieta, son más recomendables los fiambres, sobre todo, el jamón serrano, pues contiene menos grasa y la cantidad de calorías es también menor.


Recuerda: a partir del primer año de edad, cortado en lonchas muy finas o en pequeños trozos muy desmenuzados y siempre con moderación. 


Foto: Creado por Bearfotos - Freepik.com

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