Bebés prematuros que no quieren comer

Bebés prematuros que no quieren comer
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Los bebés prematuros pueden nacer con dificultades para succionar la leche materna o el biberón debido a su inmadurez, por lo que, en algunos casos, es necesario alimentarle con vía para evitar problemas mayores. ¿Qué hacer si tu bebé prematuro no quiere comer?

Se considera que un bebé es prematuro cuando nace antes de la semana 37 de gestación ya que es en ese momento cuando se considera que el bebé ha madurado lo suficiente como para nacer y vivir fuera del útero sin problemas.


Las causas de los partos prematuros son muy diversas y pueden deberse tanto a problemas en la mamá como en el bebé. Algunas de las principales son: ciertas enfermedades maternas (diabetes, hipertensión, cardiopatías, anemia, infecciones severas, patologías renales, enfermedades autoinmunes, obesidad), anomalías en el cuello uterino, edades extremas (menor de 18 o mayor de 40), embarazo múltiple, anomalías congénitas o cromosómicas en el feto, insuficiencia placentaria, rotura prematura de la bolsa amniótica, placenta previa.


Dependiendo de la edad gestacional las posibles complicaciones que puede sufrir el bebé al nacer varían enormemente. Así, los bebés prematuros nacidos entre la semana 32 y la 37 no suelen presentar muchas complicaciones y se adaptan rápidamente al nuevo ambiente, sin embargo, los bebés nacidos con menos de 28 semanas de gestación pueden presentar diversas complicaciones para adaptarse y vivir, siendo las más frecuentes las relacionadas con la regulación de la temperatura, la alimentación y la respiración.


Para que el bebé salga adelante y evitar fallos cardiorrespiratorios graves se suele meter al pequeño en una incubadora y se le intuba o se le administra oxígeno. En cuanto a la alimentación, la mayoría de los bebés nacidos con menos de 30 semanas presentan problemas para succionar por sí mismos la leche materna o de biberón, por lo que se suele recurrir a otros métodos para alimentarle como jeringuillas, biberones o cucharas especiales para bebés débiles. Y si aún así el bebé no puede alimentarse, será necesario darle la alimentación por vía intravenosa hasta que pueda comer por sí solo.


El mejor alimento para cualquier bebé es la leche materna, también para los bebés nacidos antes de término. Por eso, siempre que sea posible la mamá deberá sacarse leche y ofrecérsela al bebé con alguno de los materiales antes indicados. Si la madre no tiene leche a causa de los problemas derivados del parto prematuro se puede recurrir a leche donada. Y si no es posible, hay que elegir leche de fórmula especial para bebés prematuros que cubra las necesidades nutricionales del recién nacido prematuro, que son diferentes a la de los recién nacidos a término. Así, estos pequeños necesitan mayor cantidad de proteínas para asegurar la formación y reparación de los tejidos; carbohidratos para suministrar energía al cerebro; grasas, omega 3 y 6, DHA-ARA para una neuronutrición e inmunonutrición adecuadas; calcio, fósforo y vitamina D para evitar la ostopenia del prematuro; hierro para evitar trastornos inmunológicos, anemia y favorecer el neurodesarrollo.


La alimentación es fundamental para asegurar el crecimiento y desarrollo del bebé fuera del útero, por eso será uno de los objetivos principales para los pediatras y enfermeros que cuiden del pequeño mientras esté ingresado en la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales). Y, una vez que el bebé pueda ir a su casa, los papás tendrán que asegurarse de que el bebé come lo suficiente y de manera regular para que su desarrolle continúe de manera adecuada. Además del peso ganado de una semana a otra, existen otras señales que nos pueden indicar si un bebé come lo suficiente o no, como los pañales que manche al día, su estado de ánimo, si duerme tranquilo o no, etc.


Si no hay manera de que tu bebé coma una vez que estéis en casa debes seguir los siguientes consejos:


- Darle de comer a demanda. Es posible que su estómago todavía sea pequeño y solo pueda comer pequeñas cantidades más frecuentemente. Ofrécele el pecho o el biberón a menudo.


- Elegir un ambiente tranquilo y silencioso para darle de comer. Es posible que al bebé le cueste acostumbrarse a los ruidos y sonidos de su casa, por lo que debes darle de comer en un ambiente tranquilo para que pueda comer sin interrupciones.


- Ofrecerle el alimento en la manera más conveniente. Si le cuesta cogerse al pecho, dale de comer en biberón. Y si le cuesta también el biberón, ofrécele la leche con una cuchara o jeringuilla hasta que sea capaz de comer de otra forma. Eso sí, debes seguir intentándolo para que pueda aprender a comer succionado.


- Estar tranquilo. Tus nervios se transmiten al bebé, así que debes estar relajado y calmado cuando le des de comer.


Si a pesar de todo te parece que tu bebé come poco y pierde peso o no lo gana, consúltalo con tu pediatra.



Fuente:

www.prematuros.net

Redacción: Irene García

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