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A mi bebé no le gusta el puré de verduras

A mi bebé no le gusta el puré de verduras

A partir de los 6 meses de vida los niños y las niñas pueden comenzar a comer otro tipo de alimentos más allá de la leche materna. Este momento es muy importante ya que la alimentación complementaria hay que ir integrándola poco a poco y de manera adecuada para que el pequeño se adapta a estos nuevos alimentos que nunca antes había probado. 

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Lo ideal es que los bebés coman de todo y tengan una dieta variada y equilibrada introduciendo siempre los alimentos en el momento adecuado. Son muchos los pequeños que rechazan las verduras desde el primer momento y, en cambio, a otros puede que le encanten. La fruta y la verdura suelen ser esos alimentos que más cuesta conseguir que acepten, pero existen algunos trucos y recomendaciones para que, poco a poco, terminen pidiéndolas ellos mismos. 

 

Seleccionar bien las primeras verduras que se le van a ofrecer cuando comience a probar los alimentos sólidos en puré es un punto clave. Lo mejor es escoger verduras que su estómago pueda digerir con facilidad y no le sienten mal al ser los primeros alimentos sólidos que consumen. Algunas verduras como las zanahorias, los puerros o las calabazas son buenas opciones al tener un sabor suave al que los niños se adaptan rápidamente. Por el contrario, alimentos como el repollo, la remolacha y la coliflor es mejor dejarlos para más adelante cuando su sistema digestivo esté más maduro. 

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A la hora de cocinar estos alimentos hay que seguir una serie de pasos sencillos pero esenciales: 

 

1. Elegir las verduras más frescas, lavarlas muy bien y, en el caso de añadir patata al puré, pelarla. A continuación, se parte todo en trozos grandes. 

2. Se añaden a un caldero con poca agua y hay que cocerlas hasta que estén blanditas. Cuando se cuecen los alimentos con mucha agua y durante mucho tiempo se favorece la pérdida de nutrientes. 

3. Con un pasapurés triturar los trozos de verdura y las patatas hasta que se quede una textura suave y se eliminen las posibles hebras que tengan los alimentos. Cuando ya no sea necesario dejar el puré tan líquido se podrá hacer con una batidora. 

4. En el caso de que el puré haya quedado demasiado líquido se puede espesar añadiendo un poco más de patata cocida. En los primeros días, también  se le puede añadir media cucharada de sus cereales habituales. 

 

La sal no se debe utilizar en las comidas para el bebé hasta que cumpla mínimo 1 año. Si se hace uso de esta antes de tiempo se estará forzando a trabajar en exceso a los riñones del pequeño. La cantidad que debe comer irá variando a lo largo de su crecimiento, al principio bastará con algunas cucharadas y si lo rechaza habrá que ir poco a poco dejando que pruebe los restos que se quedan en la cuchara. 

 

En cualquier caso nunca hay que obligarlos a comer si no quieren. A los bebés les pasa como a las personas adultas, habrá días que tengan más hambre que otros  o puede que le apetezca comer otro tipo de comida. Durante los primeros meses de la dieta complementaria la idea principal es que vayan acostumbrándose a los nuevos alimentos que serán su comida durante el resto de su vida. Por ello lo recomendable es hacer de esto un momento de disfrute y aprendizaje probando nuevas texturas y sabores. 

 

En el caso de que el niño o la niña rechacé la comida una primera vez, ¿hay qué seguir insistiendo con la misma receta? Pues sí. Son varios los estudios que han confirmado que la aceptación de los alimentos está muy relacionada con el número de exposiciones al mismo. Cuantas más veces pruebe una comida será más fácil que le termine por gustar. Las veces necesarias para que un alimento sea aceptado o rechazado definitivamente suelen rondar entre las 10 y las 15. 

 

El ejemplo de los progenitores es esencial. Ya se sabe que los pequeños aprenden imitando a los adultos de su entorno, sobre todo a su madre y a su padre, es por ello que si estos no comen frutas ni verduras no pueden esperar a que los pequeños lo hagan sin más. Si los bebés observan que sus progenitores comen frutas y verduras es probable que despierte curiosidad en ellos y también quieran probarlas. Necesitan tener un ejemplo al que imitar y del cual aprender, incluso para comer. 


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El cálculo de la talla en niños depende tanto de la herencia genética de los padres como del entorno en el que se cría. En este sentido, un entorno donde prime una alimentación sana y equilibrada y la práctica de deporte siempre impactará positivamente en el desarrollo del niño.

Fuentes:

 

Asociación Española de Pediatría, https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/recomendaciones_aep_sobre_alimentacio_n_complementaria_nov2018_v3_final.pdf

 

ComeFruta Blog, https://comefruta.es/pure-verduras-bebes

Fecha de actualización: 19-08-2019

Redacción: Andrea Rivero

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