¿Somos los padres los que creamos niños mal comedores?

¿Somos los padres los que creamos niños mal comedores?
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Presionar a tu hijo para comer puede tener un mayor impacto en su relación con la comida que sus hábitos alimenticios.

Antes, la costumbre era obligar a los niños a comer, aunque no quisieran. “Si quieres lentejas las comes y si no, las dejas”, decían las madres, pero era una afirmación falsa ya que siempre te obligaban a comerte el plato de lentejas, las quisieras o no. Y, aunque esto servía para muchos niños, que acababan acostumbrándose a comer de todo, para otros muchos era perjudicial y obligarles a comer cuando no querían solo servía para aumentar su negativa a comer, haciendo que se convirtieran en comedores quisquillosos y exigentes que apenas comían algunos alimentos.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Michigan encuentra que presionar a los niños para que consuman alimentos no cambia sus hábitos de alimentación exigentes, sino que incluso puede aumentarlos.

Los investigadores siguieron a un grupo de 244 niños étnicamente diversos de 2 y 3 años de edad durante un año, comparando las tácticas de presión de los padres a la hora de comer con el crecimiento de los niños y cómo la exigencia para comer cambió durante ese período.

El estudio buscaba responder a las siguientes cuestiones:

- ¿Deben los padres presionar a los niños para que coman?

¡Tranquilo! Los padres perfectos no existen

¡Tranquilo! Los padres perfectos no existen

Cuando nos imaginamos educando a nuestros hijos, todos nos vemos como los padres perfectos: siempre tranquilos, mesurados, sin enfadarse ni gritar y logrando a la primera que nuestros hijos obedezcan y se porten bien. Pero la realidad es que nadie es perfecto, todos cometemos errores y perdemos a veces la paciencia, y aceptarlo es importante para ser el mejor padre posible.

- ¿Cuáles son las consecuencias para el peso de los niños obligarles a comer?

- ¿El niño aprenderá que debe comer de todo, lo que resulta en obesidad, o aprenderá a comer verduras y otros alimentos saludables para ayudar a evitar el aumento de peso?

Aunque ambos escenarios son lógicos, el estudio encontró que ninguno de los dos ocurre, explica la autora principal, Julie Lumeng, directora del Centro para el Crecimiento y el Desarrollo Humano de la Universidad de Michigan.

"En pocas palabras, encontramos que durante un año de vida en la niñez, el peso se mantuvo estable en la tabla de crecimiento, ya sea que fueran quisquillosos o no", dijo Lumeng. "La alimentación exigente de los niños tampoco era muy cambiante. Se mantuvo igual tanto si los padres presionaron a sus consumidores quisquillosos como si no".

La personalidad sí influye

Así que, básicamente, los padres (o abuelos) no convierten a los niños en consumidores exigentes, pero al presionarlos para que coman, tampoco los convierten en "buenos" comedores. Si un humano está destinado a ser quisquilloso con la comida (y en otros aspectos), simplemente sucede porque algunos gustos son difíciles de cambiar, según los investigadores.

Sin embargo, lo que puede suceder al usar coerción en la mesa es dañar la relación del niño con los padres. "Presionar a los niños para que coman debe hacerse con precaución, y no tenemos mucha evidencia de que ayude con mucho", dijo Lumeng. "Como padre, si presionas, debes asegurarte de que lo haces de una manera que sea buena para la relación con tu hijo".

Para asegurarse de que los resultados del estudio no fueran una anomalía, el equipo comparó sus resultados con otros estudios de alimentación exigentes realizados en los últimos 10 a 15 años y descubrieron hallazgos similares.

Lumeng señala que a pesar de que las exigencias en la alimentación de los niños no suelen ser insanas, sí resultan frustrantes e inconvenientes para los padres. Lidiar con un hijo que solo quiere comer ciertos alimentos puede hacer que las comidas se conviertan en una batalla diaria, algo agotador para los padres que intentan que sus hijos coman de todo.

A pesar de ello, hay que tener cuidado con lo que hacemos durante las comidas ya que las exigencias y las obligaciones pueden, como hemos visto, ser perjudiciales para la relación del niño con los padres y no conseguir el objetivo deseado. No debes obligar a comer a tu hijo ni castigarle si no come. Hay que conseguir que coma todo tipo de alimentos pero con paciencia y cariño, ofreciéndoselos de otra forma, en platos diferentes y atractivos, probando poco a poco… Así conseguirás que tu hijo coma de todo sin necesidad de pelearte con él. Además, el niño desarrollará una relación sana con la comida y buenos hábitos alimenticios, lo que favorecerá que coma bien de mayor, evitando la obesidad o los trastornos alimentarios. Y también mejorará vuestra relación y confianza.

Si no quieres que tu hijo sea quisquilloso al comer, no le fuerces. El respeto es el mejor arma para la educación de los hijos.

 

 


Fuente: Picky eating, pressuring feeding, and growth in todders, Julie C. Lumeng, Alison L.Millera, Danielle Appugliese, Katherine Rosenblum, Niko Kaciroti. https://doi.org/10.1016/j.appet.2017.12.020

Redacción: Irene García

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