El primer regalo de navidad.
Cuento › Navidad
Sara es una niña de 5 años, alegre y risueña, le encanta jugar y preparar fiestas. Tiene muchos amigos en el cole y siempre ayuda a sus compañeros a preparar su fiesta de cumpleaños. ...
Cuento › Navidad
Sara es una niña de 5 años, alegre y risueña, le encanta jugar y preparar fiestas. Tiene muchos amigos en el cole y siempre ayuda a sus compañeros a preparar su fiesta de cumpleaños. ...
Cuento › Risa
Pedro se pasa el día jugando y contando chistes. Su madre muchas veces se preocupa porque no le ve estudiar, pero la verdad es que Pedro siempre saca buenas notas. Es que nada más...
Cuento › Animales
¿A pintar? ¡Por favor! Que el ya tenía 10 años y eso era cosa de bebés. Entonces se le ocurrió una cosa. Nunca le había gustado el pelo de su prima. Tenía la cabeza llena...
Cuento › Navidad
Esta historia comienza unas navidades no muy lejanas. En casi todo el mundo, las familia reunidas las celebraban. Las calles de las ciudades y pueblos se iluminaban con miles de bombillas...
Cuento › Clásicos
Era una mujer que tenía tres hijas. Y tenían en el jardín una mata de albahaca y cada día una de las hermanas salía a regarla. Un día salió a regar la mata de albahaca la hija...
Cuento › Clásicos
Dorita era una niña que vivía en una granja de Kansas con sus tíos y su perro Totó. Un día, mientras la niña jugaba con su perro por los alrededores de la casa, nadie se dio cuenta...
Cuento › Miedo
Èrase una vez... un gigante que, al repartir un tesoro con un hechicero muy codicioso, se peleó con él y le amenazó: "¡No ves que podría aplastarte con mi meñique si quisiera!...
Cuento › Animales
Una mañana soleada un pequeño cerdito lloraba y lloraba. Estaba junto al rio muy triste y solo. De repente vió acercarse a un perrito y éste le dijo: _¿qué haces aqui cerdito...
Cuento › Clásicos
Ella me prometió que bailaría conmigo si le llevaba rosas rojas -murmuró el Estudiante-; pero en todo el jardín no queda ni una sola rosa roja. El Ruiseñor le estaba escuchando...
Cuento › Clásicos
La figura del gato subiendo y bajando las escaleras se hizo repetitiva hasta el hartazgo. Durante tres o cuatro oportunidades observé, en la confusión propia de una noche como esa,...
Cuento › Clásicos
Jamás hubo lugar más espléndido ni época más propicia que la que vivía la hermosa ciudad de Daduiz. No había ciudadano triste ni comida ajena; todo cuanto daba el mundo era dado...
Cuento › Clásicos
Cuando ya eso se había vuelto insoportable -una vez al atardecer, en noviembre-, y yo me deslizaba sobre la estrecha alfombra de mi pieza como en una pista, estremecido por el aspecto...
Cuento › Aventuras
No hace mucho tiempo que existía un humilde sastrecillo que se ganaba la vida trabajando con sus hilos y su costura, sentado sobre su mesa, junto a la ventana; risueño y de buen humor,...
Cuento › Amor
Había una vez, En un pueblito cualquiera del centro de la Argentina, una niña que vivía en un hermoso barrio de casitas, no lujosas pero sí pulcramente pintadas y de prolijos jardines,...
Cuento › Aventuras
Hace mucho, mucho tiempo. El rey Salomón, disfrazado, solía por las noches salir a pasear por la ciudad de Jerusalén. En una de esas noches fue atacado por tres desconocidos que...
Cuento › Animales
Una viejita tenía una huerta que era una maravilla. Allí encontraba uno todo: rabanitos, culantro, tomates, zapallitos y chayoticos tiernos, lechugas. Pero la viejita comenzó a encontrar...
Cuento › Príncipes y princesas
Había una vez un rey que tenía tres hijos. Y el rey estaba desconsolado con sus hijos, porque los encontraba algo mamitas y él deseaba que fueran atrevidos y valientes. Se puso a...
Cuento › Clásicos
Erase que se era un bosque muy grande, y en el centro de este habia una casita muy bonita hecha de troncos en donde vivia una familia muy feliz. El padre, un leñador llamado brazofuerte...
Cuento › Clásicos
Como aún era demasiado renacuajo para ir solo en metro, cruzar la calle por mi cuenta, o invitar al cine a la chica pecosa que vivía en el rellano de mi escalera, decidí convertirme...
Cuento › Navidad
Javito, te tengo una sorpresa. El chiquito miró al sacerdote con su habitual cortedad. - ¿Una sorpresa, padre Rolo? - articuló apenas. - Vas a cantar el solo de Noche de Paz...