Sexo después del parto

Sexo después del parto
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¿Puede un recién nacido afectar a tu vida sexual? Son las 8 de la tarde, pero a ti te parece medianoche. Al fin has acostado al bebé y lo único que te apetece es tirarte a la cama… ¡para dormir!

Atender a un recién nacido -y más aún si tiene un hermano- es un duro y agotador trabajo que inevitablemente relegará a un segundo plano el resto de cosas. Es en este contexto cuando surge la pregunta del millón: ¿Influirá la llegada del bebé en nuestra vida sexual? La pregunta tiene difícil respuesta, ya que, como en otros casos, entran en juego diversos factores


La continúa atención que tu bebé demanda, los horarios de comida, sus lloros, y la posible cohabitación con él no es el escenario idóneo para dar rienda suelta el deseo sexual. Hasta la aparición del nuevo miembro en la familia tus pechos eran esencialmente objetos sexuales, ahora son la fuente de alimentación de tu hijo. Es natural sentirse extraño y, por qué no decirlo, experimentar cierta aprensión con la nueva situación. No recrimines a tu pareja por ello ni te culpes a ti misma; compaginar el papel de madre con el de amante requiere su tiempo –que no es precisamente lo que te sobra ahora- y sobre todo mucha paciencia.

Aunque se han llevado a cabo muchos estudios para demostrar o determinar el efecto de la lactancia en la libido, los resultados no han sido del todo concluyentes. Así, la única certeza es que el impacto de ésta varía de una mujer a otra. Es imposible considerar el amamantamiento como el único factor en la disminución del deseo sexual, especialmente teniendo en cuenta los numerosos cambios que ocurren a causa de la maternidad, no sólo en tu cuerpo si no también en tu forma de vida. No obstante sí es cierto que algunos elementos relacionados con la lactancia pueden tener un influjo negativo sobre el sexo, pero afortunadamente hay solución. Siempre y cuando seas consciente de lo que te ocurre y por qué, podrás enfrentarte a ellos.


Tu energía por los suelos

Tanto si el bebé toma el pecho como si es alimentado con biberón, el agotamiento se convertirá en un síntoma habitual, especialmente si, como la mayoría de los nuevos padres, tienes que sobrevivir a apenas unas horas de sueño cada noche. En estas circunstancias no es de extrañar que el sexo no figure precisamente en el primer puesto de tu lista de prioridades.

Durante la mayor parte del día, prácticamente la totalidad de tu energía física y emocional está dirigida a tu bebé y es natural que te resulte difícil reenfocar la atención a tu relación de pareja. Tampoco ayuda el hecho de que el nuevo inquilino duerma en la misma habitación. La solución pasa por encontrar tiempo para reconstruir esa parte tan importante de tu relación. Empieza por ejemplo, reservando una hora para pasarla en pareja, al menos una o dos veces por semana. No tengas reparos en pedir ayuda, delegar trabajo o dejar un par de horas a tu niña con un canguro o un familiar.


¡Me siento fea y gorda!

Hace semanas que tienes a tu pequeño entre tus brazos, pero estás cansada, entregada casi exclusivamente a la pequeña criatura, y para colmo padeciendo aún las inevitables consecuencias del embarazo y el parto. Es normal que pasen días sin que pienses ni un segundo en el sexo.

Tras dar a luz muchas mujeres no reconocen su cuerpo ante el espejo. A pesar de haber alumbrado aún no han recuperado la esbeltez de sus formas previas a la gestación y esto puede hacer que se sientan menos deseables por sus parejas. Si a esto le añadimos otros “efectos secundarios” del parto, como la episiotomía, la cicatriz de la cesárea, las pérdidas de sangre o los pechos hinchados y doloridos, es lógico que la inapetencia sexual o el miedo al dolor se apodere de una reciente mamá durante las primeras semanas, o meses.

Plantéate hacer ejercicio regularmente para perder esos kilitos de más, endurecer la tripa fofa y tener más energía. La reeducación perineal beneficiará tu vida sexual, fortaleciendo las paredes de la vagina y favoreciendo el retorno a su estado normal, ya que tras el parto, no es extraño que esté más flácida o se entreabra, además te ayudará a evitar las pérdidas de orina.

Si te han realizado una episiotomía, tendrá que pasar alrededor de un mes para que desaparezcan las molestias durante el acto sexual. En el caso de la cesárea, no se recomiendan las relaciones íntimas antes de las seis semanas. Después de este tiempo los dolores remitirán pero quizás no el miedo a sufrir o a no ser capaz de satisfacer a tu pareja por tus angustias. En estas situaciones es crucial el diálogo con él y proceder con suavidad y sin prisas. Echa mano de las caricias y formas de sentir placer alternativas a la penetración hasta que te sientas cómoda.

> Ejercicios para una reeducación perineal

El periné o suelo pélvico es un conjunto de músculos que sustentan la parte abdominal inferior y que sirve de apoyo a la vejiga, el útero y una porción intestinal. Para que esta estructura anatómica funcione correctamente, sus músculos deben estar adecuadamente preparados.

Para conseguir una sexualidad satisfactoria, entre otros beneficios, es aconsejable procurar fortalecer la musculatura del suelo pélvico pues ésta se ve seriamente perjudicada por la contracción abdominal y los esfuerzos realizados durante el parto.

Eso sí, no retomes el ejercicio de una forma precoz, y evita los deportes que conlleven el incremento de la presión intrabdominal (saltar, llevar peso, abdominales).

La recuperación de la elasticidad del periné requiere un sencillo aprendizaje que consiste en contraer y relajar este músculo. Puedes empezar a hacer estos ejercicios perineales - también llamados contracciones de Kegel- a los 30 o 40 días después de dar a luz. Eso sí, antes de empezar debes desterrar cualquier sentimiento de vergüenza.

1. Estírate en el suelo, boca arriba, con las piernas flexionadas y contrae el periné. Cuenta 3 segundos y relaja seis. Hazlo como si intentases retener el deseo de orinar. Contrayendo sólo el periné, ni los músculos abdominales, ni las nalgas, ni los muslos. Realiza dos series de 10 repeticiones cada una, durante cuatro veces al día. Podrás aumentar las series hasta llegar a 20 veces seguidas apretando durante cuatro segundos y descansando ocho segundos.

Aprovecha para practicar estos sencillos ejercicios en cualquier momento. Sentada, de pie… ¡Nadie notará lo que estás haciendo!

2- Tumbada boca arriba, expira apretando el vientre, las nalgas y genitales, de manera que toda la columna, incluida la zona lumbar, entre en contacto con el suelo. Inspira relajando la zona contraída. Repite dos series de diez veces aumentando hasta 20.

Para identificar qué músculos son los que debes ejercitar, cuando tengas ganas de orinar, siéntate en el inodoro con las rodillas separadas y al comenzar para durante un par de segundos y reinicia la micción. De nuevo, para y sigue orinando, hasta finalizar. Cuando consigas hacerlo sin dificultad es que tienes músculos pélvicos fuertes. Haz esta prueba de forma ocasional y únicamente para reconocer los músculos y su tonicidad; no la realices habitualmente como un ejercicio más ya que podría causarte una infección de orina.

Otra forma de identificación consiste en un tacto vaginal, inserta un dedo limpio -y lubricado si hace falta- en la vagina e intenta apretarlo. Si notas algún movimiento o presión muscular es que lo estás haciendo correctamente. Repítelo tantas veces al día como puedas, hasta alcanzar las 300 diarias. A medida que tu musculatura esté más tonificada, podrás notar que aprietas más.


Hormonas revueltas

Debido al estrecho vínculo afectivo que se establece con el amamantamiento es frecuente que muchas mujeres se sientan exhaustas al final del día y no encuentren sencillo pasar del rol afectivo con el bebé a la intimidad con su pareja. Las hormonas (de nuevo) tienen mucho que ver en esto. Los niveles hormonales oscilan de forma significante en las semanas y meses posteriores al parto y pueden causar irritabilidad, tristeza y en ocasiones apatía sexual. Cuando una mujer está dando el pecho, puede experimentar mayor sequedad vaginal, incluso si está excitada. De ahí que el acto amoroso resulte incómodo y a veces hasta doloroso. Ambos debéis comprender que se trata de un problema fisiológico y no de una cuestión de ganas. Esta falta natural de lubricación puede suplirse fácilmente con la aplicación de lubricantes artificiales.

Otra hormona que juega un papel crucial en esta fase es la oxitocina, también llamada hormona del amor, ya que desde hace mucho tiempo se sabe que es la hormona involucrada en la confianza y el amor entre los seres humanos. Se ha demostrado que al entrar en el flujo sanguíneo activa las glándulas mamarias y fortalece el vínculo entre el hijo y su madre. Tiene pues relación con la conducta maternal, la aceptación del bebé y las ganas de alimentarlo. Por eso el nivel de oxitocina en la mujer aumenta al final del parto y durante la lactancia.

La oxitocina es un elemento crítico en la bajada de leche durante la lactancia. Se libera en grandes cantidades en respuesta a la estimulación del pezón por la succión del bebé, facilitando por tanto el amamantamiento, pero también lo hace durante el orgasmo, por lo que no es raro que durante el coito, en madres lactantes se escape leche materna, fundamentalmente durante las primeras semanas cuando aún no está establecido el patrón de alimentación. En algunas mujeres estas pérdidas pueden ser simples gotas, en otras un chorro a presión. Advertir a tu pareja no está de más (¿te imaginas su cara al recibir un disparo inesperado de leche en el en el momento álgido?).

Los escapes de leche no deben ser óbice para hacer el amor con tu pareja. Ten a mano gasas para limpiarte en caso de que te ocurra. Ponerle un punto de humor y risas también os ayudará. Puedes disminuir el “riesgo de derrame” dándole el pecho a tu hijo antes de pasar a la acción o, si te resulta realmente incómodo y desagradable siempre puedes permanecer con la parte superior tapada o bien introducir discos absorbentes en tu sujetador más sugerente.

En ningún caso te plantees destetar al bebé para avivar tu deseo sexual. La lactancia y el sexo no son incompatibles, simplemente tienes que adaptarte a la nueva situación y si cuando llegue el momento de destetarle tu pasión renace ¡pues eso que has ganado!

La prolactina es una más de las hormonas que intervienen en esta etapa. Su función es estimular la secreción láctea, pero también puede disminuir el deseo sexual. Otra hormona inhibidora de la libido es la progesterona, la misma que provoca los síntomas premenstruales, y cuyo nivel es muy elevado en las mujeres lactantes, por lo que no es de extrañar que la combinación de ambas hormonas sea un perfecto matapasiones.

Las dos hormonas necesarias para despertar el deseo sexual femenino son los estrógenos y la testosterona y ambos se encuentran en niveles muy bajos durante la lactancia. Pero una vez que termine esta etapa y recuperes la fertilidad, comprobarás que durante la ovulación tu deseo sexual aumenta, debido a que los niveles de estrógenos se han elevado. 

Si tu intención no es tener hijos aún no te sirvas de la lactancia como único método anticonceptivo. Aunque es un método natural de control de natalidad no es efectivo al 100%. Sólo es eficaz si concurren una serie de factores como que el bebé tenga menos de seis meses, no se haya producido la vuelta de la menstruación, el pequeño esté alimentado exclusivamente de leche materna, etc.


Comunica tus necesidades

Habla con el padre de tu bebé acerca de cómo te sientes y explícale que necesitas ayuda para relajarte. Una dosis extra de juegos preliminares, de masajes, o simplemente charlar con él pueda ser suficiente. Puedes pedirle también que se encargue de las tareas domésticas que te correspondan, para liberarte de un poco de carga de trabajo. Además, ¿podrás resistirte al atractivo de un hombre haciendo la colada o fregando los platos?

Sabemos que es una etapa de agotamiento y seguramente el sexo es lo último que se te pasa por la cabeza en este momento, pero esta fase no durará eternamente. Recuerda, lo más importante es que te relajes que busques un poco de tiempo para mantener la intimidad y el afecto, incluso si no practicas el sexo regularmente y verás como pronto recuperas la energía y la pasión de antes.

 

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Fuente:

Goetzl, Laura (2006), Concepción y embarazo a partir de los 35, Pearson Educación.

"Sexo después del parto", Sanitas

Fecha de actualización: 08-10-2008

Redacción: Lola García-Amado

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2 Comentarios

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  1. Anónimo

    "La verdad nosotro mi esposo y yo no nos esperamos despues que di a luz a los tres dias lo hisimos y fui yo quien no pudo es perar mas tiempo y desde entonses cada 4 o 5 dias .el baño caliente ayuda a detener un ppoco el flujo me di tiempo para limpiar la casa atender a mi niña de 5 años y a mi hijo recien nacino mi esposo llega del trabajo y me duermo unas 3 horas mientras le da formula a nuestro bebe y me despierto y luego le doy pecho a mi hijitse queda dormidito asta las 6 de la mañana nuestro bebe y mi niña grande en su cuarto.me siento muy bien y mi animo mas grande es que tengo la parejita .".

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    • Anónimo

      "Buenos dias muy agradecidad x esta pagina. ya q mi esposo y yo estamos recien dado a luz, mi beba tiene dos mesesitos, y nacio x medio de una cesaria, y se nos ha echo muy imposible tener relaciones sexuales, es mas el, piensa q yo me niego, o peor q no tengo ganas. yo, si quiero pero me duele al momento de la penetracion, y tambien fuull cansada, agotada.. y solo quiero estar con mi beba amantarla pendiente de sus cosas, y no compartir con mi esposo, ni mi otra hija.. ayaudaaaaaaaa.. ".

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