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Maternidad y culpa

Maternidad y culpa

El sentimiento de culpa durante la maternidad es muy común y suele acompañarte en el resto de tu vida (aunque la intensidad disminuye y los motivos cambian). No hay madres perfectas, todas se equivocan, gritan, lloran y a veces desean huir. Saber llevar estos sentimientos de culpa hará que tu vida sea más fácil.

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Índice

 

¿Por qué se tienen sentimientos de culpa durante la maternidad?

Has tenido a un hijo 9 meses en tu vientre, dándole todo lo que necesitaba y él podía querer. Esto cambia con su nacimiento. Puede que sigas entregándote por completo a tu bebé, pero por mucho que lo hagas ahora está separado de tu cuerpo, no le podrás satisfacer plenamente.

Siempre se piensa que hubo algo que se puso hacer mejor y esto te puede generar una gran tristeza y gran culpabilidad, ya que estás poniendo en juego a tu hijo. El sentimiento de culpa va mutando con el tiempo, normalmente, cuando el niño crece te sientes mejor. Esto ocurre cuando te das cuenta de que todas las madres tienen las mismas preocupaciones y de que no puedes hacer todo por tu hijo (pero este sentimiento te acompañará siempre).

Además, la multitud de información que recibes (muchas veces contradictoria), más que facilitar la labor de madre, parece que la complica. A esto lo acompaña el hecho de que todo el mundo opina sobre lo que las madres deberían hacer (sobre todo desde una perspectiva no actual). 

No hay nada que conecte más a madre e hijo que una conversación honesta, sincera y humilde hablando desde el corazón sobre todo aquello que ya no quieres seguir haciendo del mismo modo. Lo niños no necesitan madres perfectas, necesitan madres sinceras, humildes, auténticas, conectadas y honestas consigo mismas y capaces de mostrar su vulnerabilidad.

Cuanto antes te des cuenta de que la madre perfecta no existe y dejes de aspirar a serlo, mejor te sentirás. Compararte con otras madres puede contribuir a tu malestar, aunque en algunos ámbitos creas que se desarrollan mejor que tú, en otras ellas lo harán peor, y las apariencias engañan.

¿Cómo evoluciona el sentimiento de culpa con los años?

Como hemos dicho, el sentimiento de culpa siempre va a acompañar a la madre. Normalmente se produce cuando te arrepientes de algo que no has hecho, algo que desde la perspectiva actual hubieses hecho de otra forma, etc.

Los motivos más comunes de culpa en las madres son:

- Años preescolares: muchas madres se sienten mal por el aburrimiento, la euforia de la maternidad no duró. Además puedes llegar a sentirte culpable porque no quieras amamantar a tu hijo, el método de crianza, etc. 

Puedes también llegar a sentirte culpable por el agobio que te produce pensar que tu bebé te necesita todo el rato, pero es algo totalmente normal.

- Años de escuela infantil: aquí el problema lo tienen sobre todo las madres trabajadoras. Intentar preparar la comida, ayudar al niño con las tareas, organizar horas de juego y otras actividades junto a ser buena con tu trabajo puede producir mucho estrés.

Esto puede acabar haciendo que duermas mal, te dejes de preocupar por ti misma y tu trabajo te deje de gustar porque pienses que no es donde deberías estar.

- Adolescencia: te puede resultar doloroso darte cuenta de que tus hijos adolescentes ya no te necesitan como antes y quieren su propio espacio. En esta etapa muchos adolescentes empiezan a sentir vergüenza de que los vean con sus padres y esto puede hacer que te sientas mal.

Además, la adolescencia es una etapa complicada en la que seguramente (por una cosa o por otra) tus hijos tengan problemas, y si los tienen te sentirás culpable. Piensa que tus hijos adolescentes serán personas encantadoras y que lo harán tan bien como puedan en la vida.

- Adultos-jóvenes: lo más notable de esto es cuando los hijos abandonan la casa. Te puede invadir la preocupación de que no vayan a visitarte, sentirte sola en casa. Si te sientes “abandonada” háblalo con ellos par a que sepan lo que esperas.

- Adultos: a pesar de que puedas pensar que has aprendido de las diferentes etapas de la vida y que la culpa desaparece, no es así. En esta etapa te preocupas por los errores que pueden cometer tus hijos y los comparas con los tuyos. No puedes dejar de dar tu opinión, pero en los mejores casos te das cuenta de que no debes dar los consejos hasta que te pregunten. Ten en cuenta que en la relación de madre e hijo tu siempre serás la adulta e intentar hacer las cosas bien.

¿Qué puedo hacer para no sentirme culpable?

Hay una serie de consejos que puedes seguir para no culparte de las cosas:

- Pensar que el motivo de la culpa ha sido un error: piensa que de los errores se aprende y, si te vuelves a ver en la misma situación, no actuarás igual. Puedes escribir las razones que te hacen sentir culpable, dedícale tiempo. Al escribir ordenas tus pensamientos por lo que puedes percibir con mayor conciencia la realidad.

- Encuentra actividades que te entretengan, así dejarás de pensar en este tema constantemente. Una buena opción es hacer ejercicio, apuntarte a pintura, etc.

- Desmelénate un poco, haz algo que pensaste que nunca harías.

- Echarle la culpa a otro no vale de nada, no aprendes nada y puedes llegar a hacer mucho daño.

- Si te sientes muy mal, acude a un psicólogo con el que hablar.

- Aléjate de las personas que alimentan tu sentimiento de culpa. Esto puede llegar a ser doloroso ya que normalmente son personas cercanas que no lo hacen a mala fe. Suelen ser personas de generaciones anteriores que han vivido la maternidad con una perspectiva diferente.

- Piensa en los desafíos a los que se enfrentan otras madres: esto permite que no te sientas sola y única en la tarea de cuidar y educar.

- Piensa que la vida cambia: piensa que las decisiones que tomes en cuanto a tu hijo normalmente no suponen un compromiso de por vida. Prueba cosas y, si no funcionan, simplemente cámbialas.

 

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