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¿Cómo hablar de drogas a los adolescentes?

¿Cómo hablar de drogas a los adolescentes?

La adolescencia es el periodo de desarrollo y crecimiento humano que transcurre entre los 10 y los 19 años, es decir, después de la niñez y antes de la edad adulta. Es una etapa que está muy condicionada por diversos factores biológicos como es la entrada en la pubertad. Estos cambios son universales, pero ciertos factores culturales y socioeconómicos pueden conllevar a otros aspectos como el desarrollo de las actitudes o las prácticas sexuales.

 

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Esta etapa de la vida es sumamente importante para el desarrollo de la persona, no solo físico sino el desarrollo mental y emocional. Las experiencias que se viven durante el desarrollo son claves para su preparación para la edad adulta. Más allá de lo físico se deberán adquirir actitudes necesarias para establecer relaciones de adultos, ir poco a poco madurando hasta conseguir una independencia económica y social, adoptar la capacidad de razonamiento abstracto, ser capaces de asumir funciones adultas y desarrollar una identidad propia.

 

Durante estos años se pasan por varias fases y la presión social de grupo a veces acarrea a que se cometan actos ilegales e inmaduros, como pueden ser consumir alcohol, tabaco u otras drogas o tener relaciones sexuales sin protección con sus derivadas consecuencias.

 

Los patrones de conducta que se adquieren durante estos años son fundamentales y pueden tener consecuencias positivas o negativas. El consumo o no de drogas o la asunción de riesgos o de protecciones durante las prácticas sexuales tendrán efectos positivos o negativos a la largo en su salud y bienestar. Es esta etapa donde los adultos tienen que influir positivamente en los jóvenes para evitar que tengan problemas.

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¿Cómo hablar de drogas a los adolescentes?

¿Cómo hablar de drogas a los adolescentes?

La adolescencia es el periodo de desarrollo y crecimiento humano que transcurre entre los 10 y los 19 años, es decir, después de la niñez y antes de la edad adulta. Es una etapa que está muy condicionada por diversos factores biológicos como es la entrada en la pubertad. Estos cambios son universales, pero ciertos factores culturales y socioeconómicos pueden conllevar a otros aspectos como el desarrollo de las actitudes o las prácticas sexuales.

 

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Este periodo es complicado ya que los adolescentes se encuentran en una etapa intermedia entre la infancia y la edad adulta sin estar realmente cerca de ninguno de esos momentos. Además, están en pleno desarrollo y aún no son capaces de comprender al 100% la relación entre una conducta y sus posibles consecuencias, no perciben el grado de control que tienen respecto a la toma de algunas decisiones, por lo general relacionadas con su salud, como el consumo de alcohol, por ejemplo. Tampoco son capaces de entender de manera plena algunos conceptos algo complejos.

 

Esta inmadurez e incapacidad que aún tienen son las características que los convierten en vulnerables antes ciertas conductas de alto riesgo. Además, durante esta etapa el comportamiento de los jóvenes es algo más conflictivo y rebelde, no respetando las prohibiciones y tendiendo a tener en más de una ocasión conductas peligrosas. Además, el entorno por el que se muevan y las personas con las que se relacionen son también aspectos claves de sus propios comportamientos.

 

Las costumbres, las leyes y las tradiciones del lugar donde se vive también van a afectar en gran medida a los jóvenes. Estas pueden restringir el acceso a algunas informaciones o servicios a los adolescentes como, por ejemplo, a aquellos relacionados con la salud reproductiva. Todo ello afectará a las decisiones que estos tomen y a los riesgos que asuman.

 

En el caso de las drogas, del tabaco y del alcohol los adolescentes suelen consumirlos por simple curiosidad o por sentir cierta presión de grupo y una fuerte necesidad por encajar. Generalmente cuando su consumo comienza a ser frecuente suele notarse y haber ciertas pistas en su conducta.

 

1. Problemas de rendimiento y de disciplina.

2. Cambios bruscos de humor.

3. Falta de interés por sus aficiones habituales.

4. Empeoramiento en las relaciones familiares.

5. Pérdida del apetito.

6. Enrojecimiento en los ojos.

7. Uso de colirios, inciensos y desodorantes para ocultar los olores.

8. Ausencias o retrasos en el instituto o trabajo.

9. Dificultad para concentrarse.

10. Peticiones de grandes cantidades de dinero.

 

Los programas escolares y comunitarios para la prevención del consumo de drogas en adolescentes suelen ser positivos y contribuyen a que se disminuya el consumo. Los progenitores no deberían obviar este tipo de charlas educativas que no solo enseñan a los jóvenes, también serán los padres y las madres quienes aprendan cosas nuevas. Aquí van una serie de recomendaciones que deberían seguir los adultos para prevenir el consumo de drogas en sus hijos:

 

1- Transmitir valores positivos y correctos.

2- Inculcar los valores propios de la comunidad o sociedad en la viven y fomentar el sentimiento de pertenencia.

3- Enseñar a ser moderados y prudentes, sobre todo con el tema del dinero.

4- Reforzar de manera positiva aquellas conductas que lo merezcan y negativamente las que haya que corregir explicándoles siempre el motivo de la manera correcta y sin faltar al respeto.

5- Ofrecer un ejemplo para los hijos mostrando siempre moderación.

6- Mantener unos horarios adecuados para cada edad.

7- Mantener la comunicación en el hogar y aprovechar aquellos momentos en los que se note predisposición para dialogar por parte de los jóvenes.

8- Conocer a su grupo de amigos y ofrecer la casa como lugar de reunión si es necesario.


Fuentes:

Organización Mundial de la Salud (OMS)

Asociación Española de Pediatría (AEPED)

Fecha de actualización: 19-07-2019

Redacción: Andrea Rivero

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