¿Cómo ayudar a mi hijo ante una decepción amorosa?

¿Cómo ayudar a mi hijo ante una decepción amorosa?
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Recordemos que la adolescencia se caracteriza por cambios afectivos y psicosociales, emociones nuevas, intensas y contradictorias, así como también sensaciones relacionadas con la atracción sexual, surgiendo sus primeras relaciones amorosas de pareja y siendo estas tan intensas que, cuando terminan, los harán sentirse tan deprimidos que pareciera el fin del mundo, lo que los hará pasar días sin comer, ni dormir, con un estado de ánimo cambiante del buen humor hasta la agresión total.

Si la comunicación familiar es buena, no habrá ningún problema en tratar de orientarlos y hacerles sentir que todo tiene solución y que si la relación termina es natural ya que los intereses cambian y es un proceso de maduración de ambos.


Será necesario explicarles que en una relación de pareja puede surgir el aburrimiento, miedos o que simplemente no se eligió bien, debemos ayudarlos para que encuentren el aprendizaje que esta experiencia les ha dejado y tenerla presente para una nueva relación, reforzando su autoestima ya que no es un fracaso sino un aprendizaje emocional que los hará crecer y madurar.


Todos los padres quisieran que los hijos no sufrieran y tener la varita mágica para solucionarles todos los problemas que se le presentan. Gran error ya que con esto solo se estaría deteniendo su madurez interna, lo que sí es importante es estar a su lado dando todo el apoyo emocional que necesiten.


No debemos insistir en preguntarles qué les pasa, seamos prudentes y pacientes y dejemos que sean ellos los que nos comuniquen lo que les está pasando, evitando hacer comentarios negativos que podrían ser contraproducentes en el caso de que la relación se restableciera. Los reproches harán que ellos pierdan la confianza para platicarnos lo que les pasa y no volverán a confiarnos sus problemas.


Actuemos con naturalidad y démosles tiempo para que acepten lo les está pasando, guiémoslos con afecto, dejemos que lloren, es parte de liberar la tensión.


Una decepción amorosa es difícil a cualquier edad, pero recordemos que en la adolescencia es más fuerte puesto que es una situación nueva y no sabe cómo responder ante esta emoción de sufrimiento. Seamos comprensivos y tratemos de ponernos en su lugar, sin olvidar que somos individualidades y que cada uno reaccionará y sentirá de distinta forma, pero al menos tendremos una noción de cómo se siente y podremos apoyarlos, escucharlos y orientarlos en forma adecuada.


Debemos aconsejarlos a dar tiempo y espacio a la pareja para que ambos puedan pensar bien qué fue lo que pasó, les permitirá tomar decisiones adecuadas o ir superando la separación. Algunos jóvenes pueden reaccionar de manera negativa ante una decepción amorosa, si fuera el caso no se debe dudar buscar ayuda profesional ya que pueden caer en un estado depresivo y causarse daño.


Saber escuchar, sin opinar, a veces cuesta trabajo a los padres, pero será importante hacerlo ya que en esos momentos no habrá palabras que sean apropiadas. No minimices lo que siente o impidas que llore diciéndole “no vale la pena”. No juzguemos, seamos neutrales, dadles confianza para que siempre que tengan la necesidad de hablar sepan que ahí están, procurad darles ese tiempo de calidad.


Si vuestros hijos os preguntan “si alguna vez has vivido alguna decepción”, compartid con ellos vuestras experiencias sin que esto implique que tengan que hacer lo que vosotros hicisteis para superarla; esto hará que la relación de confianza se fortalezca más entre padres e hijos.


Cuando estén más tranquilos, recordémosles que con el tiempo mejorarán las cosas y que el futuro puede tener nuevas experiencias y que estas vivencias les ayudarán a que las nuevas relaciones funcionen mejor. Dejemos que pasen tiempo a solas, sin que esto se prolongue por mucho tiempo, animadlos a continuar con sus actividades diarias y compartir con sus amigos paseos, actividades deportivas o reuniones en casa, los animará y motivará a ser más sociable.


Se les debe aconsejar que no compartan todo con los amigos o externen lo que sientan o piensan de su expareja, y mucho menos que lo compartan a través de las redes sociales, muy común en la actualidad, ya que puede ser peligroso y no es correcto dañar la integridad de las personas.


Podría darse el caso en que durante su relación haya habido maltrato físico y/o psicológico, sobre todo hacia la mujer, por lo que sin dudarlo deberéis acudir con su médico o con el especialista en conducta ya que necesitarán terapia para recuperarse. En estos casos de violencia se hará más complicado, pero no imposible, apoyar a los hijos. Entendamos que la violencia en una relación de pareja es manejada como control, dominio y sometimiento. No se ejerce con el fin de dañar sino para mantener el poder en su pareja (machismo). Deberéis ser cautelosos para saber hasta qué grado fueron violentados y con la ayuda del especialista logren superar esta desagradable experiencia.


La violencia de género daña y hace sufrir a la mujer, además de que en ocasiones genera dependencia emocional, generalmente las chicas se sienten enamoradas y se les hace imposible dejar la relación que las está dañando y su primera reacción es negarlo, por lo que ayudarla a cambiar esta situación no va a ser fácil ni rápido y será necesario que, con paciencia y apoyo de especialistas en conducta, tratéis de orientarla y ayudarla. La violencia más usada es la psicológica, que no deja huellas evidentes, pero que es más dañina que la violencia física.


También es cierto que muchos adolescentes sufren por algunos días su decepción amorosa y, cuando menos lo pensamos, ya están como si nada hubiera pasado. Puede ser que ya hayan arreglado su situación o que ya se hayan enamorado de otra pareja, bien dice el dicho “que un clavo saca otro clavo”. Recordemos que en la adolescencia los cambios se dan de un momento a otro y con una buena orientación familiar ellos irán logrando esa madurez que necesitan para redefinir su identidad y reforzar su autoestima.


Fuentes:

-Gaby Pérez Islas. “Cómo curar un corazón roto”. Ideas para sanar la aflicción y la pérdida. Editorial DIANA (2013).

-Gaby Pérez Islas. “La niña a la que se le vino el mundo encima”. Editorial Planeta Mexicana (2017).

-Waltwer Riso. “Ya te dije adiós ¿y ahora cómo te olvido? Cómo sacarse al ex de la cabeza y el corazón. Edit. Océano de México (2017).

-El novio de mi hija la maltrata ¿Qué podemos hacer? Guía para madres y padres con hijas adolescentes que sufren violencia de género. Instituto Andaluz de la Mujer.

Redacción: Edgar Corona

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