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Carta de una madre a su hijo

Carta de una madre a su hijo

Desde el momento en que nace tu bebé y lo coges en brazos, toda tu vida cambia y descubres el amor más verdadero y absoluto del mundo. Ese pequeño ser lo es todo para ti, y haces lo que haga falta para que crezca y se desarrolle feliz y sin problemas. Durante todo este proceso, muchas veces te planteas si tu hijo se da cuenta de todo lo que lo quieres y lo que haces por él, o si recordará de mayor tus desvelos, las noches en vela y todo lo que hacías cada día por él. Aunque es imposible que recuerde todo, si le das mucho amor y una infancia feliz, cuando sea mayor sabrá todo lo que le diste. Pero, por si acaso, puedes escribirle una carta.

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Carta a mi hijo…


- “Querido hijo, te quiero desde el primer momento en que te vi, incluso desde mucho antes, desde que supe que estaba esperándote. Enseguida mi corazón me dijo que esperaba un niño, y pronto las ecografías confirmaron lo que yo ya sabía: que serías un niño. Desde ese momento, empecé a imaginarme cómo serías y cómo sería tenerte, cuidarte y quererte, pero la realidad sobrepasó todas mis imaginaciones.


Cuando te vi por primera vez al nacer, las lágrimas acudieron a mis hijos, lágrimas de amor y felicidad. Y, cuando te cogí, todos los miedos, dolores y preocupaciones se pasaron. Era como estar completo. Tenerte encima y mirarte era lo mejor que me había pasado nunca.


A pesar de eso, el amor absoluto hacia ti no surgió al momento, lo reconozco, me llevó unas semanas amarte tantísimo que me dolía. Y, desde ese momento, el amor crecía cada día, aunque pareciera imposible quererte más. Y todavía te sigo queriendo igual, más y más cada día, a pesar del tiempo que ha pasado.


Las noches en vela o la falta de sueño no supusieron un gran problema, puesto que, por el día, tu sonrisa y tus juegos hacían que todo mereciera la pena. Estar contigo, verte reír a carcajadas, descubrir tus pequeños y grandes progresos o escucharte decir “Te quiero, mamá”, hacían que las preocupaciones y miedos pasaran a un segundo lugar. Por supuesto, nunca jamás me arrepentí de haberte tenido y, con mucho, eres lo mejor de mi vida y de lo que más orgullosa estoy.

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¿Por qué queremos incondicionalmente a nuestros hijos?

¿Por qué queremos incondicionalmente a nuestros hijos?

Cuando no eres padre oyes a la gente decir que “no se descubre el verdadero amor hasta que se tiene un hijo”. Una frase muy manida pero que realmente es cierta porque cada vez que una persona se convierte en padre o madre se da cuenta de cuánto verdad había en ella. Y es que el amor más incondicional que existe, el único del que nunca se espera nada a cambio, es el de un padre a su hijo.

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Pero eso no significa que todo haya sido maravilloso. No, la maternidad no es, ni mucho menos, un camino de rosas (ya lo descubrirás cuando seas padre). Y lo peor no son las noches sin dormir, sino las preocupaciones y los miedos a no ser una buena madre, a no educarte de la menor manera, a no hacer de ti un hombre bueno, honrado, amable, generoso y feliz. Lo más importante para mí nunca fue que fueras el más listo o el mejor de clase, ni que te hicieras rico de mayor, sino que aprendieras a valorar la vida y ser feliz. Que fueras una hombre honesto, íntegro, decente, bueno y amable que hiciera del mundo un lugar mejor. Que supieras ver lo maravillosa que puede ser la vida y disfrutaras de cada día, pero también que supieras afrontar lo malo, superarlo y salir victorioso de todos esos baches, grandes y pequeños, que surgen a lo largo del camino.


Educarte ha sido complicado, pero no por ti, sino por mí, porque no siempre es fácil saber qué hacer o porque, incluso cuando sabes lo que debes hacer, no siempre resulta sencillo llevarlo a cabo. Por eso, seguro que me he equivocado en muchas ocasiones, lo reconozco, pero no dudes ni un segundo que siempre busqué lo mejor para ti y que de cada error aprendí algo e intenté no volver a fallar.


A pesar de todo, como te decía, nunca me he arrepentido y eres lo mejor de mi vida. Y quiero aprovechar esta carta para ofrecerte unos cuantos consejos que espero que puedan ayudarte a tener una vida feliz y dichosa, escoger bien y, cuando seas padre, ser el mejor padre posible:


- Levántate feliz cada día, te depare lo que te depare la jornada, y piensa en todas las oportunidades que te esperan si sabes aprovecharlas.


- Ten una mentalidad optimista y rodéate de personas positivas.


- Valora cada segundo de tu vida y aprovéchala, porque vida solo hay una.


- Descubre la felicidad de las pequeñas cosas que nos rodean.


- Nunca te arrepientas de no haber hecho algo, es mejor lanzarse y equivocarse.


- Busca tus sueños, pero no te pierdas en ellos. No dejes que la meta final te impida disfrutar del camino o dejar atrás cosas importantes como la familia, el amor o los amigos.


- No permitas que nadie te diga cómo debes ser o lo que debes hacer. Preserva tu personalidad, tus ideas y tus gustos para seguir siendo siempre tú.


- Elige siempre con cabeza, pero también haciendo caso a los dictados del corazón.


- Cuando tengas a tu primer hijo, párate un segundo a contemplarlo y, cuando ese amor arrollador te sobrepase, me entenderás un poquito mejor.


Sé siempre feliz. Te quiere


Tu madre”.

 


Fecha de actualización: 12-02-2019

Redacción: Irene García

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